2 diciembre,2025 9:25 am

Cautiva la estrella pop Dua Lipa a 65 mil fans en el concierto que da en el Estadio GNP

 

Ciudad de México, 2 de diciembre de 2025. “Bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez…”, cantó Dua Lipa. La cadenciosa interpretación derritió a la Ciudad de México.

El bolero clásico de Consuelo Velázquez, escrito en 1932, fue elegido por la británica de origen albanokosovar como su cover sorpresa en el Estadio GNP. En su voz, la letra de amor desesperado sonó como un peligroso desafío.

“Me encanta, porque la historia dice que ella nunca había sido besada cuando la escribió. Yo creo que los compositores escribimos nuestros sueños para hacerlos realidad”, explicó, en español, a manera de introducción.

Versionar música local forma parte de una muy celebrada tradición del Radical Optimism Tour de la superestrella pop. Sus seguidores habían lanzado hipótesis (Juan Gabriel, Selena o Luis Miguel, creían algunos), pero ella apostó por una canción eterna que han entonado Los Beatles, Elvis Presley y Edith Piaf.

Para la artista de 30 años no se trataba de sonar perfecta (aún trabaja en su español), sino emocional. Ajustó la canción a su tesitura, eligió la versión de Luis Miguel y la encaró con su acento marcado. La noche capitalina fue un delirio y el instante se hizo viral.

Su esfuerzo con temas que no domina, pero que significan allí donde se presenta, es muestra de que Dua Lipa no se ajusta al término estrella pop. Mientras otras son distantes, ella es todo cercanía y dulzura.

En la cima de su popularidad, lo demostró anoche, seduciendo a 65 mil personas en la antepenúltima fecha de su más grande y exitosa gira. Fue fastuoso, pero también un íntimo concierto.

Sobre el escenario, espectaculares pantallas led, una futurista pasarela en forma de olas, coreografías milimétricas, esculturales bodysuits dignos de un Fashion Week (Valentino, Jean-Paul Gaultier, Balenciaga…). Por otro, prodigó proximidad. En varios momentos, bajó, se acercó con calidez a la multitud detrás del vallado y regaló abrazos, selfies, autógrafos (hubo uno en un brazo, para un tatuaje) y risas. Como un reencuentro con su familia.

La velada, llena de luces, glamour y vértigo, arrancó con Training season, End of an era y Break my heart, luciendo un espectacular body metálico y botas a juego. Fue la promesa de seducción sonora y emocional.

Preparó 22 temas divididos en cuatro actos y un encore. Tuvo siete cambios de vestuario y estuvo escoltada por una docena de bailarines. Pero los números son estériles sin una hechizante personalidad.

No faltó ningún éxito de su catálogo. Sonaron bombas como Levitating, Physical y Love again aunque la columna vertebral fue Radical optimism, su disco que predica la revolución de que en estos tiempos es la positividad.

México es la última ciudad de una larguísima gira que inició hace más de un año.

Mario Abner Colina / Agencia Reforma