
Texto: DPA / Foto y video: EFE
Buenos Aires, Argentina, 8 de agosto de 2018. Las jóvenes y adolescentes tomaron las calles para hacer oír su voz en Argentina: protagonizan la denominada “revolución de las hijas” en un país conmocionado por el debate sobre la legalización del aborto.
“Somos la voz de la nueva generación. Las hijas tomamos la posta”, declaró hoy a DPA Florencia en un stand de una agrupación que asesora de forma anónima a las mujeres que necesitan información sobre cómo abortar.
La joven decidió participar de forma activa en la movilización popular de apoyo al proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en Argentina en una histórica votación en el Senado en Buenos Aires.
“Aunque la ley no se vote, este debate permitió que las chicas más jóvenes tengan una consciencia activa y la van a seguir impulsando en el futuro”, sostuvo Florencia, que a sus 30 años ve a sus sucesoras en las adolescentes que se acercaron en una imparable marea verde al Congreso, por el color de los pañuelos a favor de la legalización.
Las más jovencitas apostaron por levantar las banderas de los derechos de la mujer. En muchos casos, para expresar lo que sus madres no pueden por convenciones generacionales, tapujos o creencias religiosas.
“Era el momento de despertarme”, afirmó Abigail, de 17 años y que llegó con su amiga Dafne desde los suburbios para sumar su grano de arena. “Pasamos por tantas cosas que era nuestro turno de hablar”, sostuvo.
“Por muchos años no me cuestioné nada hasta que surgió esto del feminismo y me di cuenta de un montón de cosas, de mis derechos, de mi cuerpo, de lo que quiero y me corresponde”, declaró en tanto Camila, una joven estudiante de la patagónica provincia de Río Negro.
“Te empezás a informar y decís ‘¡No! Hay que luchar por esto’. Antes no había lugar para replantearte si querías ser madre. Hoy la realidad es otra”, afirmó Camila, quien lamentó que su madre, en el sur, no pueda acompañarla. “Espero ser la voz de mi mamá también”.
Su amiga Salma, de 21 años y con el cabello pintado de verde, pidió “mayores derechos para la mujer que generen un sistema nuevo basado en la igualdad de género”. “Estamos por la ampliación de derechos”, aseguró.
Las jóvenes y adolescentes son la amplísima mayoría en las movilizaciones a favor y en contra del aborto durante las históricas votaciones en el Congreso. Muchas aún están en la escuela secundaria y aseguran que no tienen banderías políticas ni ideológicas. Nunca antes habían participado en manifestaciones populares ni militado en agrupaciones feministas.
Pero asomaron en las calles primero en las masivas marchas de “Ni una menos” en contra de la violencia machista en Argentina. Y el debate del aborto las llevó a copar la plaza frente al Congreso. Algunas asistieron con amigas o con compañeras de estudio y el infaltable termo de agua caliente para tomar mate en la extensa vigilia. Otras, con centros de estudiantes de sus secundarios o universidades.
Las jóvenes no sólo se hicieron presentes en la multitudinaria marcha a favor del aborto, también fueron protagonistas de la manifestación “celeste” en contra de la interrupción voluntaria del embarazo.
Cuatro amigas de 21 y 22 años viajaron 800 kilómetros desde la ciudad de Córdoba “para defender las dos vidas”. Con pañuelos y banderas celestes levantan sus pancartas: “Sí a la vida”, “Los quiero a los dos, salvemos las dos vidas”, “No manchen nuestra patria con sangre de inocentes”.
“El niño por nacer no tiene voz y alguien tiene que decir que quiere vivir”, sostuvo Lucía. “El problema de la mujer no es un hijo, sino que son muchos otros”, agregó.
Más allá del debate sobre el aborto, todas reconocieron que les llegó la hora de pelear por los derechos de la mujer en una sociedad que suele relegarlas en varios aspectos.
