
Acatlán, Guerrero, a 4 de mayo de 2026.- El pueblo nahua de Acatlán, en el municipio de Chilapa, celebró sus ceremonias prehispánicas para clamar por lluvias y buenas cosechas.
Mientras que, en la localidad de La Esperanza, en el municipio de Mártir de Cuilapan (Apango), los pobladores realizaron su petición de lluvias con peleas a puño limpio dentro de un campo de siembra.
El ritual en Acatlán inició desde el 25 de abril con la ofrenda de semillas destinadas a la siembra en el cerro Tepehuehue y la presentación de los Kotlatlastin, los hombres que representan al viento y que son los guardianes del ritual.
El sábado 2 de mayo a las 4 de la madrugada cientos de pobladores, desde niños, niñas, hombres, mujeres, autoridades hasta sacerdotes, caminaron por más de tres horas hasta el Koroskoj (cerro sagrado) para ofrendar a sus deidades prehispánicas que representan a la lluvia y a la tierra.
En la mañana se realizó una misa católica y después se dio paso a las ofrendas con flores y veladoras, así como rezos y plegarias a las tres cruces cristianas y a una piedra sagrada donde, cuentan los pobladores, estaba un monolito de un dios prehispánico.
En el lugar también se colocaron en los árboles vísceras de aves en pencas de maguey.
Participaron como parte del ritual los zoyacapoteros, los tecuanes que ofrendaron sudor y sangre en sus combates y los kotlatlastin.
También se pudieron ver a jóvenes jaguares y mujeres cargando ramas con la flor yoloxochitl, que pusieron en los altares para pedir que sus futuros matrimonios sean bendecidos.
Para el profesionista e integrante de la comunidad, Víctor Díaz Sandoval, la cosmovisión es relevante por las prácticas que siguen existiendo y fortaleciendo con el paso de los años; “seguimos conservando manifestaciones de los abuelos”.
Aclaró que no se trata de una petición de lluvia, sino de un clamor.
Ayer domingo en el cerro ceremonial sagrado Komulian, ubicado afuera de la comunidad, los habitantes de Acatlán continuaron con sus ofrendas en los manantiales de agua que abastecen al pueblo.
En el lugar se dieron cita zoyacapoteros, muditas, tecuanes y mecos para ofrendan velas, flores, danzas y peleas a los dioses que dan agua y vida.
En el lugar decenas de familias acudieron a ofrecer e intercambiar alimentos como tamales, mole, caldo de pollo y atole.
A unos 20 kilómetros en un campo de cultivo ubicado entre las comunidades Astillero, de Zitlala, y La Esperanza, de Mártir de Cuilapan, cientos de pobladores realizaron una ceremonia hasta hace algunos años desconocida.
Luis Daniel Nava / Foto: José Luis de la Cruz


