15 abril,2026 8:53 am

Cristina Rivera Garza en la UNAM: reclaman justicia por el feminicidio de su hermana Liliana

Ante la impunidad que persiste a 36 años del crimen, en un encuentro se resaltó la importancia de la justicia restaurativa y el papel de la literatura como herramienta para mantener viva la presencia de las víctimas en el espacio público

Ciudad de México, 15 de abril de 2026. La sola presencia de Cristina Rivera Garza en la UNAM, su alma mater, inspiró un sentido clamor: “¡Liliana no ha muerto! / ¡Liliana somos todas!”.

Tal gesto, dirigido a la escritora originaria de Matamoros el pasado lunes mientras dictaba la conferencia magistral “Cuando la mano feroz de la impunidad te roza la piel”, forma parte de un tipo de justicia distinta a la que sigue estando pendiente por el feminicidio de su hermana menor, perpetrado hace casi 36 años.

“Una forma de justicia que los expertos definen como restaurativa. No se trata de la justicia legal que animó las primeras etapas de la escritura de El invencible verano de Liliana (Random House, 2021), sino algo diferente y algo más.

“Es la justicia que nombra el daño y nos aproxima a la verdad”, resaltó Rivera Garza al frente de una Sala Miguel Covarrubias cerca de su máxima capacidad en el Centro Cultural Universitario.

El acto estuvo inscrito en las conmemoraciones por el décimo aniversario de la Cátedra Extraordinaria Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes.

Al instante desde su publicación, el potente relato de Rivera Garza sobre el feminicidio de su hermana a manos de Ángel González Ramos, quien se dio a la fuga, fue apropiado como estandarte contra este tipo de violencia; “no imaginé que otros y otras se dejarían envolver por el abrazo de Liliana y que lo convertirían en una exigencia propia de justicia”, admitió la autora.

“No imaginé que invocándola, haciendo espacio a nuestro alrededor para que se instalara aquí junto con nuestros muertos compartidos, desmantelaríamos una a una todas las piezas de ese muro que es el olvido y el silencio forzado”, agregó quien por este libro ha sido galardonada con premios como el Xavier Villaurrutia 2021 o el Pulitzer 2024 en la categoría de Memoria.

Fue a fines de 2019 cuando emprendió la labor de ubicar y obtener el expediente judicial del caso de su hermana. Al hallarlo, lo descubrió exiguo, mínimo, y para la escritora ello encarnaba la falta de seguimiento, así como la derrota material y moral del sistema de justicia.

“La impunidad se nota primero ahí, en el tamaño nimio de un expediente”, subrayó.

Esa impunidad, que alcanza casi el 99 por ciento en los casos de homicidios dolosos, abuso sexual, desapariciones, secuestros y feminicidios, según apuntó Rivera Garza, “le quita el velo de normalidad a la vida de todos los días”.

No sólo eso, sino que quebranta para siempre la relación entre el Estado y el ciudadano sobre la cual se asientan nociones y prácticas básicas de seguridad y pertenencia.

“La impunidad te transforma en un paria y te marca la frente con el hierro candente del desterrado; en un inicio, la impunidad es una desterritorialización. Las leyes que protegen y dan sentido a la vida de los otros no te competen; (.) la justicia, que en principio previene o restaura disparidades de poder, no te compete”.

Rosa Beltrán, titular de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, le preguntó cómo hacer frente a ello.

La autora no solo apeló a las largas tradiciones de resistencia y de lucha social del país, sino al sufrimiento generalizado que, paradójicamente, hermana, “que nos hace parte de estas comunidades extraestatales u opuestas al Estado, con otro tipo de reglas y con otro tipo también de visiones y de futuro”, dijo.

“Yo creo que ahí hay un poder del que no hay que alejarse, un poder que es fundamental para la vida que queremos construir en el aquí y el ahora, pero también para la vida que queremos construir para el futuro, tomando en cuenta que no sabemos si hay futuro después de esta semana. Estoy consciente”, respondió la escritora, desatando algunas risas.

Desde las butacas en la parte alta del recinto, un clamor selló la cita con Rivera Garza: “¡Ni una más! / ¡Ni una más! / ¡Ni una asesinada más”, coreó un grupo de mujeres. “¡Ni una menos, / ni una menos! / ¡Todas vivas nos queremos!”, sumaron, y la sala entera acompañó con un aplauso.

Israel Sánchez / Agencia Reforma