
También acuden activistas, estudiantes de distintas normales públicas de la entidad y otros estados. Exigen justicia para los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, y abuchean al gobierno de la Cuarta Transformación
Tixtla, Guerrero, 3 de marzo de 2026. Maestros, estudiantes y egresados de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa celebraron el centésimo aniversario de la institución, con un homenaje a sus fundadores, así como actividades académicas y culturales.
Durante la ceremonia, a la que también acudieron activistas, estudiantes de distintas normales públicas de la entidad y otros estados, también exigieron justicia para los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, y abuchearon al gobierno de la Cuarta Transformación.
El homenaje a Raúl Isidro Burgos inició alrededor del mediodía, en el jardín que resguarda, desde el 24 abril de 1971, las cenizas del profesor, junto a su busto. Ahí, el director de la Normal de Ayotzinapa, Tomás Vargas Colchero, dijo que “cien años de historia no son solamente una cifra, son generaciones de jóvenes que han dedicado su vida a la labor de la docencia”.
“Hoy, sin duda alguna, muchos nos reencontramos. Ayer la caminata de generaciones de docentes que, sin duda alguna, llegaron con la esperanza de estar, de seguir”, expresó.
Felicitó a los egresados por participar en las actividades, “gran compromiso tenemos, llegamos al centenario. Lo ideal es seguir en este espacio, que nosotros daremos cuentas y le apostaremos siempre a este cambio educativo, a esta transformación académica que, sin duda, alguna se ha estado dando”.
Recordó que la institución comenzó ofreciendo la Licenciatura en Educación Primaria, pero en la actualidad también cuenta con la Licenciatura en Educación Primaria Intercultural, Plurilingüe y Comunitaria, y la Maestría en Educación Rural, que es mixta, tal como alguna vez lo fue la Normal de Ayotzinapa, por lo que de alguna manera se volvió a su origen.
Al homenaje se sumó David Ricardo Burgos, nieto de Raúl Isidro Burgos, quien colocó cuatro cadenas de cempasúchil en el busto de su abuelo y contó que llegó a las instalaciones “más temprano” porque la ofrenda floral es “una situación familiar, no es un asunto que tenga que ver con el centenario ni mucho menos”.
Resaltó que “cada vez que puede, alguien de la familia o a algún amigo le pedimos que nos haga el favor” de colocar las flores en el busto de Raúl Isidro Burgos porque es una tradición familiar, “no contábamos con la presencia distinguida de ustedes, era un asunto más privado, pero gracias por estar en este momento conmigo”.
En el homenaje, se dio lectura a una semblanza de Raúl Isidro Burgos Alanís, oriundo de Cuernavaca, Morelos, y nombrado director de la escuela en agosto de 1930, en sustitución del fundador Rodolfo Alfredo Bonilla Cortés. Después de una guardia de honor, los asistentes partieron un pastel y le cantaron Las Mañanitas al reconocido director.
Luego, se develó un busto de Rodolfo Alfredo Bonilla, creado por el artista plástico y egresado de la generación 1979-1983 de la normal, Víctor Maldonado Gómez, mientras los asistentes coreaban la consigna “Ayotzi vive, la lucha sigue”.
Aunque la semana de festejos por el 100 aniversario inició el domingo pasado, con una cabalgata, que fue desde la escuela hasta el Zócalo de Tixtla, en la que participaron egresados de distintas generaciones, la inauguración oficial fue este lunes y estuvo a cargo de la titular de la Subsecretaría de Educación Media Superior y Superior, de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), Lucila Rangel Santos.
En su mensaje, Lucila Rangel dijo que la Normal de Ayotzinapa se distingue entre las normales rurales del país por su modelo de internado, que ofrece cinco ejes para la formación de los docentes: académico, deportivo, cultural, productivo y político.
Indicó que, en la actualidad, la institución cuenta con 593 estudiantes, 170 trabajadores, entre 62 docentes y personal de apoyo para su servicio educativo; además, tiene el compromiso de alfabetizar en las localidades cercanas y de generar mejores niveles académicos.
