
Ciudad de México, 27 de agosto de 2023. En el casco histórico de San Pedro se encuentra una edificación que es considerada la más antigua del Nuevo León aún en pie. Es la llamada Capilla de Mónica Rodríguez, la cual, según estudios históricos, inició su construcción en 1658.
Sin embargo, una pesquisa del historiador Enrique Tovar Esquivel, investigador del INAH Nuevo León, apunta a que el inmueble ubicado sobre Callejón de Capellanía habría sido construida a fines del siglo 18, por lo que no sería la capilla más antigua del Estado.
En la investigación, el también antropólogo afirma que sí se construyó un centro de culto en el siglo 17 -aunque fue una ermita en vez de una capilla-, pero ésta desapareció más tarde y, lo que se observa hoy, es una edificada 100 años después.
“Se aseguraba que la capilla pertenecía a una hacendada llamada Mónica Rodríguez, personaje que vivió y murió en el siglo 17, y que se le pidió construyera una ermita para los indios”, señaló ayer Tovar, tras presentar sus hallazgos en una conferencia en el Museo del Obispado.
“Esta ermita se construyó, pero luego se perdió. Lo que estamos viendo en pie no es la capilla de Mónica Rodríguez y tampoco es la capilla más antigua de Nuevo León”.
Investigaciones del Cronista de San Pedro Carlos González Rodríguez habían concluido que la Capilla de Mónica Rodríguez -casada con el Capitán Miguel de Montemayor, hijo de Alberto del Canto y Estefanía de Montemayor y nieto de don Diego de Montemayor- fue levantada en la Hacienda de Santa Bárbara de los Nogales, siguiendo la orden que los encomenderos tenían de contar con una capilla o ermita dentro de la hacienda, a fin de catequizar a los indios a su servicio.
Se consideraba a este inmueble como el más antiguo de Nuevo León, incluso más que la Casa del Campesino, de 1752.
En el estudio de Tovar, que se realizó con apoyo de arquitectos y antropólogos del INAH-NL, se encontró que tras la muerte de Rodríguez en 1681, la hacienda se repartió entre sus herederos, por lo que es probable que la ermita desapareciera después, sin conocer su ubicación exacta.
Y que la capilla que subsiste hoy entre Corregidora y Juárez fue levantada por Juan Francisco Rodríguez entre 1775 y 1789 para rendir culto a la Virgen María.
“El nombre que tenía era Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe”, asegura el investigador, “y todavía hay gente viva que recuerda ese nombre”.
Para su pesquisa, Tovar dijo que consultó documentos del Archivo General del Estado de Nuevo León, Arquidiócesis de Monterrey, Archivo Histórico Municipal de Monterrey y del Archivo Histórico Municipal de San Pedro.
Casa-Capilla
Un archivo clave en la investigación es un juicio llevado a cabo en 1791 por la hija de Juan Francisco Rodríguez, Gertrudis, del cual se concluyó que esta edificación era una casa que servía como capilla.
El investigador aseguró haber utilizado los mismos documentos que otros han empleado; dijo que se apegó a la paleografía y calificó de conjetura afirmar que la construcción original se ha mantenido por tres siglos y medio.
“Por supuesto que hacen falta más documentos, hace falta hacer más investigación”, apuntó Tovar, quien publicó un artículo sobre su investigación en la revista Atisbo.
El propósito de la investigación, dijo, es conocer la historia del inmueble, ya que actualmente está en restauración por medio del programa Fidecultural.
La conferencia que brindó ayer se tituló “Un mito menos, una historia más: la casa-capilla de Guadalupe en San Pedro Garza García”. Se tiene contemplado realizar pronto una mesa de análisis para abordar la investigación más a detalle.
‘Es aventurado’: cronista
El Cronista de San Pedro Carlos González Rodríguez, quien ha sostenido por décadas la versión de que la construcción data de 1658, dice que no hay documentos que digan que desapareció la capilla construida por Mónica Rodríguez.
“Tampoco existe documento en que se haga constar que se levantó ahí una capilla en el siglo 18, eso sólo quedó en intención: el autor (Tovar) confunde la que sí inició su construcción en 1822 y que tiene advocación a la Virgen de Guadalupe, ubicada en el actual casco del municipio”.
Más allá de la mera tradición oral, expresa, la capilla se terminó en el año 1661 y, mediante intérpretes, los indios reconocen que los vestían y ponían a rezar por las noches frente a la cruz de la ermita o capilla.
En tanto, la construcción en la que vivió el citado Juan Francisco Rodríguez, citada en 1791, sería la misma que construyó Mónica Rodríguez, ya utilizada como casa-capilla, pues además el hombre era descendiente de Mónica.
“No era fácil estar construyendo entonces, debió ser la misma edificación”, comentó.
El historiador argumenta que durante años el mismo INAH ha validado a través de estudios técnicos la antigüedad que él sostiene de la construcción, así como el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), organización internacional asociada con la UNESCO, la cual expidió un dictamen del 2006 que reconoce la antigüedad sostenida por González Rodríguez.
“Es aventurado, después de tantos dictámenes, poner ahora en duda la antigüedad de la capilla con criterios aactuales, contradiciendo los estudios que de manera profesional emitieron varias delegaciones del mismo INAH y el ICOMOS”.
Texto y foto: Agencia Reforma