“Pero estamos a favor de la verdadera igualdad. El movimiento feminista busca la supremacía de la mujer. Nosotras queremos la equidad, no la igualdad. Somos distintos”, aclaró Paula, otra cordobesa “celeste”.
De uno y otro lado de las vallas, a favor o en contra, las jóvenes decidieron alzar su voz, comenzar a ser protagonistas en un país en que los menores de 40 años no tienen peso a la hora de tomar decisiones, pese a que integren parte importante del caudal de votos.
“Somos la voz de la nueva generación. Las hijas tomamos la posta”, declaró hoy a DPA Florencia en un stand de una agrupación que asesora de forma anónima a las mujeres que necesitan información sobre cómo abortar.
La joven decidió participar de forma activa en la movilización popular de apoyo al proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en Argentina en una histórica votación en el Senado en Buenos Aires.
“Aunque la ley no se vote, este debate permitió que las chicas más jóvenes tengan una consciencia activa y la van a seguir impulsando en el futuro”, sostuvo Florencia, que a sus 30 años ve a sus sucesoras en las adolescentes que se acercaron en una imparable marea verde al Congreso, por el color de los pañuelos a favor de la legalización.
Las más jovencitas apostaron por levantar las banderas de los derechos de la mujer. En muchos casos, para expresar lo que sus madres no pueden por convenciones generacionales, tapujos o creencias religiosas.
“Era el momento de despertarme”, afirmó Abigail, de 17 años y que llegó con su amiga Dafne desde los suburbios para sumar su grano de arena. “Pasamos por tantas cosas que era nuestro turno de hablar”, sostuvo.
“Por muchos años no me cuestioné nada hasta que surgió esto del feminismo y me di cuenta de un montón de cosas, de mis derechos, de mi cuerpo, de lo que quiero y me corresponde”, declaró en tanto Camila, una joven estudiante de la patagónica provincia de Río Negro.
“Te empezás a informar y decís ‘¡No! Hay que luchar por esto’. Antes no había lugar para replantearte si querías ser madre. Hoy la realidad es otra”, afirmó Camila, quien lamentó que su madre, en el sur, no pueda acompañarla. “Espero ser la voz de mi mamá también”.
Su amiga Salma, de 21 años y con el cabello pintado de verde, pidió “mayores derechos para la mujer que generen un sistema nuevo basado en la igualdad de género”. “Estamos por la ampliación de derechos”, aseguró.
Las jóvenes y adolescentes son la amplísima mayoría en las movilizaciones a favor y en contra del aborto durante las históricas votaciones en el Congreso. Muchas aún están en la escuela secundaria y aseguran que no tienen banderías políticas ni ideológicas. Nunca antes habían participado en manifestaciones populares ni militado en agrupaciones feministas.
Pero asomaron en las calles primero en las masivas marchas de “Ni una menos” en contra de la violencia machista en Argentina. Y el debate del aborto las llevó a copar la plaza frente al Congreso. Algunas asistieron con amigas o con compañeras de estudio y el infaltable termo de agua caliente para tomar mate en la extensa vigilia. Otras, con centros de estudiantes de sus secundarios o universidades.
Las jóvenes no sólo se hicieron presentes en la multitudinaria marcha a favor del aborto, también fueron protagonistas de la manifestación “celeste” en contra de la interrupción voluntaria del embarazo.
Cuatro amigas de 21 y 22 años viajaron 800 kilómetros desde la ciudad de Córdoba “para defender las dos vidas”. Con pañuelos y banderas celestes levantan sus pancartas: “Sí a la vida”, “Los quiero a los dos, salvemos las dos vidas”, “No manchen nuestra patria con sangre de inocentes”.
“El niño por nacer no tiene voz y alguien tiene que decir que quiere vivir”, sostuvo Lucía. “El problema de la mujer no es un hijo, sino que son muchos otros”, agregó.
Más allá del debate sobre el aborto, todas reconocieron que les llegó la hora de pelear por los derechos de la mujer en una sociedad que suele relegarlas en varios aspectos.
