La reforma de salud podría abrir la seguridad social a 71.8 millones de mexicanos, prevén
Itxaro Arteta Monteagudo / Agencia Reforma
Ciudad de México
Abatir la falta de acceso a seguridad social que padecen 71.8 millones de mexicanos a través de una reforma en la materia sería clave para disminuir la pobreza por carencias e incluso para garantizar ingresos en una crisis económica y fomentar la productividad, consideró el investigador John Scott.
En entrevista, el integrante del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), organismo encargado de las mediciones de pobreza, advirtió que una reforma al sistema de salud como la que el gobierno federal prevé presentar en septiembre propiciaría varios beneficios, siempre y cuando sea realmente universal.
“Es una de esas reformas que tiene el potencial de atacar muchas cosas a la vez”, manifestó. Por un lado, mucho del incremento en la población debajo de la Línea de Bienestar Mínimo, la población que cayó en pobreza extrema en términos monetarios, tiene que ver con shocks económicos como los que sufrimos en la última crisis financiera.
“Un sistema de protección social efectivo, que incluyera un componente también de seguro de desempleo, potencialmente eliminaría ese riesgo”, aseguró.
En países avanzados donde se tiene este seguro, dijo, las personas pueden mantener una estabilidad en sus ingresos cuando las crisis los dejan sin trabajo.
En la Medición de Pobreza 2012, publicada el 29 de julio, la única carencia que no presentó mejorías desde el 2010 fue la de seguridad social, que subió 3.3 por ciento.
“En el caso de la medición multidimensional (de la pobreza), por un lado no habría ese efecto muy fuerte en los ingresos negativos asociados a las crisis económicas y, por el otro, el índice de acceso a seguridad social se reduciría en forma importante”, pronosticó para cuando ya se cuente con este sistema.
El especialista agregó como posible tercer beneficio de la reforma que las personas serían más productivas, porque en la actualidad no corren ciertos riesgos de emprendimiento porque es demasiado el peligro de quedarse sin nada si no funciona.
“Una vez que cuentas con una seguridad laboral y de ingresos razonable, y sabes que contarás con pensión, tus decisiones económicas se pueden enfocar mucho más a mejorar tu capacidad productiva, que muchas veces implica riesgos: implica que tu decidas tratar de sacar adelante una empresa, cambiar de cultivos”, ejemplificó.
Según Scott, también debería de garantizarse la jubilación.
Una forma sería, planteó, que cada individuo tenga a partir de los 18 años una cuenta, como la Afore, en la que se incluyan aportaciones gubernamentales y los ingresos que va generando en su vida.
“Ésa es una manera de atacar la seguridad social muy distinta a como se hace hoy en día para la población no formal, porque ahí se convertiría en un derecho, esta persona tendría asegurada una pensión. Hoy en día no es un derecho, es un programa de adultos mayores y programas locales similares que una administración futura los puede eliminar”, detalló.
Para lograr recursos para un programa de este tipo, añadió, es que la presentación de la reforma de Seguridad Social Universal será ligada a la reforma fiscal.




