
Los Cementeros vienen de atrás y vencen 2-1 a los Pumas en el Estadio Olímpico Universitario para proclamarse monarcas. Los de la UNAM suman 15 años sin campeonato
Ciudad de México, 25 de mayo de 2026. Con gol de Rodolfo Rotondi en la compensación, Cruz Azul es el nuevo campeón de Liga y gana su décimo título al derrotar 2-1 a Pumas.
La Máquina venció 2-1 a Pumas en el Estadio Olímpico Universitario para proclamarse como monarca del Clausura 2026, gracias a un 2-1 global.
Los Cementeros vinieron de atrás, estaban contra las cuerdas y con todo en contra durante la vuelta de la Final.
El inmueble de Ciudad Universitaria era un hervidero, más de 45 mil personas llenaron cada rincón prácticamente desde una hora antes del inicio del encuentro.
Y todos esos aficionados auriazules explotaron con el gol de Robert Morales al minuto 31’.
Cruz Azul estaba incrédulo sobre el campo, pues a pesar de dominar y crear más oportunidades en el área rival, Pumas aprovechó la única chance para abrir el marcador mediante un disparo al ángulo del paraguayo Robert Morales.
Pumas estaba a 45 minutos de terminar con una sequía de 15 años sin título, lo único que debían hacer era resistir y conservar la ventaja.
Los de Efraín Juárez replegaron sus líneas y parecían lograrlo, sin embargo, la mala fortuna les jugó en su contra, pues Rubén Duarte marcó un autogol luego de un rebote en el área para sellar el empate al 54’.
La Máquina seguía siendo más propositiva y con la tarjeta roja de Uriel Antuna 90+3’ le quedaron casi cuatro minutos para intentar evitar los tiempos extras.
Y lo aprovechó, pues al 90+5’ Rodolfo Rotondi marcó el tanto del título con una media vuelta dentro del área, para después ir a celebrar con la minoría cruzazulina presente en las gradas.
Rotondi encontró su redención, después de aquel penal provocado ante América en la Final del Clausura 2024, dos años después él fue el encargado de darle su décimo campeonato a Cruz Azul.
Se adueña Cruz Azul de CU
En su casa y con su gente.
Cruz Azul se volvió a adueñar del Estadio Olímpico Universitario y se coronó campeón del futbol mexicano.
Lo hizo en su segunda casa, en ese mismo inmueble en el que hace un año alcanzó la gloria en Concachampions y en el que ayer levantó su décimo título de Liga.
Ese era el lugar correcto para por fin encontrar el final feliz de una historia que comenzó hace más de dos años con la llegada de Iván Alonso.
Esta Máquina cayó tantas veces que el futbol ya empezaba a deberle un campeonato.
Martín Anselmi lo comenzó, enamorando a la afición celeste para después desairarla con su polémica salida a Portugal.
Los Cementeros se quedaron sin técnico y sin estadio, pero, a pesar de sentirse a la deriva, salieron adelante, siguieron compitiendo, apostaron por la continuidad del proyecto y hoy por fin pueden verlo reflejado con un título.
Pareciera que esas derrotas contra América y las eliminaciones en Semifinales valieron la pena.
Y el encargado de devolverle la gloria a Cruz Azul no podía ser otro, tenía que ser Rotondi el que encontrara su redención en el momento más importante.
El argentino pasó de villano en la Final del Clausura 2024 con aquel polémico penal contra las Águilas, a ser el héroe de la Décima con un gol al minuto 90’+4’ contra Pumas.
Rotondi firmó el campeonato con una media vuelta dentro del área y un disparo que venció a un Keylor Navas que había sido la figura de los auriazules.
En su celebración, Rotondi corrió, corrió y corrió hasta cruzar toda la cancha y festejar en ese sector pintado de azul, con esa fiel afición a la que tanto le debía una noche así.
La obtención del título de la escuadra cruzazulina tenía que ser de esa manera, levantándose una vez más estando en la lona y sintiendo que la gloria se le volvía a escapar de las manos tras el gol de Robert Morales al 30’.
Como ha sido durante los últimos dos años, La Máquina no bajó los brazos y al 53’ la fortuna le sonrió por primera vez en mucho tiempo, dándole el empate gracias al autogol de Rubén Duarte tras un rebote en un despeje de su compañero Álvaro Angulo.
La expulsión de Uriel Antuna fue ese último impulso que necesitaban los celestes para obtener el tanto del triunfo y sentenciar la corona antes de los tiempos extras, de la mano de Joel Huiqui, a quien le bastaron siete partidos dirigidos para salir campeón con el equipo de sus amores.
