21 julio,2026 9:14 am

Concluye temporada en el Domingo Soler la obra El salto, que reflexiona sobre el suicidio juvenil

Tras dos semanas en cartelera, acabó la puesta en escena unipersonal actuada por Daniel Hurtado, dirigida por Carlos Casanni y escrita por Jorge Alberto G. Fernández

Acapulco, Guerrero, 21 de julio de 2026. El domingo por la noche, y luego de dos semanas en cartelera en el Centro Cultural Domingo Soler, concluyó una breve temporada la obra El salto, un trabajo escénico unipersonal dirigido por Carlos Casanni y que, escrito por el autor cubano ecuatoriano Jorge Alberto G. Fernández, aborda el tema del suicidio.

Contando con la participación del actor veracruzano Daniel Hurtado, el público reunido en la sala Luis Zapata asistió al suicidio de un joven, Danilo, cuya ánima merodea su entorno mientras recuerda sobre las causas que lo empujaron a tomar la decisión de arrojarse de un puente y saltar al vacío.

Dichas causas principalmente, el sufrir el rechazo de su familia por ser homosexual y la presión social de su entorno.

Así y en medio de una producción justa pero que aporta significados y cambios de luces –a veces excesivos– para establecer flashbacks, estados de ánimo o escenas clave, los espectadores acompañaron a Danilo para reflexionar sobre sus actos y los actos de los demás.

Un padre autoritario –que finalmente se rompe al tener que identificar el cuerpo de su hijo– y una madre timorata que jamás tuvo el valor de defenderlo, pero sí para llorar como plañidera, sientan las bases para generar un ambiente familiar desequilibrado que impacta profundamente en el desarrollo de Danilo, quien desarrolla una profunda falta de confianza en sus propias capacidades y finalmente, en sus decisiones.

La obra va “de las cosas que orillan a un joven a veces al suicidio, no desde el lado lastimoso, no desde el lado compasivo, sino desde el lado rebelde”, dijo en charla previa su director, Carlos Casanni, recordando que fue en abril cuando inició este proyecto que es una coproducción entre Guerrero y Veracruz.

Además, dijo, la obra es interesante porque aborda el tema del suicidio dándole una importancia al papel de los padres, que muchas veces no suelen apoyar a sus hijos en cuanto a preferencias sexuales, “y al no apoyarlos en sus decisiones, en su quehacer diario o por lo menos pasar tiempo con ellos, no se pueden evitar los grandes problemas de salud mental que hay”.

Al trabajo se suman canciones, algunas interpretadas en vivo y otras como fondo musical, como Alaska y Dinarama o la icónica Non, je ne regrette rien de Édith Piaf así como Sobreviviré, de Mónica Naranjo, vuelta al paso de los años un himno de la comunidad LGBT+ –que establece una contradicción al final de la obra entre el deseo de vivir y la muerte– y a lo que se suma la proyección de un largo fragmento de la película Magnolias de acero (Estados Unidos, 1989) que aporta poco y sólo confronta los tipos de actuación, por un lado la del actor veracruzano y por el otro el de Sally Field (quien recibió el premio Women in Film Crystal por su papel de la matriarca M’Lynn y fue nominada a un Globo de Oro de 1990 a la Mejor Actriz).

No obstante, los aplausos no fueron pocos por lo que el agradecimiento del actor, del director y de Arturo Rodríguez, productor, luego de haber iniciado temporada el pasado 11 de julio y ofrecer cinco funciones.

Óscar Ricardo Muñoz Cano