18 abril,2022 5:17 am

Compañera de Rosario Ibarra dice que AMLO puede hacer mucho por los desaparecidos  

 

Celia Piedra, esposa de Jacob Nájera, una de las primeras víctimas de la guerra sucia en Guerrero, afirma desde San Jerónimo que a la mayoría se los llevaron los militares. Perdió a una hermana de lucha, dice de la activista que murió el sábado en Monterrey y que dedicó una vida a localizar a los desaparecidos y nunca encontró a su hijo Jesús Piedra Ibarra. Condolencias del presidente López Obrador, la gobernadora Evelyn Salgado y políticos diversos

 

 

 

 

Chilpancingo, Guerrero, y Ciudad de México, 18 de abril de 2022. Con la muerte de doña Rosario Ibarra de Piedra, las madres y esposas de los desaparecidos de Guerrero pierden a una hermana de lucha, declaró Celia Piedra Hernández, esposa de Jacob Nájera, uno de los desaparecidos de los años de 1970, en cuya lucha por su presentación se unió a la activista, quien falleció el sábado a los 95 años de edad.

También lamentó que “hasta la fecha no hay nada” y sigue sin esclarecerse el problema de los desaparecidos de la guerra sucia, perse a que se entrevistaron con varios presidentes desde José López Portilo a Vicente Fox, y subrayó que el presidente Andrés Manuel López Obrador sí puede hacer mucho, si quisiera, por esclarecer el caso de los desaparecidos, porque la mayoría fueron desaparecidos por el Ejército.

En declaraciones por teléfono, Celia Piedra cuenta que conoció a la activista y fundadora del Comité ¡Erureka!, por la lucha que habían iniciado en Guerrero a través del Comité de Presos, Perseguidos y Desaparecidos Políticos, integrado por familiares de desaparecidos durante la llamada guerra sucia, principalmente de la sierra de Guerrero y de Costa Grande, durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez.

“Fueron unos estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) a Puebla. Ella (Rosario) les preguntó si me conocían y dijeron que sí y les pidió que le dijeran cómo le hacía para contactarme, que quería platicar conmigo”.

Agrega que los mismos estudiantes le dieron el día y la hora que debía llamar a la UAG, para que ellos se la comunicaran, pues recuerda que entonces el servicio telefónico era a través de caseta. “Cuando me llamó, me dijo: ‘quiero que vengas a México’”.

Era 1977; tres años antes, en 1974, había desaparecido Jacob Nájera, esposo de Celia, y Rosario acababa de llegar de Monterrey a Ciudad de México, también iniciaba su lucha por la presentación de su hijo Jesús, quien había sido detenido y desaparecido el 18 de abril de 1975 en la urbe norteña.

Celia cuenta que en la llamada telefónica, Ibarra de Piedra le dio el nombre de la colonia y el número de la casa donde podría ir a verla.

“Llegamos con Melina (hija de Celia, ya fallecida) quien entonces tenía ocho años. Rosario me dijo por teléfono que en una ventana de su casa había un cartel de los desaparecidos, que se veía desde la calle”.

Celia Piedra, de San Jerónimo de Juárez, actualmente de 78 años, recuerda que cuando llegaron ella y si hija Meli, ésta le dijo “tía” a Rosario y ella le respondió: “No soy tu tía, pero soy hermana del mismo dolor de tu madre. Así que de ahora para adelante soy tu tía”, y confirmó que así empezó “nuestra amistad con Rosario Ibarra”.

Antes, Celia y familiares de desaparecidos en Guerrero habían integrado el Comité de Presos, Perseguidos y Desaparecidos Políticos. “Éramos gente de la sierra y de Costa Grande, que teníamos desaparecidos, como Inocencia Castro, Margarita Cabañas, una tía de Octaviano Santiago Dionicio. Mucha gente de la sierra que constantemente veníamos a Chilpancingo a hacer manifestaciones”.

Recuerda que ya cuando había conocido a Rosario Ibarra le contó que en las reuniones del comité asistían personas como Felipe Martínez Soriano y su esposa, que una vez llegaron y hubo bronca con ellos, “entonces ella me dijo: ‘retírate de ahí porque esas personas no son buenas, son malas’, y me retiré del Comité”.

