
Taxco, Guerrero, a 27 de abril de 2026.- Hace 10 años un 25 de abril alrededor de las 7 de la mañana, fue asesinado afuera de su casa el periodista taxqueño Francisco Pacheco Beltrán y actualmente de su caso ni la Fiscalía General de la República ni la Fiscalía General de Guerrero han mostrado avances, y permanece en el olvido.
El sábado en que se cumplieron diez años de su artero asesinato Canal 11 proyectó el documental Dos relámpagos al alba, una producción de Ojos de perro azul (2018), dirigido por Coizta Grecko y Juan Castro Gessner, con guión y conducción del periodista Témoris Grecko.
“Ha sido una década complicada para nosotros como familia, nosotros nos hemos dedicado a buscar justicia, a buscar verdad y las autoridades han sido omisas en cuanto a la búsqueda de la verdad”, expresó su hija Priscila Pacheco Romero.
Su caso fue atraído por la Fiscalía General de la República y desde entonces continúan las investigaciones y las indagatorias que no han dejado en claro el hecho, a pesar de que en 2017 hubo una recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en la que se dejan ver las omisiones en los primeros años, y derivado de esa recomendación todavía hay puntos que cumplir por del Estado mexicano, sobre todo la reparación del daño a las víctimas, su familia, que son su esposa y sus tres hijos, por el homicidio y violación a los derechos humanos porque no hay acceso a la justicia.
Desde entonces, dijo, han tenido que acudir a distintas instancias en esa exigencia de justicia por la vía de amparo y hasta esta fecha el organismo federal conocido como la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, no ha dado seguimiento al caso.
“Estamos desplazados, para nosotros es importante que se reconozca nuestro desplazamiento forzado, perdimos una vida, perdimos parte de nuestra fuente de trabajo, nuestros bienes que tuvimos que dejar y hoy en día el medio de comunicación fundado por Francisco Pacheco se encuentra totalmente activo en páginas de internet y redes sociales”, añadió.
Priscila aseveró que las amenazas continúan latentes y hay un desinterés del Mecanismo de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas para brindarles una adecuada protección, “es luchar en cada sesión para que las medidas continúen porque las amenazas y riesgos siguen latentes”.
Informó que este año trataron de tener un acercamiento con las autoridades de Guerrero, “más allá de un homicidio está la lucha de la familia y los compañeros de la prensa. A diez años el Estado mexicano sigue teniendo una deuda con nosotros, no han mejorado las condiciones para los compañeros de la prensa, no debemos olvidar a los periodistas asesinados”.
Parte de lo que ha retrasado las investigaciones es que el caso se encuentra en el anterior sistema de Averiguación Previa y el cambio de cinco ministerios públicos, aunque es claro que el crimen fue por su labor periodística y hay indicios de ello, por lo que han insistido en que sigan las indagatorias, “porque hay intereses políticos dentro de este homicidio”, y afirmó que “hay actores políticos y económicos que tienen nexos con grupos del crimen organizado”.
“No hay un nombre (del responsable o responsables del asesinato) porque las investigaciones e indagatorias son poco fluidas y esto tiene que ver con la (nula) disposición que hay de las autoridades de Guerrero para dar información a la Fiscalía General de la República; yo instaría a las autoridades a que proporcionen información”, porque sucede que la envían mal o incompleta.
Priscila Pacheco subrayó que hay intereses que les han afectado como familia y siguen en esa búsqueda de justicia, aunque una vida ya no se recupera y su proyecto de vida se vio truncado y menoscabado con repercusiones, ya que prosiguen las amenazas y han recibido mensajes negativos.
La esposa y los hijos de Francisco Pacheco salieron en huida de su hogar y fue cuando se vieron desplazados de Taxco tras una amenaza de que “dejáramos de investigar porque si no nos iban a matar a nosotros”.
Con los recuerdos de su padre y el Taxco que hoy continúa controlado por el crimen, y el gobierno que urgió que la federación actué con mano “mano dura” con una estrategia real de seguridad y, a la vez, la exigencia de “justicia para la prensa asesinada y desaparecida en México”.
Claudio Viveros Hernández