“Pero estamos a favor de la verdadera igualdad. El movimiento feminista busca la supremacía de la mujer. Nosotras queremos la equidad, no la igualdad. Somos distintos”, aclaró Paula, otra cordobesa “celeste”.
De uno y otro lado de las vallas, a favor o en contra, las jóvenes decidieron alzar su voz, comenzar a ser protagonistas en un país en que los menores de 40 años no tienen peso a la hora de tomar decisiones, pese a que integren parte importante del caudal de votos.
Una multitudinaria vigilia verde y celeste por el aborto en Argentina
Buenos Aires, Argentina, 8 de agosto de 2018. Decenas de miles de personas protagonizaron hoy una extensa vigilia frente al Congreso nacional en Buenos Aires a la espera de la histórica votación de la legalización del aborto con una “marea verde” a favor y la marcha celeste en contra, separadas por vallas para evitar incidentes.
“La maternidad será deseada o no será”, rezaba una de las pancartas que llevaba una adolescente con su pañuelo verde –el color de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito– al cuello y el rostro maquillado con destellantes brillos al tono.
“El aborto clandestino asesina la libertad de la mujer”, afirmaba el cartel que su amiga llevaba en alto, mientras intentaban acercarse lentamente entre la multitud al Congreso donde el Senado debatía en una histórica sesión sobre el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo.
La iniciativa ya fue aprobada en junio por la Cámara de Diputados, pero en la Cámara alta –según anticiparon sus votos los legisladores– no tendría posibilidades de prosperar.
El posible fracaso luego del intenso debate que acaparó la atención de Argentina en los últimos cinco meses no amedrentó sin embargo a las jóvenes que en masa se lanzaron a las calles a luchar por su derecho a decidir sobre la interrupción del embarazo.
Las multitudes tomaron toda la zona alrededor del Congreso y sobre las avenidas se instalaron puestos improvisados de comida y venta de pañuelos –verdes o celestes, según del lado que estuvieran–, camisetas y banderas con distintas leyendas.
El costado del Congreso destinado a los manifestantes a favor del aborto lucieron repletos de jóvenes mujeres y adolescentes con pañuelos verdes y pancartas. Ni la lluvia las movió de la larga vigilia hasta la madrugada, aunque las gotas corrieron sus maquillajes verdes.
Al ritmo de tambores, las mujeres adoptaron varios de los cánticos que animaron las hinchadas argentinas durante el último Mundial de fútbol de Rusia 2018 y les cambiaron la letra para repudiar a “el patriarcado, el Estado y la Iglesia” que frenan su reclamo a favor del aborto.
“La clandestinidad no salvó ninguna vida”, “Que tu credo no legisle mi vida”, “Somos mujeres pariendo una ley, vamos a hacer que nazca”, fueron algunas de las pancartas que llevaron las mujeres que reclamaban la legalización del aborto.
Además de la multitud de jóvenes y adolescentes, también estuvieron presentes numerosas agrupaciones de izquierda, organizaciones sociales y centros estudiantiles.
Pocos hombres se vieron de ese lado de las vallas. Pero hicieron valer su presencia: “Si los machos quedáramos embarazados, ¿el aborto sería legal?”, cuestionó uno de los hombres que se acercaron a la manifestación.
Dada la tensión que fue creciendo en los últimos días entre los sectores a favor y en contra del aborto, las autoridades de la ciudad de Buenos Aires implementaron una zona neutral entre ambas manifestaciones para evitar eventuales incidentes.

La histórica Plaza de los Dos Congresos ubicada frente al Parlamento quedó vacía, rodeadea por vallas antidisturbios de dos metros de altura. De un lado se ubicaron los manifestantes a favor del aborto legal y del otro, bien separados por la zona neutral, los “provida”, como se autodenominan quienes se oponen a la interrupción del embarazo y que optaron por llevar pañuelos celestes y banderas argentinas, celestes y blancas.