En CU, Cruz Azul llegó al doble dígito de títulos al mismo tiempo que Pumas vivió otro de esos amargos momentos que no le permiten quitarle el polvo a sus vitrinas y terminar con esa sequía de 15 años sin campeonato.
La expulsión de Antuna
Uriel Antuna lanzó un grito desgarrador y apretó los dientes. Se cubrió el rostro con una parte de la playera. Le dio la cara a la afición de Pumas y ofreció disculpas, mientras recibía aplausos de apoyo en su camino al vestidor tras la expulsión.
Así se tejió la tragedia de los Pumas.
Minutos antes, los auriazules acusaban las consecuencias de un plantel corto. Las salidas de Adalberto Carrasquilla y Rubén Duarte por lesión, e incluso Rodrigo López con evidentes problemas físicos, obligó a cambios por necesidad y no por temas tácticos. Así, el lateral derecho Pablo Bennevendo acabó como central.
Es cierto que Cruz Azul también hizo sus primeras dos modificaciones por lesión, tras la salida de José Paradela y Amaury García, mas la plantilla cementera es tan vasta que el técnico Joel Huiqui se dio el lujo de sustituirlos y aun así tener a disposición a Luka Romero y Andrés Montaño, quienes aceleraban el calentamiento ante un inminente ingreso.
Los Pumas ya estaban mermados antes de la expulsión de Antuna. Lo mejor que les podía pasar eran los tiempos extras para reorganizarse e intentar el milagro, alargar el juego hasta los penales y encomendarse a Keylor Navas.
No parecía tan complicado el reto ya que la roja a Antuna se produjo al 90’+2’.
El problema es que Pumas defendió muy mal en ese último minuto. Precisamente Ángel Rico, quien sustituyó al lastimado Rodrigo López, dejó que le ganaran la espalda y luego contribuyó en la serie de desafortunados rebotes que derivaron en el gol de Rodolfo Rotondi. Minutos después, el propio Rico fue expulsado y el silbatazo final ya ni le permitió llegar al vestidor.
Del exilio a la gloria
Cuando faltaban cinco minutos para que concluyera la Final del Clausura 2026, personal de la Liga MX acercó las medallas al campo y las puso detrás de la banca de Cruz Azul, como si el destino hubiera tomado ya la decisión de quién se las iba a llevar.
Apenas sonó el silbatazo final y la mayoría de los jugadores celestes corrieron a la cabecera sur del estadio, el técnico Joel Huiqui dio unos pasos dentro del campo cuando fue interceptado por su cuerpo técnico, con quienes hizo una piña que difícilmente olvidarán.
En tanto que el arquero Kevin Mier estaba tirado en su área con la cara al cielo; su venganza sobre Pumas quedaba consumada.
A un lado de la entrada de maratón todo fue locura en los instantes siguientes, en los que los nuevos campeones se unieron en un festejo al unísono que dejó casi vacío el campo.
Poco después y tras un desfile de sonrisas de todo el plantel cementero, el último jugador celeste en recibir la medalla, Erik Lira, fue el encargado de levantar el trofeo de campeón junto a Charly Rodríguez.
Particularmente doloroso resultó este último detalle, pues Lira se formó en Pumas.
Entonces inició la fiesta azul en cancha universitaria, a la cual ingresaron familiares de jugadores y staff del club, quienes se abrazaron con los suyos y no pararon de tomarse fotos para festejar la décima estrella.
La celebración se prolongó durante un buen rato hasta que, faltando 11 minutos para las 22:00 horas, Charly Rodríguez, con trofeo en mano, inició la vuelta olímpica.
Pinta la afición de azul el Ángel
Después del silbatazo final, Gael Fonseca se arrodilló y dio gracias por la décima corona de Cruz Azul.
Esa acción, sin que lo planeara, fue el banderazo de salida para que comenzara la celebración de los fanáticos Cementeros en el Ángel de la Independencia.
La estación del metro Insurgentes fue el punto de reunión de aquellos que se quedaron sin boleto para la Final de Vuelta en CU.
Playeras, banderas, gorras y cánticos de apoyo hacia Cruz Azul inundaban la Calle Génova, esa que da directo hacia Paseo de la Reforma, porque, como se coreaba, ganaron por 2-1, en la casa de Pumas y la suya también.
Los aficionados que iban solos se sintieron arropados con los que ya estaban en el Ángel y todos juntos celebraban esa décima corona que se tardó 5 años en llegar.
Jaime Ugarte / Agencia Reforma


