
Texto: DPA / Foto: Tomada del debate
Mérida, Yucatán, 12 de junio de 2018. El favorito para las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, dijo esta noche que el combate a la corrupción será su gran arma contra la pobreza, en un tercer debate en el que volvió a sortear ataques de sus rivales a 18 días de los comicios.
El ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, nacionalista de izquierda, fue atacado una y otra vez por el priista José Antonio Meade Kuribreña y el opositor panista Ricardo Anaya Cortés, a quienes se les está acabando el tiempo para tratar de alcanzarlo.
“La corrupción es la causa principal de la desigualdad social y económica en el país”, dijo López Obrador, de 64 años de edad, que lleva unos 20 puntos de ventaja en las encuestas para el 1 de julio, con más del 45 por ciento de intención de voto.
En México no hay segunda vuelta y se gana por mayoría simple, por lo que de cumplirse los pronósticos que lo colocan de manera consistente en primer lugar, López Obrador tendría asegurado el triunfo en su tercera postulación.
“Yo qué culpa tengo de que estén ustedes empatados”, replicó López Obrador ante los cuestionamientos de Meade y Anaya, a los que se sumaron los del candidato independiente Jaime Rodríguez. “Yo entiendo que estén desesperados, pero serénense”.
El debate, tercero y último antes de las elecciones, se hizo en el Museo del Mundo Maya de Mérida, unos mil 300 kilómetros al este de Ciudad de México, centrado en el tema “Economía y desarrollo”.
Anaya, postulado por un frente de centroderecha y centroizquierda, ha enfrentado en las últimas semanas acusaciones de lavado de dinero y en el debate volvió a atribuir esos señalamiento a un intento del gobierno de frenarlo.
“Yo he sido blanco de una campaña brutal de ataques, de mentiras, de infamias, por una razón muy simple: porque me atreví a decir que cuando sea presidente de México habrá una Fiscalía autónoma que investigue al presidente Enrique Peña Nieto”, dijo.
De acuerdo con el compilador de encuestas Oraculus (“poll of polls” o “encuesta de encuestas”), López Obrador tiene un promedio del 49 por ciento de intención de voto frente al 28 por ciento de Anaya y el 20 por ciento de Meade.
En el tercer debate los candidatos presentaron sus propuestas sobre economía, pobreza, desigualdad y educación, entre otros temas.
Y así lo vio la española agencia noticiosa EFE:
Los candidatos presidenciales debatieron hoy martes la validez o cancelación de la reforma educativa de México aprobada por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
El Gran Museo del Mundo Maya de Mérida, estado de Yucatán, fue el escenario del tercer y último debate presidencial de las elecciones del 1 de julio.
El líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador expresó su intención de cancelar la “mal llamada reforma educativa”, porque “tiene más que ver con una reforma laboral”.
El político del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y favorito en todos los sondeos argumentó que tiene una “orientación neoliberal privatizadora” y que se ha enfocado en “reprimir” y “humillar a los maestros”.
Aun así, matizó que no es partidario de que no haya una evaluación a los docentes, siempre y cuando esto no sea un mecanismo para castigar a los profesores.
“Cancelar la reforma, permitir que se vendan y se hereden plazas, sería absolutamente criminal”, sentenció el conservador Ricardo Anaya, a lo que López Obrador contestó, en su turno de réplica, que “los maestros no venden plazas”.
El abanderado de una coalición conformada por el Partido Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano agregó que la reforma “se ha implementado muy mal”.
Por ejemplo, “se está gastando el triple en las evaluaciones (a los docentes) de lo que se gasta en la formación y capacitación de los maestros”.
El candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón también abogó por revisar la reforma, porque su puesta en marcha no ha contemplado las diferencias entre los estados del país: “No es lo mismo Oaxaca que Nuevo León, Chiapas que Baja California. No está contemplada la regionalización”.
Asimismo, el gobernador con licencia de Nuevo León apuntó que los padres no tienen que dejar “cargar” con todo el peso a los maestros, y que hay que cambiar la actitud de las familias, para que dejen de ser “alcahuetes por sus hijos”.
A lo que añadió que “hay que regresar el país al maestro, no a los sindicatos”.
Por su parte, José Antonio Meade, del hoy gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), se dirigió directamente a la audiencia para defender la reforma.
“Cancelar la reforma educativa implica cancelar el futuro de tus hijos, echar por la borda la posibilidad de que aprendan inglés, de que usen la tecnología”, defendió el candidato, quien manifestó estar “absolutamente” al lado de los maestros, aunque no de quienes usan métodos de protesta agresivos.
“Pero por favor, por sus hijos, no le pongan cerca” de la educación, refirió señalando a López Obrador.
Las preguntas que los moderadores –Gabriela Warkentin, Carlos Puig y Leonardo Curzio– hicieron a los candidatos fueron seleccionadas entre más de 11 mil cuestiones que los ciudadanos propusieron a través de las redes sociales.

