28 julio,2025 9:02 am

Captura Daniel Boaventura la fiestera añoranza del Acapulco de los años 70

 

Ante 3 mil asistentes presenta su show En casa tour 2025 en el Fórum de Mundo Imperial que se rinden ante la cálida, profunda y versátil voz del barítono brasileño

Óscar Ricardo Muñoz Cano

El espíritu del Acapulco de los años de gloria y que tanto añoran porteños y turistas regresó la noche del sábado con Daniel Boaventura y su espectáculo En casa tour 2025, ofreciendo un viaje musical que hizo recordar, evocar y soñar a las más de tres mil personas que acudieron al Fórum de Mundo Imperial.
“El pueblo de Acapulco es un ejemplo de la resiliencia y la fuerza del pueblo mexicano”, aseguró el brasileño, recordando sin a los huracanes Otis o John, “y como sé que son más locos que yo ¡vamos a hacer una noche de fiesta invitando a todos a cantar y bailar!”, arengó.
Así, cientos de personas aceptaron la invitación y pasaditas las 9:30 de la noche decidieron decirle adiós por un rato al Acapulco sin ley para refugiarse en la frase Let’s just kiss and say goodbye la primera canción de la noche en la que Boavista adelantó su dotes como saxofonista.
Y el concierto comenzó como una nave despegando –confiada, por la voz del barítono brasileño–, que inmediatamente empezó a tomar altura con un clásico de Lou Rawls: You’ll never find another love like mine, y continuó ascendiendo con Perhaps, Como es grande mi amor por ti –éxito de Roberto Carlos y cantada en portugués–, Corazón partío de Alejandro Sanz, Sway, y Hopelessly devoted to you –el clásico de la cinta Vaselina interpretado por Olivia Newton John.
Y en ese momento la nave musical de la nostalgia comenzó a acelerar: Boaventura tomó el timón de la noche y tras hacer cantar a los cientos que se dieron cita con la pieza New york, New York, le entró de plano a lo que el intérprete había sentido en el concierto que ofreció el año pasado en el mismo lugar: la música disco, ese movimiento por el que Acapulco se volvió famoso y referente internacional.
Y qué mejor que comenzar con una de las piezas seminales de esa era, el himno de Gloria Gaynor, I Will survive, que –but of course–, tres mil gargantas corearon frenéticamente.
Pero eso fue solamente el comienzo.
A partir de ahí la gente se dejó lleva por la cálida, profunda y versátil voz del intérprete y disfrutó, cantó y bailó, temas setenteros como Do you think im sexy, What a fool believes, That´s the way I like it –ensambladas en un popurrí–, Love is in the air, Sweet Caroline y Dancing queen.
La música es la banda sonora de la vida, dijo alguna vez el presentador de televisión estadunidense, Dick Clark, y fue esa banda sonora, apoyada con una producción cuidada que incluyó pantallas para ambientar cada canción, la que ayudó a la gente a disfrutar sumergida en recuerdos, fantasías, sueños despiertos.
Luego de un ochentero Give a little respect tocó el turno a Never can say goodbye, Celebration, Last dance y September, y le seguirían You’re the first, the last, my everything, I love the nightlife y Can’t take my eyes off you, pieza en la que Boavista volvió a tomar el saxofón.
Para ese momento, prácticamente toda la gente reunida en el Fórum estaba embelesada con el espectáculo que no podía hacer otra cosa que seguir tomando altura cuando tocó el turno de Así fue de Juan Gabriel –una de las novedades que el artista brasileño incorporó a su nueva gira–y que causó que el famoso estribillo: No te aferres / Ya no te aferres / A un imposible / Ya no te hagas / Ni me hagas más daño… fuera cantado por todos al igual que las letras del Si nos dejan de José Alfredo Jímenez y La Bikina de Rubén Fuentes, lo que resultaría la parte mexicana de la presentación.
Luego de presentar a su banda (Natalia Arellano y Arturo de la Fuente en los coros, Amauri Padilla en el trombón, Álvaro Vázquez en la trompeta, Juanma Navarro en el saxofón, Mersi en la batería, Ariel Caballero en el bajo, Omar Jiménez en la guitarra y en el teclado y director musical, Iván Núñez) el cantante dio cuenta de Suspicious Mind, canción de Elvis Presley, así como de un fragmento de Falling in love with you y la Rapsodia Bohemia de Queen, cantadas a capela para cerrar la noche en medio de los aplausos.
De esa manera el cantante regresó a todos de ese viaje corto pero sustancioso porque apenas si llegó a la hora y media de duración, una pecata minuta que a nadie pareció importarle después de que Daniel Boaventura se comprometiera a regresar a Acapulco el próximo año.