25 agosto,2025 10:04 am

Critican en Chetumal el proyecto arqueológico de rescate de Parque de la Memoria Balam Tun

Especialistas señalan que el propio gobierno de Quintana Roo puso en riesgo los monumentos ubicados en la zona del Tren Maya y ahora difunde que los recuperó

Ciudad de México, 25 de agosto de 2025. El Parque de la Memoria Balam Tun, proyecto en proceso por parte del estado de Quintana Roo, dice “rescatar” 36 monumentos arqueológicos que el propio gobierno puso en peligro, condenan expertos.

Este patrimonio, hallado en los tramos 6 y 7 del Tren Maya, ahora formará parte de un nuevo desarrollo en Chetumal que ha despojado a estructuras mayas, de mil 500 años de antigüedad, de su contexto original.

Aunque el desplazamiento y la reubicación de monumentos arqueológicos, históricos y artísticos es una práctica reglamentada y avalada internacionalmente, especialistas consultados por Reforma argumentan que la construcción de la obra ferroviaria no justificaba esta acción.

En las leyes mexicanas, por ejemplo, un proyecto de este tipo no está contemplado de ninguna forma; en las internacionales, el megaproyecto de infraestructura no cumpliría con las condiciones para llevarlo a cabo.

Anunciado el pasado julio por la gobernadora morenista de Quintana Roo, Mara Lezama, el proyecto de reubicación está siendo celebrado como un logro de la conservación arqueológica.

“Gracias al trabajo en conjunto con el INAH y como parte del proyecto del Tren Maya, se lograron rescatar y reubicar 47 monumentos mayas en éste, el nuevo Parque Arqueológico Chetumal”, anunció la mandataria local, con una cifra de monumentos que luego fue reducida en un boletín del INAH a 36.

Para el historiador Felipe Echenique, profesor investigador titular de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto, la declaración de Lezama ejemplifica por qué la reubicación no está justificada.

“Que la gobernadora exponga eso públicamente es una confesión de parte de que sí hubo destrucción de monumentos”, señala en entrevista.

Junto con el antropólogo Juan Manuel Sandoval, Echenique presentó una denuncia de hechos ante la Fiscalía General de la República (FGR) desde mayo de 2020, con mapas georreferenciados de los monumentos descubiertos hasta entonces, para alertar sobre el patrimonio en riesgo.

En años subsecuentes, ambos especialistas han ido ampliado la denuncia con fotografías, testimonios y entrevistas que evidencian que, contrario a lo que el INAH ha informado, sí hubo destrucción de monumentos.

Además de la denuncia ante la FGR, todavía sin respuesta, ambos investigadores han conformado un cuaderno de trabajo, actualizado hasta diciembre de 2023, donde documentan sus recorridos por la ruta del Tren Maya y evidencian el mal trato que se dio a los sitios arqueológicos.

Según un video donde Lezama anuncia el Parque de Balam Tun, las estructuras mayas que lo forman provienen de las localidades de Juan Sarabia, Jesús González Ortega y Francisco Villa.

El cuaderno de trabajo de 2023 sobre esta área es claro en que los investigadores hallaron destrucción con el paso de la maquinaria.

“Los montículos que se encuentran dentro del trazo del Tren Maya, después de ser registrados y algunos de ellos explorados para ver qué contenían, son arrasados por la maquinaria de la empresa constructora, que empareja el terreno para después recubrirlo de piedras y tierra compactada para construir el terraplén”, se lee sobre los trabajos en esa área.

El cuaderno de trabajo, firmado por Sandoval, también incluye una entrevista con un campesino de las labores de salvamento del INAH, hijo de un ejidatario de la zona, que relató su percepción.

“Dijo que tampoco estaba de acuerdo con la destrucción de los monumentos arqueológicos, diciendo que deberían dejar esa estructura que estaba en medio del trazo, junto con la otra que estaba fuera del mismo, y que el Tren Maya debería de rodearlas para que los ejidatarios también pudieran beneficiarse del turismo”, citan los investigadores en su diario.

Este relato es corroborado por el arqueólogo Fernando Corté de Brasdefer, quien ha criticado las acciones del gobierno en Quintana Roo.

En el tramo 6 y 7 del Tren, el especialista recabó testimonios y evidencia sobre el proceder de los trabajadores de la construcción, en ocasiones en oposición al de los arqueólogos.

“Cuando los arqueólogos hacían el salvamento arqueológico, ellos trabajaban y recibían las órdenes de sus jefes, pero cuando, en ocasiones, regresaban, según comentan los propios investigadores, cuando regresaban al día siguiente, las estructuras ya no estaban, porque el Ejército las había arrasado, o habían dado la orden de que fueran arrasadas”, relata.

Cortés de Brasdefer, quien ha sido llamado a comparecer ante el Órgano Interno de Control del INAH a raíz de sus críticas, sostiene que en la zona de Quintana Roo donde fueron halladas las estructuras para Balam Tun está plenamente documentado el daño de monumentos.

El pasado 31 de julio, Echenique y Sandoval –quienes también han colaborado con Cortés de Brasdefer en las denuncias– presentaron ante la FGR una reiteración y nuevo alcance de su denuncia de 2020, en la que incluyen los argumentos de por qué el desarrollo en Balam Tun se está erigiendo a partir de la destrucción del patrimonio de la zona.

El 13 de agosto, ante la falta de respuesta de la Fiscalía desde hace más de 5 años, presentaron su denuncia ante la Dirección General de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, que prometió una respuesta.

Según Echenique, no existe ningún artículo en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos y Artísticos e Históricos que reglamente la reubicación de patrimonio arqueológico.

“Por eso presentamos ahora otro documento a la Fiscalía, diciendo que esto no es posible porque queda demostrado que sí hubo destrucción, y tan sí la hubo que van a ponerla en un ‘parque arqueológico’”, denuncia.

Rechazan la justificación del INAH

Tras difundirse en medios la denuncia de los investigadores ante la FGR, el INAH emitió un boletín justificando la reubicación de los monumentos arqueológicos a Balam Tun.

“Las medidas aplicadas han sido avaladas, desde 2023, por el Consejo de Arqueología del INAH, y cumplen con lo estipulado en instrumentos como la Carta de Venecia de 1964, y en recomendaciones de la UNESCO y del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), que reconocen la viabilidad de la reubicación de monumentos cuando su preservación in situ no es posible”, expuso la dependencia.

Saúl Alcántara, miembro del Icomos, señala que la justificación para la reubicación es endeble.

Según el especialista, los instrumentos internacionales firmados por el país, como la Carta de Venecia, establecen que la reubicación de un monumento sólo puede ocurrir como último recurso, cuando el patrimonio esté en peligro inminente o en un asunto de grave importancia nacional.

“Aquí lo que falla es el proyecto de origen”, señala Alcántara, expresidente del Capítulo Mexicano del Icomos. “La planificación de esa línea ferroviaria fue prioritaria sobre el patrimonio arqueológico y sobre el patrimonio paisajístico, entonces ahí, realmente, es donde considero que está muy endeble la justificación”.

Como ejemplo de su proceder, el INAH cita la reubicación del Templo de Abu Simbel, en Egipto, pero sin detallar que este proyecto obedeció a la construcción de una presa para combatir inundaciones y hambrunas.

También menciona el traslado del monolito de Tláloc al Museo Nacional de Antropología, sin ahondar en que éste es anterior a la ley federal vigente.

Francisco Morales / Agencia Reforma