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Sigue el saqueo de vestigios arqueológicos en Puerto Marqués, denuncia dirigente

Karla Galarce Sosa

El representante de los prestadores de servicios turísticos afectados por la construcción de la Marina en la playa Majahua, de Puerto Marqués, Tomás Román Guzmán, denunció que sigue el saqueo de vestigios arqueológicos en esa zona, e hizo un llamado al titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Alfonso de María y Campos, para que los trabajos se detengan.
De visita en la Redacción de El Sur, Román Guzmán informó que la queja será presentada como otra prueba en la denuncia penal que hicieron los afectados en la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) contra el proyecto de Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD).
Indicó que tras la denuncia que hizo César Sabino Palma sobre la existencia de los vestigios, el INAH envió a un equipo de arqueólogos y que fueron corroborados al menos tres puntos: los manantiales –punto visitado por los investigadores de la Dirección de Salvamento–; los denominados Quinta Majahua y una zona de petrograbados sobre la línea costera a la playa Majahua.
En una copia del oficio en poder de este medio se lee que fue expedido el 31 de mayo de 2004, y en él el INAH detalla sobre la presencia de “al menos” tres puntos con arqueología: uno denominado Los Manantiales, Quinta Majahua y la zona de petrograbados ubicados sobre la línea costera de esa playa de Puerto Marqués.
El documento agrega que “tanto el denominado Desarrollo Residencial Real Diamante, donde se localiza el sitio Los Manantiales, como el Grupo Mexicano de Desarrollo serán notificados de manera oficial sobre la presencia de los vestigios arqueológicos para evitar afectaciones al patrimonio arqueológico”.
El oficio membretado fue firmado por el arqueólogo Ernesto Rodríguez Sánchez, entonces director de Salvamento Arqueológico INAH, y dirigido a César Sabino Palma Salinas.
Tomás Román Guzmán indicó que se han visto caritas, monos de piedra en bulto, estatuillas y figurillas de barro y arcilla, pero los trabajadores las esconden para evitar que los directivos de la empresa o sus agentes de confianza se las arrebaten o decomisen y se apropien de ellas.
Declaró que si el INAH hubiera intervenido desde 2004, cuando se notificó a César Sabino Palma sobre la presencia de diversos sitios arqueológicos, se hubiera detenido la modificación para una investigación histórica del lugar.
Habló de los daños que la construcción de la marina ha ocasionado en 26 restaurantes de la franja de arena, lo que afecta a 300 familias que prestan servicios allí.

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