
Reclaman familiares de los siete desaparecidos de Apanguito que ya no se investiga el caso
Acapulco, Iguala y Chilpancingo, Guerrero, 20 de julio de 2026. La presidenta de la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, Emma Mora Liberato alertó del aumento de las desapariciones en la Costa Grande, donde la semana antepasada el colectivo realizó una jornada de búsqueda en vida.
En declaraciones a El Sur en el taller de bordado de los rostros de los desaparecidos realizado en la Casa Diocesana el sábado pasado, la madre buscadora de José Alberto dijo que la jornada de búsqueda reciente fue la primera que el colectivo de desaparecidos que encabeza desde su fundación en 2016 realizó a esta región del estado.
“Siempre nos habíamos detenido por el tema de la inseguridad y la violencia, un poco más fuerte en aquella zona, y siempre habíamos como que respetado, de alguna manera, no ponernos en riesgo, pero ya no nos podemos seguir esperando porque la violencia continúa, cada vez es más fuerte, tenemos más casos todavía, se van incrementando los casos que estamos atendiendo en Costa Grande”.
Mora Liberato puntualizó que el colectivo tiene registrados 37 casos en Coyuca de Benítez, Tecpan, San Jerónimo Petatlán, La Unión y Zihuatanejo, de este último municipio son 7, dos de ellos jóvenes apenas reportados el viernes y el sábado pasados.
La desaparición y el asesinato del comunicador y activista ambiental, Manuel Alejandro Moreno Serna, mejor conocido como Alex Serna, puso el foco de atención sobre la violencia que se vive en Zihuatanejo, organismos internacionales y periodistas han exigido justicia, y ya catalogan al municipio como una de las áreas de silencio, es decir, en las que no se puede ejercer el periodismo.
Como se publicó el 8 de julio en estas páginas, las fichas de los desaparecidos que pegaron los familiares dos días antes en las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública de Zihuatanejo fueron arrancadas.
En la entrevista, Mora Liberato señaló al secretario del Ayuntamiento, Juan Manuel Juárez Meza, de “prepotente” por atajar la solicitud de pega de fichas en edificios públicos diciendo que las quitaría, aunque después reculó y propuso hacer una lona con las fotos; aún falta la formalización de la propuesta, puntualizó la activista.
Denunció que en la cárcel de Zihuatanejo las guardias se “sobrepasaron” al tocar de forma inusual los pechos de las integrantes de la Asociación de Familias para dejarlas entrar; resaltó, no obstante, el registro de información otorgada por algunos reclusos para encontrar a desaparecidos.
La jornada empezó el 6 de julio en la prisión de La Unión, donde los presos no hicieron mucho caso de las fotos de los desaparecidos, y continuó en la semana en los municipios donde el colectivo de familiares tiene casos de desaparecidos.
El Centro de Identificación debe ser OPD
El 16 de julio el Congreso local aprobó la ley de desaparición de personas que establece la creación del Centro Estatal de Identificación Humana, adscrito a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP), que a su vez forma parte de la Secretaría General de Gobierno del estado.
La Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, junto con otros colectivos de familiares de desaparecidos, impulsó que el Centro de Identificación fuera declarado como Organismo Público Descentralizado (OPD).
Mora Liberato dijo que esta figura permite que el Centro de Identificación sea “autónomo, con recursos propios” debido a que anteriores propuestas, como el Proyecto Guerrero 751 de 2018 para identificar el mismo número de cuerpos, fueron incumplidas.
También se necesitan equipos de identificación en campo, “no de escritorio”, y salarios “dignos”. Estos planteamientos serán presentados por Mora Liberato en la reunión de este lunes con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Bordan, se acompañan y exigen hallar a sus desaparecidos mujeres de colectivo de Acapulco
Unas 30 mujeres integrantes de la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos bordaron este sábado en la Casa Diocesana de la Arquidiócesis de Acapulco el rostro de sus familiares desaparecidos en tela, “para construir una memoria” en conjunto.
Los bordados forman parte del Tendedero de Recuerdos que será presentado en el aniversario del colectivo de familiares de desaparecidos para visibilizar los casos, “trayendo al presente a esa persona que no tiene voz ahorita, y vas a construir una memoria junto con tus compañeras, qué le gustaba, qué no le gustaba”, expuso la representante Emma Mora Liberato.
