
Atoyac, Guerrero, 7 de mayo de 2026. Bajo un árbol y en carpas improvisadas, tomaban clases este jueves 230 niños de una primaria en El Ticuí, en Atoyac, municipio de la Costa Grande, a pesar de haber solicitado en distintas ocasiones al gobierno del estado la urgente reparación de la escuela.
Las clases fueron suspendidas hace casi dos meses por daños estructurales en las instalaciones de la escuela de dos turnos Valentín Gómez Farías e Isidro Burgos, provocados por un sismo.
Tras la evacuación del plantel, los maestros empezaron a dar clases virtuales; sin embargo, los padres señalaron que el aprendizaje no es el mismo y decidieron cooperar para instalar diez aulas provisionales.

Esta mañana, la directora del turno matutino, Olivia Castro Casimiro urgió de nuevo al gobierno estatal atender la situación, porque las condiciones no son las propicias para recibir clases, además del intenso calor y la proximidad de la temporada de lluvias.
Además, señaló que en las oficinas del Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa (IGIFE) no le contestan.
“Urge muchísimo, mire las condiciones en las que están los niños recibiendo sus clases, cuando ellos deberían de recibir una educación de calidad. Estamos tratando que esa parte se subsane de estar en presenciales, pero las condiciones no son las adecuadas, son los dos turnos que estamos trabajando con aulas provisionales, en el turno matutino 230 niños y en el turno de la tarde 78, ahora sí que estamos sufriendo parejos”, explicó.
Alertó que se acercan las lluvias y van a tener que suspender actividades de nuevo. Además, contó que con las rachas de aire de los últimos días, ya se rompió una carpa.

Francisco Magaña