 

La histórica huelga de hambre en la catedral de la Ciudad de México

 

Agrega que después se sumó al Comité Eureka, fundado por la activista y política de izquierda, y fue cuando empezó a visitar Guerrero, para acompañar en las movilizaciones de los familiares de los desaparecidos en la entidad.

Celia Piedra recuerda una anécdota: en 1978, cuando realizaron un mitin en Chilpancingo, Rosario Ibarra le habló y le preguntó si las señoras querían ir a México. “Yo le dije ‘es que no traen dinero’, y me dijo ‘las que quieran venir que vengan, aquí te voy a platicar de qué se trata’ y le comenté a las señoras. Unas sí fueron, pero la mayoría se quedó porque no tenía dinero”.

Agrega que cuando llegaron a México le soltó: “Tú no les digas que nos vamos a una huelga de hambre y ella (Rosario) les preguntó: ‘¿están dispuestas a quedarse aquí unos días?’, y las compañeras de Celia contestaron que sí, y les explicó que era para ver si le arrancábamos algo de los desaparecidos al gobierno”.

Añade que entonces las señoras que iban con ella le reiteraron: “Sí, estamos de acuerdo”.

Entonces Rosario les informó que irían a una misa, pero no, se iban a la Catedral de Ciudad de México, a una huelga de hambre. “Cuando llegamos, Rosario me dijo: ‘tú te vas a quedar adentro de la iglesia y nosotros, una parte, nos vamos a quedar afuera, tú te quedas con otras señoras adentro’. De acuerdo, le dije”.

Añade que cuando ya se hizo tardecita y ya iban a cerrar la iglesia, les pidieron que se salieran y contestaron que no se iban a salir, porque estaban iniciando una huelga de hambre. Era agosto de 1978.

“Pero cómo es posible que se van a quedar aquí”, les reprochó el personal de la Parroquia, que les negó permiso para ir al baño y agua. “Entonces, lo sentimos, aquí nos vamos a hacer del baño”, amenazó Celia y fue cuando les autorizaron utilizar los baños y les dieron agua.

Recuerda que en los días posteriores, Rosario Ibarra se comunicaba con ella por debajo de la puerta: “¿Cómo están?”, le preguntaba, “estamos bien”, le comentaba ella desde dentro y Rosario les decía: “Por ningún motivo se salgan”.

Celia Piedra dice que pasaron ocho días y desde el gobierno les hicieron creer que les iban a resolver; “pero no, fue pura mentira, no hubo nada, y no levantamos la huelga hasta que llegaron los granaderos para desalojarnos. La mayoría éramos mujeres, iban hombres, pero no muchos”.

Celia Piedra refiere que así fue casi todo el peregrinar de ella y Rosario Ibarra, “de promesas incumplidas de parte del gobierno, de reuniones y más reuniones y nunca nos atendieron”.

Añade que se reunieron muchas veces con los presidentes, desde José López Portillo hasta Vicente Fox, y nunca les resolvieron nada. “Hasta la fecha, no hay nada”.

Asegura que en los últimos nueve años, cuando empezó a enfermarse Rosario Ibarra, la siguió visitando, incluso después de que se la llevaron a Monterrey, fue a verla un día de su cumpleaños; “ella quiso que fuera a verla ya cuando estaba enferma”. Celia agrega que cuando la fueron a ver, Ibarra de Piedra todavía platicaba muy bien.

“Yo estuve con ella mucho tiempo. Viví con ella mucho tiempo, me decía: ‘vente para que estés conmigo y me acompañes’. Yo le decía: ‘Rosario, pero yo también tengo a mis hijos’ y me pedía que una semana estuviera con ella y otra me regresara”.

Cuenta que cuando le sugería que la acompañaran las otras compañeras, ella le contestaba que no les tenía la misma confianza.

“Las quiero mucho, pero yo contigo me siento bien”, asegura que le respondía y que a veces llegaba a quedarse hasta 15 días con Rosario. Refiere que cuando fue diputada y senadora, la ayudaba, “con poquito, pero me ayudaba”.

