18 marzo,2024 1:36 pm

Claudia Lavista, nueva directora de Danza de la UNAM

 

Ciudad de México, 18 de marzo de 2024. La coreógrafa y bailarina Claudia Lavista (París, 1969) portará por vez primera el traje de funcionaria al tomar las riendas de la Dirección de Danza de la UNAM.

Aceptó la invitación para sumarse al equipo de la escritora Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural (Cultura UNAM) de la Máxima Casa de Estudios, después pensarlo mucho y consultarlo “hasta con el perro”, dice; ocupará el cargo durante cuatro años a partir del 1 de mayo.

Se jubiló en enero de la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán, cantera de Delfos Danza Contemporánea, compañía que cofundó y a la que de mutuo acuerdo con Víctor Manuel Ruiz han puesto en pausa después de 31 años de trabajo ininterrumpido.

Aunque Ruiz, precisa, dirigiría los proyectos que pudieran surgir con la agrupación.

“Siento que llega en el momento en el que puedo asumir (ser funcionaria). Mi hija ya está grande, yo quiero vivir en la Ciudad de México. Ahora tengo la libertad para poder hacerlo.

“Son cuatro años y es una oportunidad para bajar un poco el ritmo de mis proyectos personales y poner mi experiencia, mi inteligencia, mi sensibilidad al servicio de un proyecto en beneficio de una comunidad”, explica en entrevista telefónica desde Austin, donde cumple una estancia académica en la Universidad de Texas.

“Evidentemente, en los pocos espacios libres que tenga, voy a seguir con mi trabajo como coreógrafa que, por supuesto, va a bajar de intensidad; voy a tener menos tiempo para eso, pero lo voy a seguir haciendo lo más que pueda porque eso es lo que a mí me da vida y pues ¿para qué quieren a una directora de danza muerta?”, responde.

Como coreógrafa en activo, por ejemplo, tiene ya un par de compromisos ya agendados en Quebec y Estados Unidos a finales de año.

Pensando en Danza UNAM, pone sobre la mesa los ejes de su gestión, como la curaduría de las temporadas con una diversidad de voces y visiones a partir de la creación de consejos.

Tiene incluso ya nombres en mente, pero aún no puede revelarlos.

“Serán consejos distintos para cada cosa porque no es lo mismo curar una temporada de folklore o de danza tradicional que curar una temporada de danza contemporánea o de ballet.

“Más bien van a ser grupos de curadores rotativos (… ) Eso permite que haya una rotación de preferencias estéticas, de visiones artísticas, incluso intelectuales.

“Es una apuesta, pero vamos a ver cómo funciona. Nunca he trabajado sola ni lo haré”, enfatiza.

Por otra parte, pretende dignificar el trabajo de la comunidad de la danza.

“Creo que los tabuladores hay que revisarlos, revisar las condiciones de la contratación. En esto no puedo abundar porque no he tenido una junta en relación con los presupuestos, pero a mi, que he estado del otro lado toda mi vida, me parece fundamental”, plantea Lavista.

Quiere además vincular las actividades de Danza UNAM con las distintas facultades para generar proyectos, dado que no existe una Facultad de Danza, observa. “Ahí hay un capital enorme”.

Respecto a los talleres, ve una oportunidad para la creación de públicos y posicionar a la disciplina “como elemento fundamental de la construcción social”.

Considera un acierto de su predecesora, Evoé Sotelo, la creación de la Compañía Juvenil de Danza Contemporánea (DAJU), que podría “ser un espacio para conectar con las facultades de danza en México”. Y, a pesar de sus visiones diferentes, hay espacio para entretejer con el icónico Taller Coreográfico de la UNAM (TCUNAM).

Contempla, asimos, la realización de un encuentro nacional de estudiantes de disciplina e impulsar un espacio de formación profesional desde la Universidad que también dé espacio a los gestores.

Su apuesta por la descentralización apunta a una mayor presencia de la danza en las distintas sedes de la UNAM, tanto en México como en el extranjero, así como fortalecer la investigación y aspecto teórico, con la publicación de textos no solamente desde la Cátedra Gloria Contreras.

Le interesa también producir obras para las infancias además de fortalecer las estrategias de comunicación de las actividades de la dirección.

“Es un momento en el que creo que tengo cosas que aportar y, sobre todo, tengo un profundo amor por la comunidad de la danza porque formo parte de ella”, asegura.

 

Texto y foto: Agencia Reforma