
Acapulco, Guerrero, a 25 de abril de 2025.- Este jueves, bañistas llegaron a la playa Manzanillo para disfrutar de las tranquilad de sus olas, pero en su arena se pudieron ver pedazos de vidrio, a pesar de que fue limpiada por la Promotora de Playas, luego de que fueron retiradas las embarcaciones que se reparaban ahí.
En el lugar había personal de la Guardia Nacional, nada más vigilando, pero en ningún momento prohibió el paso a los bañistas, como sucedió el 19 de abril, quienes junto con trabajadores de Profepa no dejaron ingresar a ese balneario. En el lugar se observó entonces una cinta amarilla de prohibido el paso.
Uno de los prestadores de servicios aseguró que la playa estaba apta para que los turistas fueran, que se prohibió la entrada cuando se limpiaba por parte de la Dirección de la Promotora de Playas, pero “ahorita ya está bien, todo está tranquilo”.
En el lugar se había instalado un astillero improvisado, para reparar embarcaciones que fueron destruidas por el impacto del huracán Otis, por lo que las autoridades restringieron la zona por la contaminación de residuos peligrosos que quedaron.
Así mismo, el Fondo Nacional de Fomento Turístico (Fonatur) había colocado un letrero donde se leía que esta playa se encontraba en rehabilitación y que no era apta para nadar.
Pero eso no importó a los turistas que llegaron a esta playa, que se instalaron en las mesas debajo de los árboles, mientras disfrutaban de cervezas que llevaban en hieleras y botanas.
En el lugar se vio pocos vendedores ambulantes, quienes ofrecían chicharrón, palomitas, huevos de codorniz y raspados o chamoyadas.
Algunas personas entrevistadas manifestaron que Acapulco “estaba bonito” y que esa playa le gustaba porque sus olas eran tranquilas. Una familia de Querétaro dijo que llegaron el miércoles y se van el domingo, que esa playa les gustaba porque los más pequeños y las personas mayores podían estar tranquilos, porque las olas eran mansas.
En el lugar se vio a una persona mayor sentada en la arena, a un lado su silla de ruedas, jugando con sus manos las olas y poniéndose agua en la cabeza. Niños jugaban con la arena o dentro del mar, sin vigilancia de algún adulto, mientras otros con cuerdas intentaban pescar algo. Algunos turistas recogían conchas y otros dormían bajo la sombra de los árboles.
Durante el recorrido, en algunos puntos se vieron pedazos de vidrio de botellas, algunos mecates y una descarga de agua que se veía transparente y no despedía algún olor. Alrededor de las 2 de la tarde, la playa Manzanillo ya se iba llenando y aunque no había enramadas o sombrillas, la gente se refugió debajo de los árboles o de plano colocaron sus sombrillas.
Texto: Karina Contreras / Foto: Jesús Trigo