Por eso refiere que su muerte le duele mucho: “Se imagina, para mi Rosario era más que mi hermana, y tal vez para todas las compañeras. Porque gracias a ella nosotros también luchamos, porque ella también nos alentaba”.

Reconoce que la mayoría de las mujeres de Guerrero no estaban preparadas para cosas como la lucha por los desaparecidos y que, en cambio, Rosario sí.

“Uno no sabe por dónde empezar y al menos ella tenía, aunque sea algo, de estudios. Ella estudiaba mucho, pero se imagina la gente de la sierra. Yo, por ejemplo, nunca había andado en estas cosas, y Rosario, para qué, sí sabía cómo. Para mí era más que una hermana. Yo la quise y la quiero mucho”.

Lamenta que las esposas y madres de los desaparecidos, con la muerte de Rosario Ibarra hayan perdido a una hermana de lucha.

De paso, declara que el presidente Andrés Manuel López Obrador sí puede hacer mucho, si quisiera, por esclarecer el caso de los desaparecidos, porque la mayoría fueron desaparecidos por el Ejército, “no fueron por los civiles, sino por el Ejército y la gente sabe quiénes se llevaron a sus familiares”.

“En el caso de Jacob, se lo llevó Isidro Galena Abarca, un agente federal, y yo le pregunte que a donde se había llevado a Jacob, cuando se consiguió una entrevista con él. Me dijo: ‘señora, yo cumplo órdenes, a Jacob lo entregué a los federales en la Y Griega de Atoyac’”.

Insiste en que si el presidente López Obrador quisiera, “se habría de hacer una buena investigación, pero a veces pienso que le tendrá miedo al Ejército”.

 

 

 

Da la clase política el último adiós a la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra

 

Tras la muerte de la activista Rosario Ibarra de Piedra, a los 95 años, este sábado 16 de abril, personajes de la vida política dieron el último adiós, entre ellos, el presidente Andrés Manuel López Obrador, y la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.

El sábado 16 de abril, en la cuenta oficial de Twitter de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), se lamentó el fallecimiento en Monterrey, Nuevo León, de la luchadora social Rosario Ibarra, madre de la presidenta del organismo, Rosario Piedra.

Tras la noticia, el presidente de la República, el sábado cerca de las 12 de la noche, publicó en sus redes sociales: “Mala noticia: murió doña Rosario Ibarra de Piedra, quien nos recordará siempre el más profundo amor a los hijos y la solidaridad con quienes sufren por la desaparición de sus seres queridos. Ese era su verdadero partido, aun cuando admiraba a Giordano Bruno”.

“A nosotros nos apoyó en todo momento y nunca olvidaré que mi madre votó por ella para la presidencia de la República. Abrazo a sus hijos y a sus muchísimos seguidores y amigos”, concluyó su mensaje el presidente López Obrador.

La gobernadora Evelyn Salgado, en su página de Facebook publicó: “Lamento profundamente el fallecimiento de doña Rosario Ibarra de Piedra, incansable luchadora y activista por los derechos humanos, fundadora del Comité Eureka, que acuñó la frase que hoy es estandarte en la búsqueda de personas desaparecidas: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

“Su lucha seguirá a través de cada una de nosotras. ¡Que viva siempre en nuestra memoria Rosario Ibarra de Piedra!”, añadió el mensaje de la gobernadora.

Sobre todo en Twitter fue donde más personajes publicaron sus condolencias y mensajes. La senadora de Morena, Ifigenia Martínez, publicó: “Me entero con tristeza del fallecimiento de mi entrañable amiga e incansable activista y luchadora social, Rosario Ibarra de Piedra, pionera en la defensa por los derechos humanos, la paz y democracia en México. Abrazo con afecto a sus hijas, familiares y amigos. Descanse en paz”.

