
Ciudad de México, 26 de enero de 2026. Oliver Laxe, responsable de Sirât: Trance en el Desierto, da a entender que el voto de Brasil es muy influyente en la Academia de Hollywood, lo que le acarrea críticas en redes sociales
La carrera por el Óscar a Mejor Película Internacional se puso un poco agridulce luego de que el director español Oliver Laxe, responsable de Sirât: Trance en el Desierto, bromeara sobre el voto brasileño dentro de la Academia de Hollywood
De acuerdo con medios españoles y brasileños, el comentario ocurrió durante su paso por el programa La Revuelta, donde Laxe repasaba las principales contendientes al Óscar.
Al referirse a El Agente Secreto, del brasileño Kleber Mendonça Filho, el cineasta soltó una frase que, aunque pretendía ser irónica, fue recibida como una provocación en redes sociales.
“Los brasileños hay mogollón (gran cantidad) en la Academia. Y les queremos mogollón, pero son ultranacionalistas. Yo creo que presentan un zapato a los Óscar y le votan todos”, dijo Laxe, entre risas.
Sin embargo, su intento de humor no cayó bien. En cuestión de horas, las redes brasileñas reaccionaron con furia. Como Laxe no tiene cuentas personales, el descontento se volcó sobre los perfiles oficiales de Sirât: Trance en el Desierto, su película doblemente nominada al Óscar, que amanecieron inundados de mensajes en portugués, banderas de Brasil y emojis de zapatos.
“Respeten nuestro cine”, “te metiste con el país equivocado” o “sigo prefiriendo el zapato” fueron algunos de los comentarios más repetidos en internet.
Pero más allá del ruido, la polémica reavivó en redes sociales una discusión recurrente: ¿qué tan influyente es realmente Brasil dentro de la Academia?
Si bien la presencia brasileña ha crecido en los últimos años (en la más reciente convocatoria se invitó a alrededor de diez nuevos miembros, entre ellos Fernanda Torres), el peso es limitado.
Incluso sumando figuras como Sonia Braga, Wagner Moura, Selton Mello, Fernanda Montenegro y el propio Mendonça Filho, los votantes brasileños no alcanzan el 1 por ciento de los cerca de 10 mil miembros de la Academia.
Por otro lado, para muchos usuarios, las palabras de Laxe recordaron la llamada “guerra virtual” de la edición pasada de los Óscar, cuando Brasil se movilizó masivamente en defensa de Fernanda Torres frente a Karla Sofía Gascón, nominada por Emilia Pérez.
Aquel episodio, marcado por acusaciones cruzadas, campañas digitales y señalamientos públicos, dejó una cicatriz todavía visible entre los cinéfilos brasileños.
La ironía es que la broma llega justo cuando el cine brasileño atraviesa uno de sus mejores momentos internacionales. El Agente Secreto no solo es una de las favoritas de la temporada, sino que llega respaldada por premios en Cannes, Globos de Oro y múltiples nominaciones al Óscar, incluida Mejor Película y Mejor Actor para Wagner Moura.
Laxe intentó matizar su postura. Por ejemplo, calificó como una “proeza” que Sirât compita en Mejor Sonido con un equipo técnico íntegramente femenino, frente a los grandes estudios a los que llamó “dinosaurios”.
Rodolfo G. Zubieta / Agencia Reforma


