Cierra su gira nacional la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México
*En esta ocasión, fueron incluidos 32 niños y jóvenes de las orquestas comunitarias, un programa del Conaculta que busca prevenir la delincuencia en zonas conflictivas en el país
Jorge Ricardo Nicolás / Agencia Reforma
Ciudad de México
En la última fila, la 27, hasta arriba, hacía un calor casi de playa. Dormitaba uno que otro, aunque la mayor parte de los más de mil 200 asistentes seguían atentos al cierre de la gira nacional de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México (Osim), abanicándose, eso sí, con el programa del concierto que incluyó piezas de Antonin Dvorák, Leonard Bernstein y Arturo Márquez.
¿Que por qué el cierre se hizo en el Teatro Fausto Vega de Iztapalapa, un lugar tan caluroso como lejano del Centro de la ciudad, y no en Bellas Artes? “Porque somos una orquesta para la comunidad”, dijo el director, Eduardo García Barrios, apenas iniciado el concierto, el sábado por la noche.
Los integrantes de la Osim, más de 160 jóvenes y niños entre 8 y 17 años de edad, fueron seleccionados entre lo mejor de todas las agrupaciones y academias nacionales. En esta ocasión, según García Barrios, fueron incluidos 32 niños y jóvenes de las orquestas comunitarias, un programa del Conaculta que busca prevenir la delincuencia en zonas conflictivas en el país.
A Iztapalapa llegó la señora Elia López Vázquez, madre de Aidee Lizzete García López, de 17 primer violín de la orquesta, de Nuevo Laredo. “Está muy bonito esto, que nos paguen para venir a verlos ¡Ay, sí, verdad! y que saquen a los jóvenes de andar de vagos en las calles, está muy bien”, decía.
También la señora Nayeli cargando a su niño de 7 meses, aunque mejor ser salió al vestíbulo, porque el bebé no se podía callar. “La música lo calma y se duerme, pero comienzan a aplaudir y pues me da pena que se ponga a llorar”.
Mientras tanto la orquesta, vestida de frac, con bufandas verdes, blancas y rojas, seguían con el programa. Comenzaron con Una noche en la árida montaña, de Modesto Mussorgsky, y cuando llegaron a la Sinfonía número 9, de Antonin Dvorák, García Barrios, que animaba al público, explicó que era una obra del Romanticismo. “Y no me refiero al de las telenovelas” y la gente se reía con el chiste.
En el intermedio, el jefe delegacional de Iztapalapa, Jesús Salvador Valencia, anunció un programa de orquestas y coros para la demarcación con una inversión inicial de 7.5 millones de pesos.
“Hay grandes ejemplos de cómo una zona se recompone a partir de estos proyectos”, dijo. Lo primero que se hará será remodelar el auditorio donde se espera que la nueva orquesta se presente a mediados de 2014.
“El concierto estuvo bastante bien, el público estuvo muy animado y eso nos anima también a nosotros ¿la gira? Las giras siempre son pesadas, siempre de un lugar a otro, pero es para lo que se ensaya tantos días”, comentó Elías Pérez, un joven de Iztapalapa de 17 años, quien toca el solo en el Danzón número 2 de Arturo Márquez.
El concierto duró más de dos horas. Terminó con el público, familiares, amigos, empleados de la delegación, de pie y los músicos arrojando al aire sus bufandas verdes, blancas y rojas.
¿Y el calor? “No importa”, dijo la señora Gabriela Rebollar, una comerciante de Ciudad Nezahualcóyotl, madre de Ana Gabriela Guzmán Rebollar, una joven de 16 años quien estuvo a cargo del corno francés en la orquesta. “No importa, para mí es un orgullo que mi hija pertenezca a la orquesta”.
“Queríamos que ustedes (el público) vieran lo que pueden generar y traer a Iztapalapa dijo el director artístico de la Osim, Eduardo García Barrios.
Gira número 22
La gira nacional que la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México cerró ayer fue la número 22 en sus 12 años de historia y estuvo conformado por siete conciertos en total.
Comenzó el 28 de julio en Querétaro y pasó por Guanajuato, San Luis Potosí y Michoacán.
Estuvo precedida por una concentración de dos semanas donde se impartieron clases gratuitas a los niños y jóvenes. El concierto del 1 de agosto en Nurío, Michoacán, fue trasladado a la Biblioteca Vasconcelos debido a un error en la reservación del hotel, según el director Eduardo García Barrios, quien rechazó que hubiera sido por la violencia en esa entidad.