La jefa de gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, también en Twitter comentó: “Cariño a su familia, amigos, compañeros. Rosario nos deja su fuerza, que siempre la caracterizó, su dulzura y amor por la vida y la justicia. Hasta siempre, hasta siempre, hasta siempre”.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dijo que le era “triste saber la noticia del fallecimiento de Rosario Ibarra de Piedra, siempre nos hará falta. Descanse en paz”.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, lamentó “profundamente la partida de doña Rosario Ibarra de Piedra. Combatimos en la lucha política para el cambio de régimen. Mujer de ideales, íntegra e intachable. Que descanse en paz. Mi solidaridad con sus familiares y amistades”.

El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, escribió: “Descanse en paz Doña Rosaio Ibarra de Piedra, envío mi más sentido pésame a su familia. Reciban un abrazo con afecto”.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Aturo Zaldívar, la llamó “luchadora admirable por los derechos humanos y la democracia. Su ejemplo seguirá iluminando siempre a quienes trabajan por las mejores causas de México”.

Y el presidente del INE, Lorenzo Córdova, la definió como “incansable luchadora social e integrante de una generación de mexicanas y mexicanos que apostaron, lucharon y lograron concretar la transición a la democracia en nuestro país”

También, la presidenta de la Mesa Directiva del Senado y ex secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, expresó  su “máximo reconocimiento a Rosario Ibarra de Piedra, una de las más grandes luchadoras sociales de nuestros tiempos, que nos abrió paso a todas y todos en la defensa de los derechos humanos. Medalla Belisario Domínguez 2019. Un fuerte abrazo a su familia y amigos. En paz descanse”.

El diputado federal por el PT, Gerardo Fernández Noroña, manifestó en Twitter que le informaron que “murió una giganta: doña Rosario Ibarra de Piedra. Amiga y compañera de lucha. Mi solidaridad para familiares y amigos. Un abrazo a Rosario Piedra. Lamentabilísima pérdida, una guerrera”.

También el presidente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, en sus redes sociales expresó que “Rosario Ibarra de Piedra, mujer combativa, incansable activista y luchadora social que nos enseñó que no existe nada en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y la justicia. Con profunda tristeza lamento su fallecimiento. Descanse en paz”.

Dolores Padierna escribió en su Twitter, que “la valentía tiene nombre: Rosario Ibarra de Piedra, incansable luchadora, pionera de la batalla por la presentación con vida de los desaparecidos de la guerra sucia. Su fallecimiento es una pérdida para el país y sus mejores causas. Descanse en paz”.

 

 

 

Rosario Ibarra apoyó luchas en el estado como el movimiento anti presa La Parota

 

La fundadora del Comité Eureka, Rosario Ibarra de Piedra, fallecida este sábado a los 95 años, apoyó entre muchas luchas, la resistencia de comuneros al proyecto hidroeléctrico La Parota, en Guerrero, y recibió la segunda edición de la presea Sentimientos del Pueblo en 2008, que organizaciones sociales entregan para conmemorar el Primer Congreso de Anáhuac y los Sentimientos de la Nación.

Volvió en 2009 para entregar, en propia mano, la tercera presea popular a la luchadora por la justicia para personas víctimas de desaparición forzada y sus familiares de la llamada guerra sucia en Guerrero, Tita Radilla.

En 2007, encabezó en el kiosco de Chilpancingo una ceremonia por el 33 aniversario de la desaparición del profesor Jacob Nájera Hernández, secuestrado en su domicilio el 2 septiembre de 1974, en el contexto de ofensiva militar contra la guerrilla de Lucio Cabañas Barrientos en Costa Grande.

Estas visitas públicas fueron registradas por El Sur, sin embargo, el dirigente de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG) aclaró que vino en muchas ocasiones, por ejemplo, al plantón que los normalistas de Ayotzinapa sostuvieron por dos años y siete meses, de 2007 y 2009, acompañada por el diputado federal Alejandro Encinas, ahora subsecretario de Derechos Humanos, Migración y Población de México.

Además de muchas visitas que lo normalistas y luchadores sociales le hicieron en Ciudad de México, indicó.

