22 diciembre,2025 9:19 am

Busca que en Acapulco se revalore el patrimonio cultural, dice el Icomos

El Jardín del Puerto de 4 mil 800 metros cuadrados, que ciudadanos demandaban rehabilitar como recinto natural, prácticamente libre de comercios, se ha desperdiciado, considera el arquitecto Manuel Ruz

Ciudad de México, 22 de diciembre de 2025. Aunque la UNESCO reconoció en 2024 el Centro Histórico de Acapulco lugar de memoria vinculado a la esclavitud, el puerto carece de suficientes espacios para difundir su patrimonio.

Alternativas como el Jardín del Puerto de 4 mil 800 metros cuadrados, que ciudadanos demandaban rehabilitar como recinto natural y foro cultural prácticamente libre de locales comerciales, se han desperdiciado, considera el arquitecto Manuel Ruz, integrante del capítulo México del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos).

El también académico de la Universidad Autónoma de Guerrero se refiere a la permanencia de 14 locales comerciales –de los 18 ilegalmente construidos hace 40 años–, cuya remoción pidieron a la Presidenta Claudia Sheinbaum en agosto pasado, durante la inauguración del Marinabús.

Al retirarlos se rescataría el paisaje de la Bahía, el principal patrimonio de Acapulco, además de reforestar la zona, cuya vegetación arrasó el huracán Otis en 2023.

En ese encuentro se pidió que el Jardín del Puerto mantuviera una proporción de 80 por ciento de área libre y 20 por ciento construida. Sheinbaum respondió que la relación sería de 90/10. Sin embargo, esa directriz no se cumplió, explica Ruz, ya que el Proyecto Integral de Desarrollo Sostenible para la Reactivación Turística y Económica de la Bahía Histórica, a cargo de la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona), entidad de la Secretaría de Marina, mantuvo la mayoría de las construcciones existentes. Incluso se añadieron dos cuartos de máquinas que también obstruyen la visibilidad.

“Al suprimir 14 locales ganaríamos unos 150 o 200 metros de vista al mar, porque el problema de Acapulco es que se está quedando sin vista al mar”, refiere el especialista.

La sucesión de comercios a lo largo de la costera obstruye la visual, advierte.

“Si recorres Acapulco, verás que hay menos espacios para ver la playa desde la Costera. Se han ido incrementando las concesiones y cada vez más se privatizan las playas”, lamenta Ruz, quien conduce el Seminario sobre la puesta en valor del patrimonio cultural y natural de Acapulco

Señala que la imposición de esta intervención “sin transparencia técnica ni diálogo vinculante”, constituye una simulación de participación ciudadana que contradice los principios internacionales en materia de gestión del patrimonio urbano, “particularmente aquellos asociados al enfoque de Paisaje Urbano Histórico promovido por UNESCO, que enfatiza la corresponsabilidad, la escucha activa y la integración de saberes locales”.

El Jardín del Puerto constituye una parte fundamental del tejido histórico, social y afectivo de Acapulco, señala Ruz y refiere que el legado cultural del municipio no es menor, porque integra el prehispánico, por ejemplo en la zona arqueológica de Palma Sola; el histórico, con ejemplos como el Fuerte de San Diego, y el del siglo XX, en el que destaca la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, intervenida por el arquitecto Federico Mariscal.

Acapulco dispone de una considerable cantidad de patrimonio edificado del siglo XX –considerado histórico en la legislación local a partir de los 50 años de construido– porque en esta década, empresarios, políticos y artistas disponían de casas en Acapulco diseñadas por arquitectos como Mario Pani, Enrique del Moral o Carlos Obregón Santacilia, con muebles de diseñadores como Van Beuren, Clara Porcet o Arturo Pani.

Al desconocer la importancia de este legado, parte del mobiliario ha parado en la basura, lamenta Ruz, cuyo seminario divulga precisamente la relevancia de ese y otro patrimonio tangible e intangible, como el gastronómico.

“Queremos que en el Centro Histórico la gente vaya y coma la gastronomía local, que los tamales Licha, que los mariscos Pipo, que las tortas Ricardo, no Starbucks, no McDonald’s. Esa zona está ideal para rescatar la herencia gastronómica; no va a competir con la zona Dorada ni con la zona Diamante y esa es la oportunidad, porque tiene el escenario: los remates visuales que están ahí a través de la iglesia de la Soledad y los callejones, te dan unas perspectivas que recuerdan a Mikonos, Grecia; hay arquitectura arte déco, porque estuvo Carlos Obregón Santacilia, Enrique del Moral y Enrique Cervantes”, enumera.

Tienen, enfatiza, “todos los atributos para que Acapulco sea declarado como sitio de valor importante a nivel mundial”.

Para lograrlo, considera indispensable la creación de un patronato o fideicomiso encargado del Centro Histórico.

“Porque luego hay un traslape de obras: unas las hace el Estado, otras el municipio, otras la federación, y al final nadie se hace cargo de dar mantenimiento”, apunta.

El debate sobre el Jardín del Puerto expone así una disyuntiva para Acapulco: entre la recuperación simbólica de su memoria histórica y un modelo de intervención que, advierten especialistas, continúa privilegiando la ocupación del espacio público sobre su valor patrimonial y social.≠

Reconoce UNESCO pasado afro en Guerrero, Veracruz y la Cdmx

Los centros históricos de la Ciudad de México y de Acapulco, los municipios de Yanga, en Veracruz y de Cuajinicuilapa, en Guerrero, así como el Fuerte de San Juan de Ulúa, también en Veracruz, se integraron a la Red de Lugares de Historia y Memoria vinculadas a la Esclavitud y la Trata de Personas Esclavizadas.

Acapulco es el municipio con mayor concentración afrodescendiente, con más de 75 mil 400 personas que se reconocen como afromexicanas, de acuerdo con el Censo de 2020 del Inegi. La primera edición en el país en considerar el conteo de dicha población.

Por otra parte, de acuerdo con la UNESCO, los intercambios culturales históricos han conformado la diversidad patrimonial, cultural e identitaria de las comunidades “y, por ejemplo, La Guinea es uno de los primeros barrios de Acapulco y preserva un vínculo indeleble con su ascendencia africana.

“Mientras que el Fuerte de San Diego fue entrada y salida del Galeón de Manila, una ruta marítima que inició en el siglo 16 y duró por 250 años de comercio entre Europa, Asia y América, incluyendo el lamentable tráfico de personas esclavizadas, africanas y afrodescendientes”.

Yanireth Israde / Agencia Reforma