
Se apaga el fuego en Colombia, que dice adiós a estas justas, 72 años después de organizarlas por primera vez en 1946. La llama centroamericana, camino a Panamá 2022. México paga su deuda en las cercanías del Río Magdalena.
Texto: EFE / Fotos: Twitter @COM_Mexico
Barranquilla / Ciudad de Panamá, 4 de agosto de 2018. El fuego centroamericano, que unió por 16 días a 5 mil 339 deportistas de 37 países y territorios, se apagó la noche de este viernes en Barranquilla en medio de una fiesta alusiva al carnaval de la ciudad y de la nostalgia por el fin de un evento en el que reinó el gen de la alegría que contagió a propios y extraños.
Con la llama aún encendida se inició la ceremonia de clausura de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, que dejaron a México campeón por undécima vez.
Una muestra del río Magdalena y lo que significa para la ciudad fue el abrebocas del acto de clausura, en el que también se veía por una pantalla gigante los mejores momentos de estos juegos.
Después ingresaron a la cancha del estadio Metropolitano Roberto Meléndez los infantes de la Escuela Naval de Suboficiales de Barranquilla con las banderas de los 37 países, mientras desfilaban los deportistas que aún permanecían en la ciudad y que caminaron y bailaron todos juntos, como una sola familia.
Un video que exaltaba a los 5 mil voluntarios que hicieron parte de la fiesta deportiva y de los atletas agradeciendo su labor, fue de lo más emotivo de la noche, al igual que la entrada a escena de mil 500 de estos incansables colaboradores acompañados de Baqui, el símbolo de las justas.

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, tomó la palabra tras los himnos protocolarios: “Estoy muy contento y orgulloso de todos los barranquilleros por la linda fiesta que producimos para el mundo. Felices de esta responsabilidad que nos regaló la Odecabe. Barranquilla hizo la tarea como tenía que hacerla”.
“Hoy más que nunca Barranquilla le demostró al mundo que nada le queda grande. Prometimos que iban a ser los mejores centroamericanos y así fue”, afirmó Char en medio de los aplausos.
Luego el presidente de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe, Steve Stoute, anunció oficialmente la clausura, no sin antes felicitar a Colombia.
“Llegamos al final de estos fantásticos juegos y esta noche no quiero decir adiós, porque la gente de Barranquilla, de Cali, de Bogotá, vivirá con nosotros por siempre. Su amabilidad, su sonrisa, su hospitalidad, su afecto, estará en nuestros corazones por mucho tiempo y nunca los olvidaremos”, expresó el dirigente.
“Muchas horas de trabajo, unas instalaciones fantásticas, más de 100 marcas rotas, los más de 5 mil atletas… Nunca antes vinieron tantos países a los juegos, la más grande audiencia televisa y de streaming, todo eso me lleva a decir que estos han sido los mejores juegos en nuestra historia. ¡Muchas gracias Barranquilla por hacer de esto una realidad!”, concluyó Stoute.
La ceremonia siguió con la entrega de la bandera que hizo Stoute al alcalde de Ciudad de Panamá, José Blandón, quien agradeció la confianza que la Odecabe depositó en su país para organizar las justas del 2022.
“Tenemos un gran compromiso porque Barranquilla nos puso la vara muy alta. Anhelamos realizar unos juegos tan buenos como estos. Panamá se prepara a partir de hoy para recibirlos en el 2022 con los brazos abiertos. Los esperamos”, manifestó Blandón.
La llama centroamericana se apagó y con fuegos artificiales y un video promocional de Panamá se dio la bienvenida a los juegos del 2022.
En la tarima una muestra cultural del Ballet Folclórico de Panamá se tomó el espectáculo por más de veinte minutos. Después, una bailarina recogió un sombrero “vueltiao”, típico de la región caribe colombiana, mientras ondeaba la bandera panameña.
Y la fiesta continuó en medio de luces, fuegos artificiales y baile con la propuesta escénica del carnaval con un ensamble de comparsas, carrozas y un sinnúmero de coreografías que volvieron a mostrar el principal producto de exportación de Barranquilla, la alegría.
La reina del carnaval, Valeria Abuchaibe, dirigió los distintos bailes y una mini Batalla de Flores, el principal evento de la fiesta barranquillera, se tomó el Metropolitano.
Al final del acto carnestoléndico los asistentes disfrutaron de las canciones del artista colombiano de música vallenata Silvestre Dangond, y Barranquilla dijo adiós a estas justas 72 años después de organizarlas por primera vez en 1946.
Se apagó el fuego, pero aquí sigue encendida la alegría.
Panamá invertirá 200 millones de dólares en los Juegos 2022

