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Es un reto para las autoridades contrarrestar el daño a los desplazados, dice Carlos Garfias

*Con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el arzobispo de Acapulco llamó a respetar las decisiones de este sector de la población, en particular en el caso de los proyectos mineros y de los hidroeléctricos que afectan el medio ambiente

Mariana Labastida

El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, dijo de los desplazados por la inseguridad, que es un reto para las autoridades civiles, los tres niveles de gobierno y la sociedad civil para contrarrestar el daño e insistió en el llamado a los generadores de violencia e inseguridad a que se den cuenta del daño que hacen.
Sobre las policías ciudadanas, el arzobispo aseveró que mientras exista el diálogo para coordinarse con las autoridades se estará avanzando, que lo preocupante es cuando se rebelen y no haya esa vinculación, luego de que la UPOEG y el SSC se negaron en asamblea a ser incluidos a la policía rural.
En su comunicado dominical el prelado católico habló del Día Internacional de los Pueblos Indígenas que se conmemora el 9 de agosto, ante lo cual dijo que se debe de legislar para la defensa y la promoción de los pueblos originarios y respetar sus decisiones como en el caso de proyectos mineros o hidroeléctricos como el de la presa La Parota que afectan al ambiente.
En conferencia de prensa en el seminario del Buen Pastor, a pregunta expresa de la negativa de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) y el Sistema de Seguridad Ciudadana (SSC) a incorporarse a la policía rural como lo propuso el gobernador, Ángel Aguirre Rivero, el arzobispo de Acapulco consideró que aun con la negativa se tiene tiempo para encontrar la forma de coordinación y sistematización de la policía ciudadana con las autoridades.
Garfias Merlos indicó que la iniciativa de las policías ciudadanas tiene su valor, “siempre que mantengan su vinculo con las autoridades” para establecer coordinación y orden, de no ser así “el día que haya un enfrentamiento, un desajuste que los enfrente, encontrar la forma que tiendan a desaparecer”.
Dijo que mientras exista diálogo entre las policías ciudadanas y las autoridades en busca de alternativas de legalización es buena señal, “preocupante cuando se rebele y no haya esa vinculación”, indicó el prelado.
De la violencia que ha obligado a habitantes de Tlacotepec, San Miguel Totolapan y Apaxtla a dejar sus comunidades por inseguridad, el arzobispo lamentó las circunstancias que obligan a las personas a desplazarse por verse amenazados, y consideró que representa un gran reto para autoridades de los tres niveles de gobierno y sociedad civil contrarrestar la situación de inseguridad y desconfianza en que se encuentran los desplazados.
El arzobispo reiteró el llamado a los que generan la violencia e inseguridad para que se den cuenta del daño que hacen a las familias y a la sociedad, al dejar a las personas en total desprotección, y a que modifiquen su comportamiento. Agregó que la iglesia está para apoyar a los desplazados “de la mejor manera posible”, debido a que en algunos casos se refugian en los templos.
Del protocolo de seguridad que informaron que harían sacerdotes, el arzobispo dijo que se sigue en estudio, que se están considerando los lugares donde hay más riesgo de violencia e inseguridad, pero que aun no se ha definido, que se siguen buscando los criterios normativos para cuando tienen que moverse a lugares de riesgo.
En la conferencia también le preguntaron al arzobispo de la construcción de la nueva catedral, a lo que dijo que se hizo revisión y modificación del proyecto, por lo que se está reforzando la estructura. que la terminación de la obra será en cuatro o cinco años si encuentran “una buena fuente de apoyo económico”.
En el comunicado dominical el arzobispo se refirió al llamado del papa Francisco de ser una iglesia cercana a la gente, por eso dijo que en Acapulco se impulsa la pastoral de la paz para estar con los ciudadanos en la situación “de dolor de muchos” por la inseguridad.
También se refirió al día internacional de los pueblos indígenas, indicó que en Guerrero existe un “fardo secular” que les impide ser favorecidos por el desarrollo, porque sus derechos humanos han sido “sistemáticamente conculcados (transgredidos)”, indicó que en términos llanos ser indígena equivale a ser pobre y vivir en el abandono, por ello es imprescindible la atención de los pueblos y sus necesidades, dijo.
Resaltó que los tratados internacionales para la defensa y la promoción de los pueblos tienen que ser considerados por las autoridades mexicanas, sobre todo en casos de proyectos vinculados con el medio ambiente, como los mineros o hidroeléctricos, donde se debe de respetar la decisión de los pueblos para su puesta en marcha.
Garfias Merlos agregó que espera que en el día internacional de los pueblos indígenas se permita a la iglesia darles mejor atención pastoral, y “en los demás aspectos, económico, social y elevarles el nivel de vida, que se vea reflejado en su vida cotidiana”.

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