Como senadora de la República, Ibarra de Piedra fue observadora de la convocatoria de la asamblea de los Bienes Comunales de Cacahuatepec, en la comunidad El Bejuco, en Acapulco, citada el 20 de mayo de 2007, donde comuneros iban a dar o rechazar la anuencia a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para ocupar sus terrenos, que serían utilizados en el proyecto hidroeléctrico La Parota, clave para ese momento.

La actividad fue anulada por distintas irregularidades, como el hecho de que organizadores cerraron la puerta del terreno cercado para la asamblea, a fin de evitar que entraran los opositores. Tampoco permitieron el paso de Ibarra de Piedra, ni los diputados federales José Antonio Almazán y Marcos Matías Alonso, así como a la responsable de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Estatal del PRD, Aurora Muñoz Martínez, entre otros.

El 9 de marzo del 2008, Ibarra de Piedra estuvo en la comunidad Agua Caliente durante la constitución del Frente Guerrerense contra la Represión y la Impunidad (FGRI), y en su discurso recordó su relación con los familiares de desaparecidos en Guerrero, desde los primeros años de lucha por la presentación de su hijo Jesús Piedra Ibarra y otros desaparecidos políticos.

En esa ocasión contó que en 1975 le habló por teléfono a una guerrerense, Celia Piedra de Nájera, esposa del desaparecido en San Jerónimo, en Costa Grande de Guerrero, Jacob Nájera, y se formó el primer comité en defensa de los desaparecidos y presos políticos.

Expresó que estaba orgullosa de que el pueblo de Guerrero luche ahora contra la represión, como lo hizo hace muchos años, y llamó a los asistentes a dejar de lado las diferencias pequeñas y unirse en las actividades del frente.

El 3 de septiembre de 2007, también como senadora (2006-2012), después del acto de aniversario del profesor Jacob Nájera, en el kiosco de Chilpancingo, se pronunció contra una propuesta legislativa del PRD, para crear la comisión de la verdad de crímenes de años de 1960 y 1970, que propuso el ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo. Opinó que iban desvirtuar lo sucedido, ya que el Estado sabía lo que ocurrió, documentado en sus archivos “y por gente viva, que participó en los secuestros”.

La luchadora social, conocida y apreciada por el extinto luchador social, Pablo Sandoval Cruz, primero en recibir la medalla Sentimientos del pueblo, en 2007, cuando el Congreso local se negó a reconocer su trayectoria con la máxima presea otorgada por el estado, aceptó la condecoración en 2008, en un acto en la explanada del zócalo capitalino, paralelo al acto oficial en la catedral de La Asunción.

Desde ahí, hace 13 años y siete meses, se pronunció por la presentación con vida de personas desaparecidas, como su hijo, secuestrado en 1975, por quien comenzó la lucha a la que dedicó el resto de su vida.

El 13 de septiembre de 2008, Ibarra de Piedra entregó la tercera Presea Popular Sentimientos del Pueblo a la dirigente de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem), Tita Radilla Martínez, y a representantes de cinco pueblos indígenas.

En consulta telefónica, Nicolás Chávez informó que Rosario Ibarra fue integrante la comisión de selección de la presea, con los fundadores de la APPG, los luchadores sociales Arturo Hernández Cardona, Pedro Nava Rodríguez, Bertoldo Martínez y Benigno Guzmán, ya fallecidos; además del sobreviviente de la masacre de El Charco, Efrén Cortes Chávez, y el secretario general de la sección 17 del Sindicato Nacional Minero de Taxco, Roberto Hernández Mojica.

Aclaró que los primeros cincos años estuvo muy presente en Guerrero, y después la Comisión iba a consultarla a Ciudad de México.

Asimismo, indicó que llegó cinco o seis ocasiones con Alejandro Encinas, sin aviso, al plantón de la Normal Rural de Ayotzinapa, frente a las oficinas del entonces secretario de Educación, José Luis González de la Vega Otero.

Por ejemplo, indicó que un día recibieron un becerro que destazaron y cocinaron ahí mismo, “llegaron ellos, comieron cecina con los compañeros”.

 

 

 

 

Texto: Zacarías Cervantes, Redacción y Lourdes Chávez/ Foto: El Sur