30 noviembre,2018 5:30 am

Con cocaína frente al jurado, narco colombiano rinde su primer testimonio contra “El Chapo”

Chupeta Ramírez contó al jurado cómo con la ayuda del capo mexicano exportó más de 400 toneladas de cocaína a EU desde 1989 hasta su arresto en 2007.
Nueva York, 30 de noviembre de 2018. Los fiscales que juzgan a Joaquín Guzmán Loera (El Chapo Guzmán) en una corte federal de Nueva York colocaron este jueves 10 kilos de cocaína sobre la mesa, frente al jurado.
Y luego llamaron a uno de los principales proveedores del ex jefe del Cártel de Sinaloa en Colombia, Juan Carlos Ramírez Abadía (Chupeta Ramírez), que dirigió el Cártel del Norte del Valle, para explicar cómo sus “cocineros” hacían la cocaína en laboratorios agregando a la base de la droga gasolina, éter y acetona, entre otros químicos.
Chupeta, que coopera con el gobierno, contó al jurado cómo con la ayuda de El Chapo pudo exportar más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos desde 1989 hasta su arresto en Sao Paulo en 2007 junto a su amante, un fisicoculturista brasileño.
Los 9.94 kilos de droga depositados dramáticamente sobre la mesa fueron, según la fiscalía, “una muestra representativa” de una inmensa incautación de cocaína colombiana en altamar relatada este jueves por otros dos testigos, un agente de la guardia costera estadunidense y un agente de la agencia antidrogas, la DEA.
Un gran negocio
Nada más empezar, el Chupeta reveló que mandó matar a “aproximadamente 150 personas” –incluido uno que mató él mismo en 2004 a balazos en la cabeza y la cara–, y que las autoridades colombianas le incautaron mil millones de dólares.
El Chapo le miró serio, pero quizás no le reconoció pese a que se han reunido “más de 10 veces”, según el testigo. El Chupeta dijo que se sometió a cirugía plástica en el rostro tres o cuatro veces en Brasil, donde estaba prófugo pero seguía dirigiendo su cártel. Modificó su mandíbula, los ojos, la nariz, los pómulos y las orejas.
Su apariencia es extraña. A sus 55 años tiene canas y la piel muy lisa, estirada. El juez advirtió en la sala que el testigo sufre problemas de salud y quizás fuese necesario hacer varias pausas. Parecía tener frío; vestía una chaqueta oscura y se puso un par de guantes de tela antes de comenzar a hablar.
Durante años, el Chupeta y otro capo, Miguel Rodríguez Orejuela del Cártel de Cali, fueron los principales proveedores de cocaína colombiana de El Chapo.
El Chupeta contó que el acusado le pedía que le enviara la mayor cantidad de “cocaína 100 % pura, de óptima calidad” y que llegó a cocinar durante unos meses la droga en moldes cilíndricos para que éste luego la colocara dentro de latas de jalapeños para traficarlas a Los Ángeles. El Chupeta vendería luego la droga en las calles de Nueva York.
Contó asimismo que podía cargar en sus aviones hacia México entre 600-700 kg a 1.300 kg de cocaína, dependiendo de la ubicación de las pistas clandestinas, situadas en los estados Nayarit, Durango, Sinaloa y Sonora.
El Chapo, el más rápido
La primera reunión entre ambos fue en el lobby de un hotel de Ciudad de México en 1990.
Arreglaron el envío de cinco aviones del Chupeta con unos 4000 kg de cocaína que llegaron a una pista cercana a Los Mochis, en Sinaloa.
Chupeta quedó muy satisfecho con lo que sus pilotos le contaron: la pista estaba muy bien iluminada, la descarga fue rápida, se reabastecieron enseguida los aviones con combustible, la protección de la policía federal, presente en el lugar, fue magnífica.
El Chapo le cobraba en cocaína, quedándose con un 40 por ciento de la droga trasladada a Estados Unidos. Era un 3 por ciento más de lo que cobraban otros, pero el traslado “era súper rápido, menos de una semana”, cuando los competidores tardaban un mes o más.
“Fue la primera vez que los narcotraficantes mexicanos me entregaban la droga tan rápidamente”, afirmó Chupeta, que seguirá declarando el lunes próximo.
Fue por estos años que El Chapo también empezó a ser conocido por otro apodo: El Rápido.
Extraditado a Estados Unidos unos meses tras su arresto en Brasil en 2007, y en prisión aquí desde entonces, el Chupeta espera reducir en cinco años su sentencia por colaborar con la fiscalía. Un juez aún debe decidirla, pero no puede sentenciarlo a menos de 25 años.
La fiscalía, que ya ha pedido castigar a la defensa por prestar un celular a la esposa de El Chapo en la corte, pidió al juez que también regañe al abogado defensor Eduardo Balarezo por sus comentarios sobre el juicio en Twitter, que en su opinión pueden atemorizar al jurado.
“Fuentes me cuentan que Héctor Beltrán Leyva falleció cuando le notificaron que iba ser extraditado para presentarse en la corte de NY para testificar en contra de El Chapo. Me dicen que lo iban a llevar al aeropuerto cuando le dio el supuesto infarto”, publicó el abogado en Twitter.
En otro de sus tuits, Balarezo colocó un video de la canción Puño de tierra, que según otro testigo en el juicio, Miguel Ángel Martínez, era la canción favorita de Guzmán y fue cantada por una banda una y otra vez enfrente de una cárcel donde horas después intentaron asesinar a Martínez, alias el Tololoche.
Texto: Agencias
Foto: Antonio Nava/Prensa Internacional vía ZUMA / DPA
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