4 enero,2024 9:26 am

Bajo precio y falta de mercado tienen en crisis a la cafeticultura en Atoyac

Demandan productores de El Paraíso que el Congreso del Estado destine un presupuesto para apoyar a este sector y se haga un plan a largo plazo para reactivar la agricultura. En 2023 se produjeron 62 mil quintales, sólo 20 por ciento de los 300 mil que se obtenían cada año en las mejores épocas

El Paraíso, Atoyac, 4 de enero de 2024. Se terminó el paraíso para una prominente comunidad cafetalera de Guerrero, que exportaba su producto a diversas partes del mundo y hoy se encuentra en crisis por la baja del precio, la falta de mercado y el poco apoyo de las autoridades federales y estatales; ahora pretenden regresar al mercado internacional con su nueva producción cafetalera, después de superar la plaga de la roya que pegó hace 10 años.

Atrás quedaron los años donde la sierra de Atoyac era reconocida a nivel mundial por la calidad del café que nacía en esas tierras fértiles y que le dio sustento a cientos de caficultores, que intentan reactivarse luego de que en 2013 la plaga los llevó a la ruina.

Productores de El Paraíso piden al Congreso del Estado que se asigne un presupuesto para el sector cafetalero y que se haga un plan a largo plazo, para reactivar la economía mediante el cultivo del café.

Con Sembrando Vida comenzaron a producir sus propias plantas

En 2019, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al menos 6 mil agricultores salieron beneficiados por el programa Sembrando Vida, entre ellos los de la localidad de El Paraíso, quienes comenzaron a producir sus propias plantas que son más resistentes a la plaga, con fertilizantes y pesticidas orgánicos que ellos mismos producen y que cumplen los estándares internacionales para que su producto sea vendido fuera del estado y del país.

“Ahora falta mercado para venderlo, el programa de gobierno federal te da un apoyo para producir las plantas en los viveros y comenzar a sembrar, pero es poco económicamente para los campesinos, luego después cosechas y al final no hay donde venderlo, hace falta de nuevo implementar algo como el desaparecido Inmecafé (Instituto Mexicano del Café), que fijaba el precio y que era el único comercializador, en ese tiempo a muchos nos fue bien”, comentó el presidente del comisariado ejidal de El Paraíso, Ignacio Mejía Catalán, durante un recorrido por un cafetal de la localidad.

El gobierno federal desapareció en 1989 al Inmecafé, lo que provocó que se liberara el precio y que la mayoría de los campesinos se dedicaran a la siembra de otros productos –entre ellos la amapola– y la calidad del café en la zona se fue perdiendo.

“Eran programas con los que nos iba bien, se buscaban financiamientos y nosotros exportábamos nuestros productos a otros países, competíamos con los colombianos y fueron tiempos buenos para nosotros, hoy difícilmente podremos regresar a los buenos tiempos, ahora casi nos compran el kilo a 65 pesos y eso realmente no alcanza para mantener la producción”, explico Mejía Catalán, que es propietario del predio La Finquita y es uno de los productores de café más reconocidos en la zona.

Después en el gobierno de Vicente Fox se creó el Consejo Mexicano del Café, que terminó en la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café (Amecafé), que quedó en manos de productores privados y creó una competencia desigual con los caficultores guerrerenses.

Hace 10 años las tormentas destruyeron los cafetales y dejaron la enfermedad de la roya

En 2013 las tormentas Ingrid y Manuel les destruyó la mayor parte de sus cafetales en la sierra de Atoyac, donde, además, dejó la plaga de la roya anaranjada, que terminó dejando en la ruina a cientos de cafetaleros que no pudieron levantarse de esa crisis porque se perdieron todas sus plantas.

“Muchos productores en ese momento abandonaron sus cafetales; la enfermedad atacó severamente las plantaciones, y algunos cafeticultores alcanzaron a hacer su renovación en los cafetales, con sus propios recursos y otros ya no” comentó el presidente del Comité Sistema Producto Café del Estado de Guerrero, Marino Bernardino Adame, durante una plática con medios en El Paraíso.

Tras la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, en 2018, los campesinos comenzaron a regresar a la siembra de café, con ayuda del programa Procafé, comenzaron a renovar sus plantas principalmente de la variedad Café Oro Azteca, que es más resistente a la roya y es cien por ciento mexicana.

