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Son más de mil 500 desplazados por la violencia en la sierra de Tlacotepec y San Miguel Totolapan

*De la comunidad de Tetela salió el contingente más grande, con más de mil personas. Familias enteras huyeron en camionetas y animales de carga rumbo a la cabecera municipal y Huautla. Identifican como de La Familia Michoacana al grupo criminal que se apodera de caminos y pueblos. Se quejan de que hasta ayer ninguna autoridad les había dicho qué pasará con sus poblados o cuándo podrían regresar. Reciben auxilio del ayuntamiento de Heliodoro Castillo

Rosalba Ramírez García

Tlacotepec

Son más de mil 500 personas las que desde el lunes pasado empezaron a abandonar sus comunidades de los municipios de Heliodoro Castillo y San Miguel Totolapan, después de más de dos meses de violencia.
Así lo confirmaron los mismos desplazados, aterrorizados por los secuestros de sus familiares hombres, la mayoría jóvenes, retenidos y amenazados para extorsionarlos u obligarlos a trabajar con un grupo de la delincuencia organizada.
En Tetela, comunidad que colinda con Apaxtla y San Miguel Totolapan, los pobladores se sentían “protegidos” por el río Balsas, como si fuera una barrera que no permitiría la llegada de los grupos armados que parecían un mito para ellos, afirma una de las tres jefas de familia refugiadas en la capilla de la virgen de Guadalupe en Tlacotepec, cabecera de Heliodoro Castillo.
Ninguno de los desplazados proporcionó su nombre por temor, pues “después van a decir que nosotros los acusamos y nos van a buscar para matarnos”.
El lunes a las 10 de la mañana se enteraron del secuestro de seis hombres de la comunidad, dos de ellos menores de edad de 13 y 17 años.
Por medio de los radios que los pobladores utilizan para comunicarse, los secuestradores de los seis hombres convocaron a los pobladores a una “reunión” para la tarde de ese día (lunes), donde les plantearían la manera en la que iban a “a trabajar”.
Según lo que les informaban en los radios, “nos querían decir lo que teníamos que hacer para que nos dejaran seguir ahí”, y pedían que se les entregaran las armas “y se les diera paso libre”, relata una mujer refugiada, “nos querían sometidos e indefensos”.
Durante la misma mañana fue liberado uno de los seis secuestrados, el de mayor edad, para que llevara el mensaje a la población de lo que tenían que realizar y entregarles una lista de “las personas que tienen ganado y cuántas cabezas tienen, esa lista era de los próximos secuestrados”, dijo la mujer desplazada.
En reunión, los habitantes decidieron dar los nombres y datos que pidieron los secuestradores a cambio de liberar a los cinco hombres que aún tenían; realizaron la lista y pidieron al comisario que la llevara “al lugar donde estaban con los secuestrados”.
También decidieron acompañarlo dos familiares de los secuestrados, pero ya no regresaron, sólo volvió el comisario.
Ante el nuevo escenario y el incumplimiento del grupo armado, que secuestró a seis hombres y después retuvo a los otros dos que le llevaron la lista que solicitaron, la población decidió abandonar la comunidad antes de que llegaran a la reunión que convocaron a través de los radios.
A las tres de la tarde, después de liberar a sus animales de granja para que no murieran de hambre el tiempo que se ausentarían, familias enteras salieron de Tetela en camionetas y animales de carga rumbo a Tlacotepec.
“Las autoridades no pueden decir que son rumores, nosotros lo vivimos, hablaron con nosotros”, reprochó la mujer refugiada con otras 16 personas en una vivienda anexa a la capilla de la virgen de Guadalupe.
Tan sólo de Tetela salieron más de mil personas, sólo se quedaron cinco familias, integradas por personas mayores que decidieron permanecer ahí, otros de comunidades cercanas decidieron irse al Caracol, y durante su camino a Tlacotepec, a su paso por Huerta Vieja, afirmaron que escucharon balazos.
De Tetela son siete hombres que “se llevaron” el lunes, de los que no se sabe nada porque no tienen comunicación con nadie de la comunidad.
Los desplazados afirman que “se llevan a los muchachitos a pelear, y a todos los que tenemos hijos nos dio miedo y mejor nos fuimos”.
Durante los dos últimos meses, en comunidades y caminos cercanos han escuchado balazos y “los de la Familia Michoacana hacen todo eso y queman carros”, relatan los desplazados.
Comentaron que en Apaxtla, a donde acuden jóvenes de Tetela a estudiar la secundaria, desde abril no tienen clases por la violencia en el municipio, y en la secundaria José Vasconcelos y la primaria “Indio de Nuyoo” ni siquiera hubo clausura.
Con llanto, las mujeres reprochan al gobierno del estado por la falta de seguridad en sus comunidades, “porque no tenemos ninguna necesidad de andar huyendo, nosotros no somos delincuentes ni gente de pleito”.
Otros 38 habitantes de Pericotepec salieron de sus comunidades el miércoles, después de 15 días de amenazas, secuestros y bloqueos de carreteras con vehículos incendiados, a quienes les advirtieron que después de las 7 de la noche no podrían andar en la calle, comentaron los desplazados refugiados en la comisaría de bienes comunales de Tlacotepec.
Por su parte, decenas de desplazados de Tepezonapa, de San Miguel Totolapan, caminaron (algunos descalzos) una noche y un día con lluvia hasta llegar a la cabecera municipal de Heliodoro Castillo.
Los desplazados afirman que no podrán regresar a sus comunidades porque el Ejército sólo estará “unas semanas” y después se retirará dejándolos nuevamente vulnerables.

Ninguna solución del gobierno estatal

Hasta ayer por la tarde las personas desplazadas continuaban en la incertidumbre, porque ninguna autoridad les había dicho qué es lo que pasará con sus comunidades o cuándo podrían regresar.
Tampoco les informaron si ya hay seguridad en las poblaciones abandonadas.
Hasta el albergue temporal vecinos de la cabecera municipal llevaron bolsas con ropa, comida y calzado; el director de Protección Civil municipal, Aurelio Castillo Villalva, era la única autoridad que estaba al pendiente de que los desplazados comieran y que hubiera condiciones de salubridad en el lugar.
Pero los desplazados reclamaban medidas de seguridad para poder regresar a sus comunidades, las cuales afirmaron están desoladas.

Son más de mil 500 los
desplazados

Tan sólo de Tetela salieron más de mil desplazados, 600 adultos y el resto niños, adolescentes y ancianos, de los cuales aproximadamente 500 se fueron a Tlacotepec y el resto a El Caracol.
En Huautla hay por lo menos 500 desplazados que llegaron de al menos ?11 comunidades.
De Amacahiute salieron 150 personas, otras 50 del Capire, de Buena Vista 100 más y 30 del Organo.
Ayer por la tarde llegó a Tlacotepec un representante de Protección Civil estatal, y según su registro en la cabecera municipal hay 517 desplazados, 12 son bebés, 181 niños, 183 adultos y 70 ancianos,?de los cuales 113 están ubicados en el albergue.
Pero también tiene el registro de “una población flotante” de 204 personas que no tienen ubicadas, y sólo sabe que están en algunas de las 10 casas en la cabecera que les dieron alojamiento.

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