
Ciudad de México, 14 de febrero de 2018.- Entre el cuarto trimestre de 2016 y el mismo periodo de 2017, aumentó de 40 a 41 por ciento la población cuyo ingreso laboral es inferior al precio de la canasta básica.
Según el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza, elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el ingreso laboral real tuvo una disminución de 2.5 por ciento anual, al pasar de mil 711.62 a mil 669.31 pesos.
“La explicación de este aumento en la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo radica principalmente en un aumento del valor de la canasta alimentaria de 9.0 por ciento en zona urbanas y 8.7 por ciento en zonas rurales en este periodo”, abundó el Coneval.
En 20 entidades aumentó el número de personas cuyo ingreso no alcanza para la canasta básica, con un particular despunte en Ciudad de México, Hidalgo y Tabasco.
Lejos, la salida a la pérdida del poder adquisitivo
La pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos continuará al menos hasta el primer semestre de 2018, previó este miércoles Carlos Serrano, economista jefe de BBVA Bancomer.
En una conferencia para presentar el reporte de Situación Bancaria, el analista explicó que la pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos se explica por el aumento de la inflación.
“La inflación en el 2017 subió. Si los salarios nominales son rígidos en México, esto se tradujo en una caída del salario real por el aumento de la inflación”, explicó el especialista.
La inflación en 2017 fue de 6.77 por ciento, mientras que la caída del salario real promedio en ese año fue 1.2 por ciento.
“La caída del salario no es abrupta, pero en 2015 y 2016 creció mucho. Eran años vigorosos en consumo y en un entorno de inflación baja”, mencionó.
Expuso que la caída de los salarios reales se reflejó en menor demanda de crédito y en una menor tasa de crecimiento en la captación de los bancos.
El crecimiento del crédito bancario, conformado por el financiamiento a empresas y a familias, mediante tarjetas, préstamos de nómina y personales e hipotecarias, creció 6.4 por ciento anual real en 2017.
En cambio, en 2015 y 2016 creció 8 y 12.6 por ciento anual, respectivamente.
Respecto a la captación, el crecimiento en 2017 fue 5.6 por ciento real anual, un nivel menor respecto al 9.5 por ciento del 2016.
A su vez, la caída del salario influyó en el deterioro de la cartera del crédito al consumo, el cual se mide con el indicador Tasa de Deterioro Ajustado (TDA), que incluye el crédito vencido más quitas y castigos del balance financiero de los bancos.
La TDA en tarjetas, préstamos personales y de nómina fue de 16.29, 14.50 y 12.05 por ciento en 2017, niveles superiores a los del 2016.
Sin embargo, el directivo consideró que estos son los picos más altos, junto al nivel de inflación y que se irán reduciendo.
“Ya se alcanzó el pico en la inflación y en el deterioro de los salarios reales. Creemos que el aumento en niveles máximos ya lo vimos y que habrá recuperación en la segunda mitad del año”, mencionó.
“Creemos que la inflación cerrará en 4 por ciento en el 2018, y que en el segundo semestre crecerán los salarios reales y se reflejará en tasas de crecimiento en el crédito y en el consumo”, indicó.
Texto: Redacción / Cuartoscuro


