
Reconocen que cada año el fenómeno es más grave y representa un fuerte impacto económico para todos los que ofrecen algún servicio
Acapulco, Guerrero, 30 de mayo de 2025. En playa Bonfil el mar de fondo y el fuerte oleaje colapsó cuatro restaurantes, y ha dejado a otros 31 con daños en los cimientos; ante la desesperación de ver cómo se debilitan las estructuras, los propietarios han optado por arrojar grandes rocas a los cimientos de los inmuebles, los afectados pidieron al secretario de Turismo estatal, Simón Quiñones Orozco, empleos temporales y créditos blandos.
En esa playa de la zona Diamante de Acapulco hay 40 restaurantes, 31 presentan daños en sus cimientos, y cuatro han colapsado como el restaurante Los Amigos, donde el oleaje socavó el cimiento, colapsó una alberca y la mayor parte del inmueble. Además de los restaurantes Tortuga, Anabel, y Chivalí. Las olas golpean como si se tratara de los riscos de La Quebrada.
Desde el impacto del huracán Otis en octubre de 2023, el mar avanzó más de 300 metros sobre la playa, recordó el responsable del restaurante El Pulpo, Francisco Lázaro Callejas, quien nació en el poblado. En septiembre de 2024, el huracán John evitó la recuperación de la franja de arena, y nuevamente subió la marea, afectando los cimientos de los restaurantes y colapsó las palapas.
En estos últimos ocho meses el mar poco a poco se había ido recorriendo, hasta dejar al menos unos 100 metros de franja de arena, pero con los fenómenos de mar de fondo, la marea subía de vez en cuando, y desde el viernes de la semana pasada, el mar arreció y golpea con fuerza las paredes de los restaurantes.
El restaurantero dijo que en 18 meses la naturaleza los ha golpeado tres veces, con los dos huracanes, y ahora con el mar de fondo, lo que les ha dejado pérdidas millonarias en los inmuebles, además el turismo que llega se retira del lugar porque no hay espacio para bañarse en el mar.
En el restaurante Mocambo, 11 trabajadores, incluidos algunos adolescentes y niños, ayudan a los propietarios a trasladar grandes rocas, que tiran al pie del cimiento del restaurante, donde las olas no dejan de golpear.
En ese restaurante los propietarios, hasta la tarde de este jueves, habían comprado 32 camiones de volteo de piedras, cada camión con un precio de 5 mil 200 pesos, y a cada trabajador se les estaban pagando 500 pesos. En total llevaban invertidos 166 mil 400 pesos en piedras y 22 mil pesos en el pago de los peones, que comenzaron a trabajar desde el lunes.
La propietaria expresó que debía de proteger el inmueble a como dé lugar, porque la inversión que hizo por muchos años sería imposible volverla a hacer, luego de la reconstrucción que hizo de la palapa y parte de la estructura frontal, tras los impactos de los dos huracanes.
El señor Jorge Reyes Hernández, de 72 años, lleva 36 años recorriendo con su guitarra los restaurantes de playa Bonfil junto a otros tres compañeros. El hombre compartió que ante la falta de visitantes durante estos días se ha ido con 100 pesos a su casa y otras veces regresa con las manos vacías, “pero ahorita venimos para ver si hay algo, pero no hay nada”.
Recordó que cada año el fenómeno es más grave, y representa un fuerte impacto económico para todos los que ofrecen algún servicio en la playa, desde las masajistas, vendedores ambulantes, músicos y meseros, al quedarse sin ingresos.
En estos días donde ha ganado casi nada, el músico reconoció que la pensión universal que recibe del gobierno federal cada dos meses le ha ayudado, pero a veces tiene que pedir prestado con sus vecinos, y cuando se repone, regresa a pagarles. En los mejores días se va a casa con 400 pesos en una jornada de trabajo de medio día.
El presidente de los restauranteros, Armando Jiménez Anaya, informó que a las 8:30 de la mañana de este jueves, el secretario de Turismo del estado, Quiñones Orozco, se presentó y recorrió los restaurantes afectados, y luego en un encuentro le solicitaron ayuda ante las fuertes afectaciones.
Dijo que los restauranteros pidieron al secretario ayuda para los trabajadores con empleos temporales y créditos blandos de más de 200 mil pesos para los propietarios de los inmuebles, porque en menos de dos años, las estructuras de los restaurantes han sido afectados por dos huracanes y ahora por el mar de fondo y no tienen la solvencia económica para hacerle frente a una nueva reconstrucción.
El representante del sector indicó que en la reunión el funcionario estatal se comprometió para que junto con las autoridades federales busquen la forma de poder apoyarlos en las peticiones que hicieron de forma puntual.
También se le hizo la propuesta para que se haga un estudio en la zona y poder determinar si se puede llevar a cabo alguna obra de mitigación para evitar que el impacto del mar siga afectando los restaurantes durante fenómenos como el mar de fondo.
Jiménez Anaya estimó que cada uno de los restaurantes afectados y colapsados superan los 3.5 millones de pesos en daños.
Texto: Jacob Morales Antonio/ Foto: Carlos Carbajal