En el taller, pudo documentar El Sur, algunas de las participantes compartieron su testimonio de búsqueda de sus familiares y la importancia de participar en este tipo de actividades del colectivo que cumplirá 10 años el próximo 5 de noviembre.
Este ejercicio de tejer a los desaparecidos, o algo referente a los desaparecidos, está catalogado como “una poderosa herramienta de resistencia, memoria y sanación comunitaria que ha cobrado gran fuerza en América Latina”, y está documentado en Atoyac, y en comunidades de países como Colombia y Guatemala, y lo implementan el Comité Internacional de la Cruz Roja, así como la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem).
Alma lleva 14 años buscando a su esposo, “entre más pasa el tiempo pues más duele”
A casi 14 años de la desaparición de su esposo Leonardo Polco Muñoz, Alma Rojas Reyes relató que “entre más pasa el tiempo pues más duele, porque uno va perdiendo esa esperanza de encontrarlos”.
Leonardo, entonces de 39 años, desapareció en Chilpancingo el 28 de diciembre de 2012, era su día de descanso como agente de la Policía Ministerial del estado, estaba con su primo Jorge Polco Niño y “hasta la fecha de hoy por parte de la Fiscalía de Guerrero pues no tenemos ningún avance de investigación, no sabemos qué fue de ellos, nunca les pudieron seguir la ruta, nunca los pudieron localizar”.
Cuando se unió a la Asociación de Familias en 2016, Alma no sabía dónde estaba la carpeta de investigación, acudió junto con Mora Liberato al Ministerio Público “y no la encontraban, ya la tenían en el archivo muerto, donde tienen carpetas que ya fueron de personas localizadas, que ya se terminó…ya le habían dado prácticamente, como dicen, el carpetazo”.
Una década después y con tres hijas que mantuvo sola a partir de la desaparición de su esposo, Alma hizo el esfuerzo de venir a Acapulco porque con sus compañeras “me siento a gusto, porque como que tenemos el mismo sentir, como que no nos criticamos de que ésta llora o ésta se ríe, como que me alimenta, me alienta y me da más fuerza”.
La convivencia ayuda a las familias, enfatiza Mora Liberato
La presidenta de la Asociación de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, Emma Mora Liberato, indicó que uno de los objetivos de la actividad fue “recuperar la memoria de los que no están ahorita, que siempre los tengamos presentes”.
Los bordados, un corazón rojo con la foto del desaparecido en medio serán presentados con algunas pertenencias de los desaparecidos durante el Tendedero de Recuerdos, una de las actividades programadas para el aniversario del colectivo de familiares de desaparecidos fundado en 2016.
Los bordados evocan también los gustos de los desaparecidos, la comida, su programa de televisión favorito, un intercambio de recuerdos entre los familiares, principalmente mujeres que los buscan y “que te va ligando una con otra”.
“Desde el momento que estamos bordando sabemos que es una manera muy ad hoc a lo que somos como Familias de Acapulco, no de contención, sino de decir aquí está mi persona desaparecida, existió, estoy hablando de memoria, y estoy diciéndote quiero saber dónde está y seguir buscándolo”.
La actividad, subrayó la madre de José Alberto, desaparecido en 2011, propició, sobre todo, la convivencia entre las integrantes del colectivo, lo que “nos ayuda a ir soltando un poquito al menos, entre risas, ese sentimiento de culpa, de que si él hubiera”.
El sábado fue el sexto aniversario de la desaparición de Cristian
Este 18 de julio se cumplieron seis años de la desaparición de Cristian Mariano Carbajal Zarabia, un bolillero de la colonia Zapata a punto de cumplir 26 años que ya no regresó a su casa después de su jornada laboral, su hijo mayor apenas iba a cumplir 2 años y su esposa estaba embarazada de otro varón.
Su madre Agustina Carbajal Zarabia ubicó inmediatamente a los presuntos responsables a bordo de un Tsuru blanco y acudió donde estaban en la colindante colonia Fidel Velázquez, para pedirles que se lo devolvieran, pero los hombres lo negaron y se burlaron de ella dando a entender que ellos lo agarraron. Después, le pidieron dinero.