El gobierno panameño invertirá unos 200 millones de dólares en la organización de los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe Panamá 2022, anunció ayer el alcalde de la capital panameña, José Blandón.
En declaraciones vía telefónica a la Televisora Nacional (TVN Canal 2), el alcalde dijo que los 200 millones de dólares servirán para la construcción de nuevas instalaciones, para la rehabilitación de las viejas infraestructuras en uso y para la formación de atletas.
Blandón recibió la noche de este viernes en Barranquilla, Colombia, el banderín que le asegura a Panamá la organización y desarrollo del certamen polideportivo.
“Es una gran oportunidad. Ser la sede los Juegos en 2022, para obligarnos a hacer las instalaciones que el deporte nacional requiere”, puntualizó el alcalde, en alusión al compromiso oficial de acoger a los atletas centroamericanos y caribeños.
Panamá albergó en 1938 y 1970 Juegos Centroamericanos y del Caribe, inaugurados en México en 1926.
México pagó su deuda en las cercanías del Río Magdalena

Al ganar los Juegos Centroamericanos y del Caribe que terminaron la noche de este viernes en Barranquilla, México pagó en las cercanías del río Magdalena la deuda contraída hace cuatro años cuando debió derrotar a Cuba en Veracruz y dejó ir más de una decena de oros.
Entonces varios de sus principales competidores fallaron a la hora buena y el equipo sintió haber desperdiciado una oportunidad irrepetible. No fue así; en Barranquilla, los colombianos estuvieron por debajo de las expectativas, los cubanos erraron como nunca y los mexicanos sacaron jugo de todo.
Que México mostró su crecimiento en deportes en Colombia es una verdad como una piedra. Mas no lo hizo este verano en Barranquilla, sino en Cartagena hace 12 años, cuando redujo de 131 a 22 la desventaja de medallas de oro con respecto a los cubanos, cifra disminuida a 8 en Veracruz 2014.
Según la evolución de esos números no es sorpresiva la victoria de México, sí la ventaja de 30 medallas de oro sobre los cubanos, a quienes no le ganaban hace 52 años, el equivalente a un ciclo en el calendario Azteca.
Al diseñar las tablas de pronósticos que no suelen compartir con los medios, los isleños y mexicanos coincidieron en que los Juegos los ganaría Cuba, seguido por México y Colombia, pero con un margen mínimo de medallas de oro entre uno y otro. Otra cosa fue lo sucedido en el calor húmedo de Barranquilla.
El primer catalizador del estropicio para cubanos y colombianos no tuvo que ver con sus competidores, sino con los nadadores venezolanos, cuyo pobre rendimiento le propició a México ganar 15 medallas de oro en ese deporte, algo fuera del plan de la delegación. A partir de ahí, México fue imparable.
Por años Cuba sacó provecho de las reglas. Alguna vez ganó 30 oros en levantamiento de pesas y 20 en lucha, por poner dos ejemplos. Hoy esos deportes ya no dan tantas medallas doradas y además, Cuba, bajó el nivel en el primero, y ya no es invencible en el segundo. La realidad cambió y Cuba se ha demorado en asumirlo.
Los caribeños tienen justificaciones elásticas de su derrota. La delegación fue golpeada por deserciones y dolencias físicas en los últimos cuatro años, la isla tiene más de 10 veces menos habitantes que México y no posee su dinero para prepararse. Sin embargo nada de eso fue la causa principal de su revés.
La plata en boxeo de un campeón olímpico, el revés en lucha de un campeón de América, derrotas en judo femenino y los equipos de voleibol sin medallas fueron imágenes develadoras de la pérdida de la sangre fría de varios de los deportistas de la isla que siempre habían sido difíciles de matar a la hora buena.
Lo peor para Cuba en Barranquilla 2018 no fue el segundo lugar con 30 de oro, sino la caída de algunos de sus santones a nivel de Centroamérica y el Caribe. Y el cambio de la manera de asumir la realidad: En los Juegos de 1982 la isla estuvo de luto por terminar segundo en béisbol; ahora celebró la plata como si fuera oro olímpico, algo impensable años atrás.
Desde el punto de vista de México, el mérito es genuino, pero sus analistas deben asimilar la hazaña en una justa dimensión y sin escuchar a los políticos que desde mañana se acreditarán los triunfos y los exagerarán.
Las numerosas medallas de oro México no fueron en pruebas olímpicas y la proeza de los mexicanos en los juegos terminados hoy no es adelanto de lo que sucederá en los Panamericanos de Lima, del 26 de julio al 11 de agosto del 2019.
Allí no ganarán cinco oros en triatlón, solo dan dos, y deberán trabajar duro para vencer otra vez a Cuba y Colombia. La fiesta en Lima será con una música diferente a la de esta vez cerca del Magdalena y los mexicanos tienen un año para adaptarse al ritmo.



