En Caleta y Caletilla los turistas caminan entre aguas malolientes y embotellamientos, acusan comerciantes
Karla Galarce Sosa
Restauranteros, locatarios y comerciantes de las playas Caleta y Caletilla se quejaron por las múltiples fugas de aguas residuales en la zona y por los malos olores que generan, así como por los embotellamientos, que dejan mal aspecto para los balnearios, ya que la gente camina entre charcos pestilentes.
Los quejosos señalaron además que la fuga de agua potable que se registró frente al hotel Acamar el jueves por la noche, no fue la única durante la semana y se quejaron de que la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Acapulco (CAPAMA), no haya terminado de reparar la fuga de aguas negras en la zona de Caletilla que comenzó hace más de tres semanas.
La representante legal del hotel Acamar, Glafira Pineda Pineda dijo que el viernes por la noche, cuando esa hospedería registró un 96 por cuento de ocupación, la CAPAMA estaba reparando la fuga de agua potable. Para ello utilizó maquinaria pesada que ocasionó ruidos y molestias a los huéspedes.
La reparación de fugas de agua potable y de aguas residuales por empleados de la CAPAMA generó tráfico pesado y embotellamiento en la zona tradicional del puerto, donde no se observaron policías viales que ayudaran a una mejor fluidez.
En contraste, fue el vigilante de una empresa privada contratado por el hotel Acamar, quien hacía las veces de agente de tránsito, debido a que en algunas ocasiones no había fluidez entre los vehículos.
Frente al hotel Costa Linda, a unos cuantos metros del Acamar, donde se registró la fuga de agua potable el jueves por la noche, se pudo observar un registro abierto y se advertía a los automovilistas del agujero con señales plásticas que advertían del concreto recién puesto quebrado.
La lentitud del tráfico por la reparación de las fugas, los camiones de turistas estacionados en los carriles de la Costera, el aparcado de vehículos particulares y decenas de turistas caminando, hicieron más difícil la circulación en esa zona. Frente al hotel Acamar, solo hay un carril para circular.
Los restauranteros, locatarios y comerciantes señalaron que desde el frente del mercado Santa Lucía hasta el hotel Acamar se concentran los escurrimientos de agua, al igual que los malos olores.
Los registros de aguas negras de al menos seis locales ubicados frente a la zona de restaurantes de playa Caletilla se “botaron” por la presión de las aguas residuales que con cada lluvia rompen las reparaciones.
Los locatarios de esos comercios explicaron que debido a que la luz es subterránea para algunos negocios existe el riesgo de que haya algún corto circuito y algún incidente con la energía eléctrica.
Así, el desarrollo de los trabajos para reparar la fuga de agua potable frente al hotel Acamar impide el libre paso en ambos sentidos de la Costera, puesto que sólo se dejó un carril para la circulación de esa importante vía.
Encima, con la falta de policías viales, la hilera de vehículos que se dirigían a Caleta hicieron una larga fila desde el hotel Acamar hasta la avenida Gran Vía Tropical.
Al respecto, la también integrante de la organización Yo soy Acapulco, Glafira Pineda Pineda, dijo que el colapso de la tubería del drenaje se debió a que no la cambiaron con las obras del Acabús, y dijo que dicho tramo sólo será reforzado y no se va a cambiar.
“Ese tubo que va de la gasolinería (ubicada en la entrada de la avenida Gran Vía Tropical) hasta Caletilla no lo cambiaron. Hemos tenido muchísimos problemas con el agua. Ahí donde está (el edificio) Los Cocos se llena de agua, hay pozos y se puede observar el nivel del agua que alcanza, se inunda todo Caletilla”, declaró la empresaria.
Por su parte, el presidente de la asociación de restauranteros de Caletilla, José Luis Laredo Vargas, recordó que el sistema de drenaje se colapsa siempre con cada lluvia por mínima que esta sea.
Según Laredo Vargas con el desarrollo de las obras del Acabús no hubo coordinación con las dependencias que correspondían como CAPAMA y Telmex, que no estuvieron presentes cuando la obra se realizaba.
“Los afectados son los ciudadanos, porque la empresa construye y se va, pero los problemas se quedan aquí. La temporada comenzó y nos afectó porque no tuvimos la afluencia esperada”, criticó Laredo Vargas.