En una oficina de la Casa Diocesana, ubicada a un costado de la primaria Ignacio Manuel Altamirano, Agustina de 49 años sollozó: “soy una madre destrozada que está en espera de su hijo, aunque sea encontrar a mi hijo para darle cristiana sepultura ya que sé que no va a estar vivo, es lo único que deseo en estos momentos, quisiera saber de mi hijo”.
“Paso las noches, los días, sufriendo por él, por eso cuando vengo aquí siento que somos una familia unida, me dan ánimo de seguir esperando a mi hijo y luchando por él hasta el final”.
La Arquidiócesis las acompaña desde el 2016
La coordinadora del Programa de Acompañamiento a Víctimas de Violencia de la Arquidiócesis de Acapulco, María Elena Valente Díaz inició la jornada con actividades para preparar la llegada de “esa emoción de tristeza, algunas comparten su desesperanza por tantos años de búsqueda y es estar ahí pendiente”.
La relación entre el programa de Acompañamiento, creado en 2012, y la Asociación de Familias existe desde su fundación del colectivo gracias a la promoción de su conformación por el sacerdote Jesús Mendoza Zaragoza.
Valente Díaz asiste a las reuniones mensuales de la organización como parte de la atención a víctimas, el acompañamiento de la Arquidiócesis de Acapulco también se lleva a cabo en los siete centros de escucha que existen en distintas parroquias del municipio, y uno particular en la Casa Pastoral de Cristo Rey, detrás del supermercado Aurrerá de la avenida Universidad.
Flavia Domínguez Guzmán encontró los restos de su hija desaparecida, Alejandra Magdalena Vega Domínguez, en 2018, pero sigue acudiendo a las actividades de la Asociación de Familias porque le ayudó a buscarla ante la inacción de las autoridades.
Acude a las actividades del colectivo de familiares de desaparecidos con el fin de darle a sus compañeras buscadoras, “ánimo para que sigan adelante, yo les digo a ellas que no se rindan, hay que seguir en la lucha”; y sigue luchando porque no ha sido detenido nadie por la desaparición y el asesinato de su hija.
Reclaman familiares de los siete desaparecidos de Apanguito que ya no se investiga el caso
Familiares de los siete campesinos desaparecidos y de los dos asesinados en Apanguito, Atenango del Río, de quienes este sábado se cumplieron tres de la desaparición, señalaron que los tres niveles de gobierno quieren mandar al “olvido” los múltiples crímenes ocurridos.
“La verdad ya no sabemos nada, ya no recibo ninguna información de las autoridades; lastimosamente mis familiares ya quedaron en el olvido y nosotros pues ya sin saber que hacer”, dijo ayer la hermana de uno de los desaparecidos y uno de los dos asesinados.
Al desaparecer primero a siete miembros de esta familia, entre ellos un padre con sus dos hijos, después asesinar a otros dos integrantes de la familia que apoyaban en sus búsquedas, quedaron solo mujeres y niños, que por el temor implantado y el abandono de las autoridades ya no se han movilizado, ya no realizan búsquedas ni reclaman por los crímenes cometidos.
Una integrante de la familia con la que se ha tenido contacto desde que se conoció la desaparición de los siete y después el atentado en el que otros dos fueron asesinados, informó que, desde el 14 de junio que informó que le habían notificado que habría una audiencia de desahogo de pruebas en los siguientes días con los dos detenidos y vinculados a proceso por su presunta responsabilidad en la desaparición de los siete, ésta no se ha realizado y desde entonces las autoridades de la Fiscalía General del Estado (FGE), ya no se comunicaron con ellas.
Informó que no han tenido ninguna información de sus siete familiares desaparecidos hace tres meses, y tampoco de avances en las investigaciones de los dos asesinados en el atentado cometido el 9 de mayo.
Contó que por comentarios de algunos pobladores, les informaron que en un rancho de la comunidad de Oztutla, del vecino municipio de Copalillo, zona donde opera la pandilla de Chimalacacingo ligada a Los Tlacos, han escuchado gritos de gente que al parecer tienen secuestrada en ese lugar.
Mencionó que le reportaron esas denuncias a la Fiscalía estatal, pero que ellos minimizaron los hechos y consideraron los reportes como mentiras sin considerar la opción de inspeccionar la zona.
