Confiesa el ex gobernador de Chiapas Salazar que pactó libertad con Sabines
Absuelto hace diez meses de los delitos de peculado, ejercicio indebido del servicio público, abuso de funciones públicas y de autoridad y asociación delictuosa, entre otros, el ex gobernador chiapaneco Pablo Salazar Mendiguchía reveló que su liberación se concretó tras un “acuerdo político” con su sucesor, Juan Sabines.
En una amplia conversación con la periodista Carmen Aristegui en MVS Noticias, el ex mandatario afirmó que luego de ganar en los tribunales todos los procesos penales que se emprendieron en su contra y en contra de 50 personas más durante la administración de Sabines, éste le propuso llegar a un acuerdo que hizo posible su liberación.
“Mi sucesor lo único que me pidió a cambio de este acuerdo es que yo no fuera a proceder judicialmente en su contra”, dijo.
El ex mandatario chiapaneco comentó también que hubo dos mediadores en la negociación entre él y Sabines, uno primo de su sucesor y el otro “un amigo entrañable” cuyos nombres no quiso dar a conocer pero que, aseguró, no tienen relación alguna con la política.
Sin embargo, refirió que, a propuesta del propio Sabines, algunas figuras públicas fueron propuestas o fungieron como testigos del acuerdo en el que Salazar se comprometió a no demandar a su sucesor.
Luego de desechar al ex juez español Baltasar Garzón, amigo de Salazar Mendiguchía, y al periodista Antonio Navalón, ambos acordaron que fuera el entonces presidente nacional del PRI y actual secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell.
Según Salazar Mendiguchía, su amigo, que no sabe mucho de política, le dijo que llevaba un mensaje del entonces gobernador Sabines en el sentido de que recuperaría su libertad si asumía la responsabilidad de al menos un delito que le imputaban, que recibiría una sentencia corta y que hasta le iban a pagar la fianza.
A través del mismo emisario, el ex mandatario le hizo llegar a Sabines una tarjeta en la que le decía: “Esta no es una propuesta de negociación es más bien una propuesta de rendición, inaceptable bajo cualquier condición. Le reitero estoy dispuesto a permanecer aquí el tiempo que sea necesario y saldré con la frente en alto y libre y no con este tipo de negociaciones”.
Salazar Mendiguchía refiere que días después su sucesor le pidió que el mismo fijara entonces las condiciones para su liberación. En la entrevista con Aristegui, el propio ex mandatario comentó que su respuesta fue que no había las condiciones, pero que daría las precondiciones para generarlas.
La primera, dijo, era liberar a todos sus compañeros que, al igual que él, estaban “injustamente presos”; la segunda, que cancelara todas las órdenes de aprehensión en contra de más de 50 compañeros que estaban prófugos y lejos de sus familias desde hacía más de un año, y la tercera, que liberaran las propiedades que “injustamente” habían asegurado.
Y así fue: los colaboradores de Salazar empezaron a salir de la cárcel pero con la condición de que firmaran un documento en el que se comprometían a no demandarlo ante algún tribunal nacional o internacional.
Salazar lo consultó con sus abogados y, según él, éstos le dieron luz verde. “Me dijeron que eso más que una responsabilidad para nosotros prácticamente era una confesión de mi sucesor, es decir, que no tiene ninguna trascendencia jurídica y por eso recomendaron que se firmaran los documentos comprometiéndose en que no iban a demandar a Sabines”.
Desde la cárcel, Salazar Mendiguchía se defendió de las imputaciones en su contra ante la justicia federal y logró zafarse de algunos procesos mediante la vía del amparo. Luego de 15 meses en el penal del El Amate, enfermo, el 28 de septiembre último la PGJ decidió, en un gesto humanitario, otorgarle la reclusión domiciliaria.
En aquella ocasión se dijo que un juez le otorgó la gracia penal “para ser atendido de un añejo padecimiento de hernia hiatal, cuyos síntomas presentaron un aumento y progresión en los últimos meses, y para el cual no podía recibir la atención médica adecuada dentro del penal”.
El 19 de octubre pasado, ya en “reclusión domiciliaria”, Salazar ganó el proceso penal que lo llevó a prisión por los 104 millones de pesos que supuestamente había desviado. (Agencia Proceso / Ciudad de México).




