
Rechaza Salvador Rangel que se legisle al vapor la legalización del cultivo de la amapola. También califica de “desafortunada” la declaración del gobernador sobre los jóvenes desaparecidos.
Texto: Zacarías Cervantes / Foto: El Sur
Chilpancingo, Guerrero, 13 de agosto de 2018. El obispo Salvador Rangel Mendoza calificó como “desafortunada” la declaración del gobernador, en el sentido de que muchos jóvenes desaparecieron porque participaban en acciones delincuenciales. También denunció que, a veces, desde la misma Fiscalía General del Estado (FGE) se revictimiza a las víctimas, como ocurrió con los dos sacerdotes asesinados en Taxco.
El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa fue consultado por la tarde, antes de la inauguración del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, en donde a pregunta del reportero se dijo en desacuerdo con que el Congreso local legisle apresuradamente la legalización del cultivo de la amapola.
También contestó que la declaración del futuro titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Alfonso Durazo Montaño, en el sentido de que las estrategias que planea el próximo gobierno de México sea buscar la reducción del 30 al 50 por ciento la incidencia de homicidios dolosos en el país, “da confianza y esperanza de que las cosas van a cambiar”.
En cuanto al señalamiento del gobernador Astudillo Flores en un acto del Club Rotario en Acapulco la semana pasada, respecto a que muchos de los jóvenes están desaparecidos porque participaban en acciones delincuenciales, el prelado expresó: “Si esas son las palabras del gobernador es una afirmación desafortunada”, porque añadió que en Guerrero, como en México, las víctimas de la violencia particularmente son jóvenes.
Además, recordó que las estadísticas dicen que muchos han sido víctimas del crimen organizado, mientras que otras son víctimas colaterales, en tanto que otras abiertamente son inocentes, “y yo creo que meterlos en un mismo costal no es justo”.
El obispo Rangel se dijo en desacuerdo también con esta afirmación, porque expresó que la responsabilidad de la seguridad es del gobierno y tiene que garantizar la estabilidad de la sociedad y de los jóvenes, “lavarse las manos así, diciendo que los jóvenes murieron debido a sus actos y su vinculación con las bandas del crimen organizado, no es justo”, insistió.
Añadió que también se ha dicho en otras ocasiones que si se ha destruido el tejido social es porque la sociedad anda mal, pero el obispo Rangel preguntó que quién ha provocado eso y quien produce las leyes, “¿quién gobierna y de dónde viene la inestabilidad social?”, cuestionó y sentenció que el deterioro del tejido social es porque no se ha sabido conducir bien a la sociedad, ni se han puesto los medios necesarios para que esto camine mejor.
Reprochó que otro de los problemas es que desde la misma FGE se revictimiza a las víctimas y a los difuntos. Criticó que incluso la misma sociedad los revictimiza, como ocurrió con los sacerdotes Germaín Muñiz e Iván Añorve, asesinados el 5 de febrero pasado, y de paso recordó que el caso no ha sido esclarecido a medio año de los hechos.
Denunció que actualmente es común que un asesinato se cubra con otro, “y así se van tapando uno tras otro, pero los casos no se van resolviendo satisfactoriamente”. Agregó que como obispo, en el caso de los dos sacerdotes asesinados, sigue esperando resultados de las investigaciones.
En cuanto a las declaraciones del próximo secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, en el sentido de que las estrategias que planea el próximo gobierno de México buscan reducir del 30 al 50 por ciento la incidencia de homicidios dolosos en el país, el obispo opinó que el gobierno de López Obrador está haciendo declaraciones positivas y que eso “nos da esperanza y confianza de que las cosas vayan a cambiar”.
Sin embargo, reconoció que el próximo gobierno no tiene una varita mágica para que cambien las cosas de la noche a la mañana, pero que por lo menos ha sembrado confianza y esperanza en la población, “esto, yo creo que ya es positivo”.
Pero dijo que se necesita la participación de la ciudadanía y que se empoderen sus comunidades, “yo siempre he dicho que hay más gente buena que mala y no es justo que estemos bailando con esa musiquita que nos tocan los malos”.
Se refirió también a la propuesta de López Obrador de legalizar el cultivo de la amapola con fines medicinales, pero se dijo en desacuerdo con que ésta se legisle de manera apresurada por la actual legislatura local.
Dijo que no está de acuerdo con las cosas apresuradas, “yo ya he escuchado que otras leyes se han aprobado así, como el caso de la supresión del término policías comunitarias del artículo 14 de la Constitución local”.
Cuestionó que los actuales diputados quieran hacer leyes apresuradas que limitan los poderes al Congreso o darle el derecho de veto al gobernador, “en eso yo no estoy de acuerdo”.
El obispo Rangel Mendoza declaró, además, que sigue en las negociaciones con los grupos delictivos para pacificar la zona de la sierra y que continúa pendiente la condición que puso uno de los dos grupos para alcanzar la tregua, pero volvió a reservarse qué tipo de condición están pidiendo, porque argumentó que de lo contrario se “desbarataría la negociación”.