El 18 de abril pasado, después de salir de sus casas en la comunidad de Apanguito para ir a dar agua a sus caballos en el paraje La Cueva, fueron desaparecidos Mario Bello, de 57 años, su sobrino Asunción Bello Escamilla, de 41 años, junto con sus dos hijos, Diego y Valente Bello Agustín, de 19 y 18 años; los hermanos Cristóbal y Eriberto Pineda, de 40 y 38 años, y el primo de estos dos últimos, Sebastián Riquelme Escamilla, de 23 años.
En su búsqueda al siguiente día por policías municipales de Atenango del Río, en el paraje La Cueva fueron hallados indicios de violencia y forcejeo, manchas de sangre, casquillos percutidos y dos motocicletas abandonadas, según informó el alcalde Emmanuel Guevara Cárdenas.
Durante la primera semana de la desaparición masiva, autoridades de los tres órdenes de gobierno desplegaron dispositivos de búsqueda y se instalaron en un campamento en la plaza principal de la comunidad de Apanguito.
Tres semanas después de la desaparición de los siete, el 9 de mayo un grupo de sicarios disparó con armas de alto poder contra la casa de la hermana de Mario Bello y mamá de Asunción Bello Escamilla, dos de los desaparecidos.
En este ataque mataron a Marcos Naviel Bello Escamilla, de 29 años, hermano de Asunción y a su cuñado Francisco Javier Ocampo Hernández, de 34 años, quienes habían participado en las búsquedas. Después de este doble homicidio, las familias suspendieron las búsquedas por completo.
Mientras que, el 29 de abril fueron detenidos por agentes estatales y federales el comisario municipal de Apanguito, Cornelio Alcocer Godínez y su primo Samuel Jiménez, quienes fueron vinculados a proceso por su presunta responsabilidad en la desaparición de los siete campesinos, acusación que sus familiares han rechazado y afirman que hubo injerencia del alcalde Emmanuel Guevara y alteraciones en las declaraciones de testigos.
Instala colectiva nueva exposición de desaparecidos en el Zócalo de Chilpancingo
La Colectiva Memoria, Verdad y Justicia instaló este sábado en el Zócalo de Chilpancingo la exposición itinerante de fotografías de desaparecidos.
Fue la edición 32 que la colectiva de desaparecidos de Acapulco monta en Chilpancingo, como parte de una campaña para visibilizar el problema de las desapariciones de personas en el estado y en el país.
Este sábado no hubo lectura de pronunciamiento como cada mes se lee, pero sí colocaron las fichas de búsqueda de sus desaparecidos, además de la lona donde también hay fotografías de las personas no localizadas.
Así como en meses anteriores, la exposición consistió en colocar las fichas de búsqueda alrededor del kiosco central de Chilpancingo, fotografías de los desaparecidos y sus fichas de búsqueda, con el objetivo de que las personas las vean y puedan aportar información que ayude a su localización.
Durante la exposición, la madre del joven Luis Giovanni Jiménez Deaquino, Esther Deaquino Velázquez informó que la semana pasada realizaron una jornada de búsqueda en Acapulco e Iguala, a 10 años de su desaparición.
La madre buscadora, integrante de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia, informó que la jornada de búsqueda en vida fue con el objetivo de mantener vigente su caso y obtener información que contribuya a su localización.
Esther Deaquino explicó que la actividad concluyó este viernes y formó parte de las acciones realizadas con motivo de los 10 años de la desaparición de su hijo, quien tenía 15 años cuando fue privado de la libertad.
“Buscamos indicios, buscamos cualquier información que nos ayude a encontrarlo. También queremos visibilizar su nombre para que no se olvide, porque él existió, tenía una vida y muchos sueños que le fueron arrebatados”, expresó.
Explicó que durante la jornada estaba prevista una visita al Centro de Reinserción Social de Acapulco; sin embargo, ésta no pudo realizarse debido a que el oficio de autorización llegó fuera del tiempo requerido por los protocolos de ingreso. Por ello, únicamente se efectuaron actividades en el penal de Iguala, mientras que en Chilpancingo no se realizaron nuevas pegas de fichas porque esa labor ya se había llevado a cabo durante una búsqueda realizada en mayo.
Ramón Gracida Gómez, Alejandro Guerrero y José Miguel Sánchez/Foto: Ramón Gracida Gómez


