
Yunuen Castellanos Lucero*
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es el organismo público y autónomo que se encarga de generar información respecto a la política social y a la pobreza en el país, para lograr una mejor y más informada toma de decisiones en el rubro.
Cada dos años, el Coneval levanta a lo largo y ancho del país la encuesta de umbrales multidimensionales de pobreza, que mide la pobreza total y desagregada en moderada y extrema. Los resultados de la encuesta 2016 publicados el año pasado, fueron alentadores en especial para algunas entidades, como la nuestra. El presente agosto inicia la encuesta nacional de medición de pobreza 2018, y en ese marco es importante revisar de nueva cuenta los últimos resultados y hacer las reflexiones correspondientes.
La pobreza multidimensional que mide el Coneval toma en cuenta el ingreso y las carencias sociales en un hogar, es decir, no podemos partir de que la pobreza de los mexicanos es causada por los mismos motivos y la viven todos de la misma manera. Las carencias sociales que se consideran son: acceso a la alimentación, acceso a la salud, acceso a la educación, acceso a calidad y espacio de la vivienda, acceso a los servicios básicos en la vivienda y acceso a la seguridad social.
En 2016 hubo grandes logros nacionales, en mi opinión y después del análisis de los datos publicados por Coneval, las dos grandes premisas fueron que la pobreza extrema tuvo una disminución sin precedentes a nivel nacional y que todas las carencias sociales se encontraron en su nivel mínimo; es decir, que una mayor cantidad de mexicanos accede a todos sus derechos sociales.
En el caso de la reducción de la pobreza extrema (una persona se encuentra en situación de pobreza extrema cuando vive con tres o más carencias), la evolución ha sido la siguiente: en el 2010, la población en pobreza extrema fue de 11.3%, en el 2012 de 9.8%, en el 2014 de 9.5% y en el 2016 de 7.6%. Es decir, hubo una reducción de 1.9% sobre el dato de 2014, implicando así 2.1 millones de mexicanos menos en pobreza extrema.
Las entidades que lograron una mayor reducción en términos porcentuales fueron Puebla con 7.2%, Michoacán y Yucatán con 4.6%, Campeche con 4.4% e Hidalgo con 4.3% representando en total, una reducción de 881 mil personas en pobreza extrema en México.
Otro dato interesante respecto a pobreza extrema es que estados como Chiapas, Oaxaca y Veracruz que siempre han ocupado los primeros escalafones, lograron reducir este indicador, sin embargo, aumentaron su pobreza total. En el caso de Guerrero, el logro fue haber salido de este grupo de entidades siempre etiquetadas por su aumento de pobreza. Guerrero tuvo una reducción de 1.5% en su pobreza extrema y de casi 1% en su pobreza total.
Como mencionamos, otro gran logro fue que las seis carencias sociales fueron encontradas en su mínimo histórico; esto significa que una mayor cantidad de mexicanos ha logrado acceso a todos sus derechos sociales. El gran logro es sin duda, que hay más mexicanos que viven con menos carencias; y un segundo logro es que el dato hace referencia a una implementación satisfactoria o por lo menos mejorada de la política pública social.
Respecto a la carencia de rezago educativo, la disminución del 2014 al 2016 fue de 1.3% y los estados mejor evaluados fueron Zacatecas y Sinaloa; respecto a la carencia en salud la reducción fue de 2.7% y las entidades con mejores resultados fueron Guerrero y Chiapas. La falta de acceso a la seguridad social tuvo una disminución de 2.7%, lográndose los mejores resultados en ambas Californias. Vivienda es un rubro en el que se miden dos carencias: por un lado, calidad y espacio, en la que se concretó apenas una reducción de .3%, y destacan Puebla y Baja California Sur; y, por otro lado, en la carencia de servicios básicos la reducción fue de 1.9% y los esfuerzos mejor focalizados fueron en Campeche y nuevamente nuestra entidad Guerrero. Finalmente, respecto a la carencia en alimentación, sin duda la más dolorosa e indignante en mi opinión, la reducción fue de 3.3% en la que los estados que lograron combatirla de manera más efectiva fueron Guerrero y Michoacán.
Es así que Guerrero ganó, al lograr el mejor resultado de combate a la pobreza en tres de las seis carencias sociales que mide la encuesta nacional: salud, alimentación y servicios básicos en la vivienda. Sin embargo, al igual que el resto de los estados con grandes logros en la medición 2016, ¿podrán demostrar ahora que sus buenos resultados de combate a la pobreza fueron más allá de una coyuntura electoral, y que más bien corresponden a la capacidad y compromiso de sus gobiernos? ¿Las entidades congratuladas en 2017 habrán continuado con una acertada implementación de las políticas públicas para combatir la pobreza?
Después de compartir este breve análisis, se puede concluir que los resultados de pobreza correspondientes a 2016 dan cuenta de que se ha avanzado en la ruta correcta para que más mexicanos logren acceder a sus derechos sociales. No obstante, los niveles de pobreza son una realidad que demanda a los gobiernos municipales, estatales y al nuevo gobierno federal, a seguir instrumentando acciones integradas y efectivas.
Dice el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, que en el camino al desarrollo sólo se puede avanzar cuando se invierte en las personas y en las instituciones, y cuando los gobiernos responden a los ciudadanos y les rinden cuentas. Habrá que esperar al siguiente año para revisar los resultados de la encuesta CONEVAL 2018 que se implementa este mes; y entonces sí, habremos de aplaudir o condenar a los gobiernos en turno, porque el combate a la pobreza debe ser una tarea prioritaria para todos.
* Yunuen Castellanos Lucero se dedica a las políticas públicas y el desarrollo, estudió Relaciones Internacionales en la UDLAP, con posteriores estudios en la UNAM, el ITAM y la Universidad Hebrea de Jerusalén. Ha trabajado en áreas de desarrollo institucional, investigación y evaluación de políticas públicas, desde organizaciones no gubernamentales locales, nacionales e internacionales, como funcionaria en el gobierno federal y consultora independiente de gobiernos locales. Es activista social y miembro de la Red por el Avance Político de las Mujeres Guerrerenses desde 2010.


