1 octubre,2025 5:16 am

¿Cómo explicar el acercamiento entre Trump y Lula?

 

Gaspard Estrada

Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la semana pasada, se llevó a cabo un acto inusitado: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que tuvo un encuentro con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y que durante su plática de 39 segundos había existido una buena “química” entre los dos dirigentes. Por su relevancia política, está claro que no se trató de un encuentro casual en el acceso al púlpito de la ONU, sino de una maniobra muy bien articulada por ambos equipos. Conforme los días pasan, la prensa brasileña ha comenzado a revelar la lista de actores que influyeron para que este encuentro se llevara a cabo: además de los diplomáticos del Itamaraty, políticos de peso como el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, y empresarios como Joesley Batista, dueño del emporio industrial J-F, enviaron señales a la administración norteamericana. De hecho, el propio Batista tuvo una reunión a puerta cerrada con el presidente Trump hace algunas semanas para tratar este asunto.
Si se concretiza, la reunión entre Donald Trump y Lula puede dar lugar a un giro vertiginoso no sólo en las relaciones entre Estados Unidos y Brasil, sino también en la propia política interna brasileña. Trump se extralimitó al defender a Jair Bolsonaro y obtuvo el efecto contrario. Si la reunión con Lula es mínimamente satisfactoria, puede significar (o ser asimilada como) el abandono por parte del presidente de Estados Unidos de su colega expresidente de extrema derecha.
Al igual que el rápido encuentro en la ONU, la reunión formal se está detallando milimétricamente para excluir lo irreconciliable y centrarse en los intereses comunes. La gran apuesta de Lula son las “tierras raras”, que tienen mucho más valor para Trump que un expresidente inelegible y condenado. Puede ser que Trump solo esté fingiendo, pero la “química” y el giro hacia Lula tienen el potencial de ser la puntilla en los intentos tan desesperados como inútiles de la familia Bolsonaro de utilizar la mayor potencia mundial para intentar, primero, impedir la condena y, ahora, evitar el encarcelamiento del expresidente.
Estados Unidos aplicó un arancel del 50 por ciento a los productos brasileños y la ley Magnitsky (que impide que cualquier persona pueda usar servicios financieros en dólar) contra el juez de la Suprema Corte que juzgó a Jair Bolsonaro, Alexandre de Moraes y su esposa. También suspendió visados a jueces y autoridades, todo con la intención de evitar que Bolsonaro fuera condenado. Sin embargo, el debido proceso legal se desarrolló sin desviaciones y Lula fue quien salió ganando. Si Trump realmente se acerca a él, ¿se quemará las pestañas por Bolsonaro? El clan familiar viene de derrota en derrota y la próxima está en camino: la destitución del hijo de Jair, Eduardo Bolsonaro, por el Consejo de Ética de la Cámara de Diputados. El Presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, abrió este proceso al suspender el absurdo de convertirlo en líder de la minoría, como lo querían algunos aliados de Bolsonaro, teniendo en cuenta que Eduardo Bolsonaro vive desde febrero de este año en Estados Unidos, justamente para hacer lobby en contra de los intereses de su país.
Por otro lado, esta nueva situación política permite a Lula recuperar energía electoral, de cara a la elección presidencial que se avecina el próximo año. Si bien durante el primer semestre del año su gobierno tenía problemas de comunicación y de falta de iniciativas políticas, la ofensiva de Donald Trump le permitió construir un discurso de defensa de la soberanía, una temática que había sido cooptada por la extrema derecha brasileña desde hace varios años. Más recientemente, hace una semana, las calles de las grandes ciudades de Brasil fueron objeto de movilizaciones por parte de la sociedad civil organizada, así como del sector cultural representado por las leyendas de la música brasileña Chico Buarque, Gilberto Gil y Caetano Veloso, para protestar contra las tentativas de los partidos de derecha de votar una amnistía para Bolsonaro. De manera que, si las cosas avanzan como esperado, y existe un acuerdo mínimo entre Lula y Trump, las posibilidades de Lula para la próxima elección presidencial tienden a aumentar.

* Miembro de la unidad del sur global de la London School of Economics (LSE).

X: @Gaspard_Estrada