Llenan turistas el Zócalo y mercados de artesanías en busca de recuerdos para la familia
Salvador Serna
Gran afluencia de turistas nacionales se dan cita en el centro de Acapulco para hacer las conocidas compras “del recuerdo”.
Los visitantes gustan de ir primero al Zócalo y, poco después, por los alrededores para conocer más tiendas comerciales donde se ofrecen artículos para toda ocasión.
“Nos gusta venir al Zócalo, siempre lo hacemos, aunque vemos que hay mucho desorden y mucha basura tirada pero nos gusta el ambiente folklórico y también vemos que hay una exposición de papelerías, pero ya compramos algunas artesanías típicas de la región y pues están bonitas y baratas”, dijo la turista mexiquense Lucía Zambrano, quien iba acompañada de su esposo Lauro Torres.
Artesanías típicas hechas en México y otros países asiáticos se ofrecen a los visitantes, donde lo más importante es llevarle un souvenir a los parientes, seres queridos, buenos amigos y, por supuesto, también al segundo, tercer y cuarto frente, como indicó Ricardo Díaz Campos, turista poblano.
“Yo tengo muchas nenas que me están esperando allá en Puebla. Los camoteros somos más galanes y guapos que ustedes los costeños porque nosotros tenemos ascendencia francesa y española, por eso yo tengo muchas novias a las que les estoy llevando muchas artesanías para que vean que sí me acorde de ellas ahora que anduve en Acapulco con mi familia”, dijo.
En busca de productos de mejor calidad, y por ende, más caros, la turista defeña Lucía Zambrano comparte que sus parientes “son algo exigentes, no les gusta cualquier cosa, no son de llevarles llaveritos, plumas o ceniceros. Son de cosas más grandes y llamativas como pequeñas esculturas, barcos hechos a mano, hamacas, bustos de cuarzo, relojes y todo eso. Lo que pasa que mis parientes cuando te dan algún recuerdo pues te dan cosas nuevas, buenas y durables, por eso yo tengo que llevarles algo igual o más caro, porque si no pues se molestan, ya vez que al final de cuentas a la gente no le das gusto con nada, nunca están contentos, por eso me esmero lo más que puedo”.
Otros turistas se dirigen, preguntado y caminando, rumbo al viejo mercado del Parazal, que en su buena época era el preferido de todos los extranjeros que llegaban en cruceros al puerto. Hoy ante la falta de estadunidenses, chinos, europeos y canadienses, los locatarios dan una forzada “bienvenida” a los turistas nacionales que son más evasivos a la hora de pagar los precios netos, porque siempre piden la clásica rebaja.
Por lo observado, a muchas y muchos turistas nacionales que visitan el mercado El Parazal les impacta ver artesanía fuera de lo común, por ejemplo, esculturas de mediano tamaño talladas en marfil, maderas preciosas y fina joyería incrustada. Estos artículos antes los compraban los turistas estadunideses, hoy día son ofrecidos a los nacionales que les gusta presumir algo bueno en la sala de su casa.
“No es la primera vez que visitamos este mercado que, por cierto, está muy descuidado y tiene muchos locales abandonados. Pero bueno estamos aquí porque nos gusta comprar ropa típica de la región, hay unos vestidos muy bonitos y originales, no los compras en cualquier lado. Cuando te gustan las cosas que hacen los artesanos mexicanos bien vale la pena el pagar un buen precio. Yo no regateo, respeto el trabajo de los demás y si ellos creen que ese es el real precio a su trabajo, pues lo pago y punto”, dijo finalmente la turista colimense Silvana Cientes.




