
Ciudad de México, 23 de octubre de 2023. Como ha sido la constante en los últimos años, la Feria Internacional del Libro del Zócalo (FILZ) de nuevo ha servido como espacio de defensa y pregón a favor del actual gobierno.
Y es que, de la misma manera en que en su momento Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), respaldara en este encuentro el proyecto presidencial de reforma energética con un memorable “nos los vamos a chingar” (REFORMA 11/10/2021), este año ha tocado a voces afines a la llamada “Cuarta Transformación” justificar la invectiva contra el Poder Judicial.
“En este momento no es de la gente; es el único de los tres poderes que no es de la gente”, sostuvo este domingo la lingüista Violeta Vázquez durante la presentación del libro Ternuritas, Linchamiento lingüístico de AMLO, de David Bak Geler.
“Es un resabio de una élite a la que ellos (quienes acusan al gobierno de ‘querer quedarse’ con el Poder Judicial) creen que pertenecen, y por eso no quieren que nos lo quedemos”, agregó la académica desde un Foro Salvador Allende a reventar en la última jornada de la edición 23 de la FILZ, de pronto más próxima a un mitin obradorista que a un encuentro librero.
Al menos así lo sugería la evidente simpatía política de quienes abarrotaban la carpa, volcados en palmas y vítores ante figuras como el historiador Lorenzo Meyer o el monero Rafael Pineda “Rapé”. Lo cual, además, parece dar la razón a quienes están a cargo de definir la programación de esta feria.
“Pensamos en la gente, no pensamos en las editoriales ni en los escritores, ni en que sea una feria de las vanidades. No, pensamos en el público y en lo que quiere escuchar”, dijo a este diario Paloma Saiz, directora de la FILZ y pareja de Taibo II, quien desde su labor al frente de la Brigada para Leer en Libertad A. C. ha organizado las últimas ediciones de este encuentro.
Ferias en las que ha sido común tener como participantes a personajes como el hoy ex Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell; a la legisladora y secretaria general de Morena, Citlali Hernández, y a la historiadora Beatriz Gutiérrez, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador. Al tiempo que proyectos independientes, presencia emblemática y altamente popular como la del foro móvil La Chula, quedó excluida.
Así, entre lo que los asistentes a la jornada de cierre de la FILZ han debido escuchar estuvo un Rapé asegurando que “el país está avanzando, la economía está fuerte, hay empleo y hay menos pobreza”, o Meyer celebrando que en sus mañaneras el presidente “traduce la materia sustantiva de la política” a una cantidad enorme de mexicanos.
El culto al titular del Ejecutivo Federal fue manifiesto, mientras Vázquez reprochaba que tal devoción cotidianamente sea desprovista de racionalidad por parte de los analistas políticos en sus columnas de opinión.
“(Nos dicen que) los simpatizantes del obradorismo somos feligreses; lo que hace el presidente es predicar; a la militancia le llaman religión. Como si no tuviéramos derecho a ser racionales, como si la racionalidad estuviera monopolizada de un solo lado”, reclamó la lingüista.
El contenido de esas columnas críticas hacia la gestión y proyecto del mandatario, con “agentes del lenguaje único” acuñando términos como “austericidio”, “Pejestroika” o “pejenomics”, es en lo que se centra el libro de Bak Geler, filósofo de profesión.
“Cuando llegó López Obrador y les movió el avispero, y los provocó, y empezó a hablar con dichos y con las palabras que nosotros conocemos, reaccionaron con una furia terrible. Y lo que yo quería transmitir es esta serie de infamias de todas estas personas; el libro está lleno de infamias, es un catálogo de los infames”, definió su obra el también académico de la Universidad de Guadalajara.
Todo ello parte de un presunto linchamiento diario al que “ya estamos acostumbrados”, aseguró Meyer, calificándolo incluso como absurdo e infructuoso.
“No les ha salido. A estas alturas podemos ver que ya gastaron todas sus municiones, ya no les quedó nada en su arsenal. Ahorita simplemente están repitiéndose; ya saben que perdieron.
“Ahora, no les gusta y siguen arremachando, pero ya no tienen sentido, perdieron sentido. En cambio, Andrés Manuel, con el transcurso del tiempo, ha ido ganando en sentido de su política, de su persona, de su lenguaje”, continuó el historiador, cuyo mayor criticismo fue reconocer que “estamos muy lejos de Dinamarca”.
De cualquier forma, enfatizó que no será tarea sencilla dar continuidad a la “transformación” iniciada. A lo cual el público reunido reaccionó coreando “¡Claudia!, ¡Claudia!, ¡Claudia!”.
“¿Y (Omar García) Harfuch?”, les preguntó Meyer, provocando una rechifla mayor que la que en algún momento de este día se han llevado otras figuras como la aspirante presidencial de la oposición Xóchitl Gálvez o la periodista Denisse Dresser.
“¡Clara!, ¡Clara!, ¡Clara!”, arremetieron los asistentes.
Más que los libros, los escritores y las editoriales, la FILZ cerró poniendo el foco en los funcionarios, los voceros y los simpatizantes políticos.
¿Y Elena Poniatowska?
“Elena / princesa roja de la nieve salió / con aire libre por el mundo voló / y hoy no la frena nadie”, entonaron, a ritmo de son cubano, Juma y Jony este domingo en la FIL Zócalo.
Padre e hijo armados con una flauta y una guitarra, acompañados con percusiones grabadas, rindiendo un breve homenaje a la escritora y periodista Elena Poniatowska, que estaba programada para charlar sobre su obra con Fabrizio Mejía Madrid en la jornada de cierre de este encuentro librero.
Pero la Premio Cervantes no apareció, pese a que un nutrido auditorio la esperaba en el Foro Salvador Allende, con quienes Marina Taibo, hija de Taibo II y Saiz, lidiaba a ratos para hacer que los más jóvenes cedieran sus lugares a los no pocos adultos mayores ahí presentes.
Saiz, directora de la FILZ, saldría a explicar que ella era la responsable de tal ausencia, pues usualmente es ella quien va y trae en coche a Poniatowska al encuentro.
“Pero ahora no me atreví; hay cuatro marchas y un desfile de catrinas. Entonces, yo pensé: ‘Si nos quedamos atrapados en el tráfico, ¿qué hago?’. Me dio miedo, sinceramente”, justificó.
El número musical que suplió por unos minutos la fallida presentación, no obstante, pareció satisfacer a los asistentes, quienes no sólo permanecieron atentos, sino que acompañaron con palmas y se movían siguiendo el ritmo, ya fuera desde sus asientos o estando de pie.
“La pena tú la supiste transformar en valor, / rebelde en tiempos del dictador, / abriendo brecha al viento”, cantó la dupla. “El mejor homenaje puede ser la lectura de los libros de Elena. Esta noche yo voy a leer / cualquiera de tus libros, Elena”.
Texto y foto: Agencia Reforma