Señaló que “en este evento no podían faltar padres y madres de familia de los 43 (normalistas desaparecidos) a quienes, en verdad, les agradecemos y les dedicamos un aplauso por acompañarnos, aún con todo lo que significa un dolor de la pérdida de un hijo, aquí están cerrando filas con la normal”.
Entre los asistentes sólo se observó al vocero Melitón Ortega García, no obstante, durante los festejos, egresados de distintas generaciones corearon las consignas “justicia para los 43”, “porque vivos se les llevaron, vivos los queremos”, también contaron del 1 al 43 y al finalizar, gritaron “¡justicia!”.
Antes de la inauguración de las actividades, Lucila Rangel entregó el nombramiento oficial de la SEG para Juan Manuel Dominguillo Rosas, como subdirector Administrativo de la Normal y dio lectura al documento, que incluía el mandato de seguir los principios de la Cuarta Transformación: “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”, por lo que fue abucheada por algunos de los asistentes.
Presentan libro sobre el caso Ayotzinapa
Los maestros Pedro Ortiz Oropeza e Ismael Abraján de la Cruz, egresados de la normal, presentaron el libro Los 43 de Ayotzinapa: narración, memoria, política, historia, que fue coordinado por los investigadores Jorge Mendoza García, Ylich Escamilla Santiago y Amílcar Carpio Pérez.
Pedro Ortiz detalló que en el libro participaron un total de 15 investigadores, quienes comenzaron el proyecto a siete años de la desaparición de los 43 normalistas, basado en entrevistas a residentes de Iguala, estudiantes y sobrevivientes.
Manifestó que decidieron escribir el libro porque el caso “no sólo impactó a la normal y los familiares de las personas agredidas, sino que detonó en todo el país, que se volviera a hablar de algo que se sabía, pero no se mencionaba, los desaparecidos políticos en Guerrero y todo el país”.
En ese sentido, era necesario abordar el tema de manera interdisciplinaria para llevar “la protesta, la demanda de justicia a otros públicos que en esa época no le ponían atención”.
“Nosotros consideramos, desde la educación, que no podemos permitir que la sociedad se olvide de estos atroces acontecimientos y olvide las causas que los generan”, además, analizaron “la tendencia a minimizar” por parte de los gobiernos.
Puso como ejemplo el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, ya que se informó que durante las acciones para capturarlo hubo sólo dos heridos, aunque después se registraron hechos violentos que dejaron como saldo 25 agentes de la Guardia Nacional asesinados.
“Es algo que ellos (los gobiernos) determinan, la banalización del crimen. El gobierno trata de minimizar el impacto de sus acciones, omisiones, en lo que la sociedad padece”, expresó.
Señaló que, como egresado de la escuela y formador de docente, le preocupa que los estudiantes cuestionen los discursos de las autoridades, “estoy convencido de que esta escuela puede durar otros cien años” gracias a su modelo de formación.
Ismael Abraján dijo que hay más de una docena de libros que abordan el caso Ayotzinapa, desde lo poético, lo artístico, lo testimonial, lo periodístico, lo académico y el impacto político, pero “en este libro se cruzan estudiosos de diversos temas, es una visión más integral”.
“A cierta distancia de tiempo hay una apreciación del acontecimiento, el caso Ayotzinapa no solamente hizo noticia, puso en discusión pública el ejercicio de poder y una de sus formas: callar la verdad”, subrayó.
Abundó que su texto El árbol que simboliza la lucha contra el olvido en Ayotzinapa, incluido en el capítulo 3 del libro, es sobre sobre el tronco del árbol que se encuentra en la entrada principal de la institución y que el artista plástico Francisco Romero Ruiz, apodado El tío brochas, talló para dar forma al número 90, precisamente por ese aniversario, pero también para representar la ausencia de los desaparecidos y la falta de justicia.
“La verdad existe, pero no la hemos encontrado, a mí me entristece el caso porque no hay una explicación, sino muchas y este libro nos da cierta mirada para darle un sentido, una explicación, una interpretación al caso, hay que leerlo, hay que acercarnos”, pidió.
Alina Navarrete Fernández/ Foto: Jesús Eduardo Guerrero