“En muchos casos, debido a los pocos recursos, fue complicado volver a renovar los cafetales, porque la inversión más fuerte es volver a comenzar, porque aparte de producir la planta, son 3 años los que hay que estar dando mantenimiento al cafetal, y en ese tiempo no hay ingresos, lo cual es muy complicado”, explicó Marino Bernardino.

“Pocos fueron los que renovaron algunas pequeñas áreas y volvimos otra vez a establecer los cafetales con plantaciones nuevas, y con variedades tolerantes a la roya, en números redondos somos 22 mil productores en todo el estado de Guerrero; aquí en Atoyac, se encuentra más del 50 por ciento de la superficie cultivada del café de todo el estado, que cuenta en total con 42 mil hectáreas”.

Actualmente en el ejido de El Paraíso, se encuentra la mayor parte de la superficie cultivada de café, con un total de 6 mil productores, con un promedio de 5 hectáreas.

No hay mano de obra para el café, los jóvenes abandonan las parcelas por la beca Benito Juárez

“Hay un programa de Producción para el Bienestar del actual gobierno, pero no ayuda mucho, porque sólo se otorgan al año 6 mil 200 pesos al productor, que no le alcanza para nada; ahorita iniciamos la cosecha, pero uno de los problemas más fuertes es la falta de mano de obra; los jóvenes no quieren entrarle al cafetal”, dijo el presidente del Comité Sistema Producto.

Una de las razones de que los jóvenes hayan desertado de trabajar en las parcelas, es que la mayoría cobra la beca Bienestar Benito Juárez, que les da un ingreso en ocasiones mayor que lo que pueden ganar en el trabajo en el campo, lo que ha provocado también una mano de obra más cara.

“A eso le sumamos el cambio climático, nos ha estado lloviendo, y eso para nosotros, la lluvia después del 1 de diciembre es atípica porque daña el café, más directamente al grano, porque se revienta, se cae, y ya no lo podemos levantar, ya es un café que pierde su calidad”.

Con las lluvias que cayeron en el mes de diciembre se perdió una parte de la producción de café y afectó a los que la cosechan porque principalmente se secan en los patios.

El precio, por los suelos; en 2022 fue 95 pesos el kilo y en 2023 bajó a 65 o 70 pesos

Otro de los problemas mayores es el precio del producto que se encuentra por los suelos, en 2022 alcanzó 95 pesos por kilo y el año pasado bajó a 65 o 70 pesos, principalmente por la baja del precio del dólar que se encuentra en 17 pesos.

“Haciendo un cálculo, el precio internacional del café hoy en día es de 187.82 dólares las cien libras (45.36 kg), con un diferencial negativo de 10.18 (dólares); vimos el tipo de cambio hoy, y el peso está a 16.9 por dólar; haciendo un cálculo nos está saliendo unos 46 kilos de café en verde a un costo de 65 pesos, eso quiere decir que no sale ni para cubrir los gastos de inversión”, manifestó el cafetalero.

La baja del dólar también es parte de la crisis de los cafetaleros en la comunidad de El Paraíso, donde este año pretenden regresar a los mercados internacionales llevando un producto de café de especialidad, “pero necesitan el apoyo del gobierno estatal y federal para regresar a ser la potencia cafetalera que era”.

En 2023 produjeron 62 mil quintales (6 millones 200 mil kilogramos), en sus mejores épocas de producción llegaron a los 300 mil quintales (30 millones de kilogramos) anuales.

“Lamentablemente no hay incentivos o estímulos por parte del gobierno, que hagan que el productor retome la productividad que se tenía; en estos últimos años no ha habido infraestructura, equipamiento, para comercializar el café, porque además no hay un programa de gobierno que estimule por lo menos el consumo interno”, señaló Marino Bernardino Adame.

En la mayor parte de Guerrero, los productores de café venden su producto por su cuenta, no se los compra el gobierno y han solicitado  que el gobierno al menos promueva el consumo interno.

“En conclusión se puede decir que hay una fuerte crisis para los productores de Guerrero, y en general del país, por la competencia de otros países que producen grandes cantidades. En Veracruz y Chiapas,  venden mucho el café a las grandes industrias”, finalizó el presidente del Comité Sistema Producto Café.

Los caficultores de El Paraíso están intentado regresar al mercado internacional y reactivar su economía a través del cultivo del café, ya que después de dejar la siembra de la amapola y controlar la tala de madera, la comunidad se encuentra reforestada.

Texto: Lenin Ocampo Torres