27 febrero,2026 5:22 am

Cumple un mes desaparecida en Chilpancingo una estudiante de la UAG; no hay avances de la FGE

 

Chilpancingo, Guerrero, a 27 de febrero de 2026.- Este viernes se cumple un mes de la desaparición en Chilpancingo de Raquel Martínez Lázaro de 22 años, estudiante de cuarto semestre de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).

La Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) no ha informado de algún avance en las investigaciones.

Su mamá Celia Martínez, negó ayer que haya tenido un desencuentro con su hija, Raquel Martínez Lázaro antes de su desaparición en Chilpancingo.

Raquel desapareció el 27 de enero último cuando salió del plantel del Cbtis 134 de Chilpancingo, luego de inscribir a un familiar.

Al salir a las 4 de la tarde aún le llamó por teléfono “muy contenta” a su mamá para avisarle que había concluido bien el trámite, y que se dirigía al cuarto que renta en la colonia Lomas del Poniente.

“Sí pude inscribirlo, todo está bien, no te preocupes”, recordó Celia Martínez al concluir el mitin donde el colectivo Lupita Rodríguez acompañó a los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa que exigieron la presentación de sus 43 compañeros desaparecidos de manera forzada en el 2014 en Iguala.

Por eso, comentó, no comparte las declaraciones del rector de la UAG, Javier Saldaña Almazán, de que la estudiante se haya ido por “problemas familiares”.

La madre expresó que hasta el momento las autoridades ministeriales sólo la han sobrellevado con la frase, “estamos trabajando eso” y en trámites.

La joven padece de epilepsia no controlada porque aún tomando medicamento sufre convulsiones, reveló la madre.

La familia es originaria de Acayahualco, municipio de Tepecoacuilco de Trujano, en la región Norte.

Durante su participación por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa ayer en Chilpancingo, Celia Martínez, expresó:

“Soy madre de una hija desaparecida. Hoy esa madre que sentía feliz porque podía, aunque sea con esfuerzos solventar los gastos de mi hija para que estudiara en la capital, ya no es la misma”.

“Hoy vivo atravesando por la frustración y la impotencia. Antes me sentía fuerte, pensaba que alejar a mi hija del pueblo era un triunfo, que significaba abrirle caminos, ofrecerle oportunidades y mejores condiciones de vida. Todo cambió el 27 de enero de 2026, todo por lo que luché no existe”.

Es la realidad de muchos padres de familia que trabajan duro para que sus hijos estudien y su realidad cambie, agregó.

“Creemos que así van a estar seguros, están en la escuela, son estudiantes, ¿qué les puede pasar?, así vivía creyendo que mi hija no la podía tocar nadie, aun conociendo el contexto, lo que estaba pasando. A ella no, a mi hija no le va a pasar”, expresó estallando en llanto.

Luis Daniel Nava / Foto: Jessica Torres Barrera