Anuncia la CRAC que no dejará pasar en sus comunidades la reforma educativa; plantea un proyecto alternativo
Las comunidades que participan en la Casa de Justicia de El Paraíso, en Ayutla, de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) trabajan con 12 consejeros educativos que impulsan la Escuela Guerrerense Altamiranista y hacen labores de reeducación.
La maestra integrante de la comisión de educación de esa Casa de Justicia, Roberta Campos Adame, explicó que en el proceso de reeducación les corresponde, después de que los detenidos hacen labores de trabajo comunitario, “tenemos tres horas de plática, les damos dinámicas, estudios, lecturas, comentarios. Trabajamos el poder de la palabra, es muy importante porque el compañero que está siendo reeducado comparte sus frustraciones, sus vivencias y las preocupaciones que tiene”.
En una entrevista colectiva en la redacción de El Sur, otro integrante de esa comisión, Damazo Martínez Hilario, informó que en la reeducación, “ya tuvimos una primera experiencia, fuimos a Tixtla y nos reunimos con unos jóvenes que fueron detenidos”.
Dijo que “en el proceso de reeducación participaron las familias de los detenidos, los consejeros y coordinadores de la CRAC y vecinos de los barrios en donde está la Policía Comunitaria, entre todos se hace un vínculo muy bonito de toda la sociedad, el problema en el país es que el tejido social está roto y se trata de reconstruirlo, tenemos que organizarnos y hacer algo”.
Explicó que, según su planteamiento, “la reeducación no va sólo enfocada a las personas detenidas, va también para mejorar las relaciones familiares y sociales, de vincular a las familias que se están desintegrando porque los jóvenes no respetan a los mayores o que los niños quieren ser delincuentes, es una situación muy grave”.
Informó que esta comisión se ha percatado de que hay niños y adolescentes de primaria, secundaria y preparatoria que aspiran a trabajar para los cárteles del narcotráfico, “están en ese primer escalón de la delincuencia organizada, a raíz de eso nace el proyecto educativo”.
La situación educativa, consideró, “ha sido degradada por el mismo gobierno, por las empresas que ven en la educación un gran negocio”.
Denunció que ha observado que hay pueblos en donde el gobierno no tiene presencia en cuanto a la educación, “en Ayutla hay muchas comunidades sin escuelas, en Chilpancingo hay escuelas en malas condiciones”.
La Escuela Guerrerense Altamiranista
La profesora, integrante de la comisión educativa de la Casa de Justicia de El Paraíso de la CRAC, Adriana Sánchez Catarino dijo que para revertir el rezago educativo y las intenciones de los jóvenes de ser sicarios, es necesario incluir a las comunidades, los padres y alumnos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
“La seguridad es muy importante pero tenemos que avanzar en todos los sectores, por eso vamos a impulsar el proyecto alternativo de educación mediante la Escuela Guerrerense Altamiranista”, en las comunidades con presencia de la Policía Comunitaria, informó.
Agregó que esta escuela surgió del primer congreso pedagógico de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG), y que en los resolutivos hay una minuta firmada por el gobierno del estado, “sólo ha faltado difusión y que los maestros lo impulsen”.
El fondo de esta estructura educativa alternativa, expresó, “es que estamos bloqueando la reforma al artículo tercero. En las comunidades con presencia de la CRAC no se va a dejar pasar la reforma, vamos a implementar este proyecto alternativo”.
Explicó, “la Escuela Altamiranista es contraria a lo que impulsa la reforma educativa, que es la escuela empresarial, vamos en contra de la educación mecanizada, vamos en contra de repetir por órdenes”.
Consideró que la política pública en educación “está descontextualizada de las comunidades y lo que nosotros queremos es que se impulsen todas las capacidades de nuestros niños, que tengan una visión del cuidado del medio ambiente, que despierten y ubiquen qué está pasando en sus comunidades, que no tengan las limitaciones que el sistema nos quiere imponer y sólo sirvan para obedecer órdenes, queremos romper con eso e inculcarles valores, rescatar la cultura de nuestros pueblos”.
Dijo que la reforma educativa que promueve el gobierno federal se armó desde organismos internacionales “y no podemos impulsar una política educativa que venga de otro país, en cada comunidad la educación se tiene que adecuar al contexto y a los recursos de la comunidad”.
La Escuela Altamiranista, explicó, “se basa en la pedagogía del amor, la pedagogía liberadora y la filosofía educativa de José Martí, no es algo que se nos ocurrió, el proyecto está sustentado”.
La comisión de educación de la CRAC, agregó, busca “dejar colectivos en cada comunidad con presencia de la Policía Comunitaria, nosotros sólo vamos a acompañar, a asesorar, pero nuestra preocupación no es con la población, sino con los maestros, ahí hay resistencias porque algunos no quieren cumplir el horario o les dan una pelota a los niños y ahí están perdiendo el tiempo. Nuestro proyecto involucra a toda la comunidad y así el maestro ni piensa en el horario”.
Informó que en Chilpancingo hay una escuela que trabaja con ese sistema en la colonia PRD “y han llevado a los niños a participar en concursos de oratoria y el supervisor escolar avala este sistema porque da resultados, pero sólo es una escuela, son pocos los maestros que lo conocen”.
Agregó que la comisión a la que pertenece ha hecho investigación y tiene ejemplos de que este modelo funciona, “se trabaja en las escuelas integrales de Michoacán y en las Escuelas Zapatistas de Chiapas”.
En la Casa de Justicia de El Paraíso dijo que la comisión de educación vio “la dificultad de la lengua, pues ha sido difícil dar a conocer sus planteamientos y surgió la necesidad de aprender las lenguas indígenas”. (Rosendo Betancourt Radilla / Chilpan-cingo).