“Salvemos las dos vidas”, rezaba la mayoría de los carteles del lado “celeste” de la manifestación, que tenía como principal emblema un muñeco gigante con forma de embrión.
Menos concurrida, pero con la participación de más familias, hombres, niños y hasta sacerdotes católicos con sus pañuelos celestes anudados en el cuello o el brazo, la movilización aguardaba tranquila la votación. En una tienda, abogados daban charlas sobre el derecho a la vida, mientras otros manifestantes cantaban “Sí a la vida”.
“La maternidad será deseada o no será”, rezaba una de las pancartas que llevaba una adolescente con su pañuelo verde –el color de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito– al cuello y el rostro maquillado con destellantes brillos al tono.
“El aborto clandestino asesina la libertad de la mujer”, afirmaba el cartel que su amiga llevaba en alto, mientras intentaban acercarse lentamente entre la multitud al Congreso donde el Senado debatía en una histórica sesión sobre el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo.
La iniciativa ya fue aprobada en junio por la Cámara de Diputados, pero en la Cámara alta –según anticiparon sus votos los legisladores– no tendría posibilidades de prosperar.
El posible fracaso luego del intenso debate que acaparó la atención de Argentina en los últimos cinco meses no amedrentó sin embargo a las jóvenes que en masa se lanzaron a las calles a luchar por su derecho a decidir sobre la interrupción del embarazo.
Las multitudes tomaron toda la zona alrededor del Congreso y sobre las avenidas se instalaron puestos improvisados de comida y venta de pañuelos –verdes o celestes, según del lado que estuvieran–, camisetas y banderas con distintas leyendas.
El costado del Congreso destinado a los manifestantes a favor del aborto lucieron repletos de jóvenes mujeres y adolescentes con pañuelos verdes y pancartas. Ni la lluvia las movió de la larga vigilia hasta la madrugada, aunque las gotas corrieron sus maquillajes verdes.
Al ritmo de tambores, las mujeres adoptaron varios de los cánticos que animaron las hinchadas argentinas durante el último Mundial de fútbol de Rusia 2018 y les cambiaron la letra para repudiar a “el patriarcado, el Estado y la Iglesia” que frenan su reclamo a favor del aborto.
“La clandestinidad no salvó ninguna vida”, “Que tu credo no legisle mi vida”, “Somos mujeres pariendo una ley, vamos a hacer que nazca”, fueron algunas de las pancartas que llevaron las mujeres que reclamaban la legalización del aborto.
Además de la multitud de jóvenes y adolescentes, también estuvieron presentes numerosas agrupaciones de izquierda, organizaciones sociales y centros estudiantiles.
Pocos hombres se vieron de ese lado de las vallas. Pero hicieron valer su presencia: “Si los machos quedáramos embarazados, ¿el aborto sería legal?”, cuestionó uno de los hombres que se acercaron a la manifestación.
Dada la tensión que fue creciendo en los últimos días entre los sectores a favor y en contra del aborto, las autoridades de la ciudad de Buenos Aires implementaron una zona neutral entre ambas manifestaciones para evitar eventuales incidentes.

La histórica Plaza de los Dos Congresos ubicada frente al Parlamento quedó vacía, rodeadea por vallas antidisturbios de dos metros de altura. De un lado se ubicaron los manifestantes a favor del aborto legal y del otro, bien separados por la zona neutral, los “provida”, como se autodenominan quienes se oponen a la interrupción del embarazo y que optaron por llevar pañuelos celestes y banderas argentinas, celestes y blancas.
“Salvemos las dos vidas”, rezaba la mayoría de los carteles del lado “celeste” de la manifestación, que tenía como principal emblema un muñeco gigante con forma de embrión.
Menos concurrida, pero con la participación de más familias, hombres, niños y hasta sacerdotes católicos con sus pañuelos celestes anudados en el cuello o el brazo, la movilización aguardaba tranquila la votación. En una tienda, abogados daban charlas sobre el derecho a la vida, mientras otros manifestantes cantaban “Sí a la vida”.


