
Ciudad de México, 21 de septiembre de 2025.- En el funeral de la astrónoma Julieta Fierro Gossman una orquesta introdujo la noche del viernes sus festivos acordes. La agrupación asistía a las exequias de un compositor de mambos, velado en otra sala de la agencia funeraria donde era despedida la científica.
“Alguien vino y preguntó: ¿les molesta? Respondimos que no: era exactamente lo que necesitábamos”, relató Rafael Fierro Gossman, hermano de la científica fallecida ayer, y quien acostumbraba explicar a Galileo Galilei -formulador de las primeras leyes del movimiento- al ritmo de mambo.
Rafael Fierro recriminó gentilmente, la mañana del sábado, las expresiones sombrías de quienes asistieron a despedir a su hermana, en su mayoría integrantes de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), corporación de la que formó parte la divulgadora y cuyos miembros, encabezados por el escritor Gonzalo Celorio, montaron una guardia de honor.
“Fue muy bonita (la despedida el viernes), porque no fue de pesar, sino que toda la gente empezó a acordarse de la ‘loca’, de sus bailes, de sus patines y de su alegría y de ser un poquito impertinente, pero que hacía verdaderamente memorables las cosas”.
“De repente se me acerca un señor de 68 años y me dice: ‘yo fui alumno de Julieta’. Me empezó a platicar que se acordaba de su primer día de clase con ella, porque se subió al escritorio para explicarles. Yo creo que así es como la tenemos que recordar”, instó.
La petición fue cabalmente cumplida. La mañana de ayer, en la última despedida, se le honró con un caudal de anécdotas, que remarcaron su ingenio, su talante afable y su creatividad.
“Sus participaciones en la Academia son memorables, porque siempre fueron muy lúdicas. Nos ponía a todos los académicos a inflar globos, por ejemplo, para explicar algún concepto.
“En alguna ocasión, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, participó en el homenaje a Miguel Capistrán, académico y gran conocedor de la literatura de la generación de Contemporáneos.
“Ella se quitó la ropa y nos hizo una especie de striptease; se quedó en mallas y bailó en homenaje a Capistrán: le quitó el sentido luctuoso que tenía ese homenaje y lo convirtió en una especie de happening”, recordó Celorio.
“Cuando iba a dar sus conferencias, igual que yo llevo mis libros, ella llevaba sus juguetes: esferas, patitos, chucherías, y con esas chucherías lograba armar un escenario mágico de prestidigitación y entonces era como una especie de hada que sacaba de su sombrero milagros para que los niños que estaban alrededor, que eran los espectadores, pudiéramos desentrañar los misterios de la física, de la astronomía, de los hoyos negros y finalmente, los enigmas del universo”, complementó el escritor y ensayista Adolfo Castañón, secretario de la AML.
Sus presentaciones tenían mucho éxito, aportó a su vez la poeta Angelina Muñiz, quien escribió con Julieta Fierro el libro “Astronomía ¿Para qué?” .
“Era todo un espectáculo asistir a sus presentaciones, que siempre se llenaban a tope. La vamos a tener siempre presente, aunque la rapidez de su partida nos haya dejado tan tristes y tan sorprendidos, por lo inesperado”.
Muñiz-Huberman informó que planeaban un segundo libro de astronomía y poesía, que se llamaría “Astros, galaxias y más”.
“Ella me mandaba su capítulo científico de astronomía y yo lo convertía en un poema. El libro se quedó a medio hacer”.
Previsiblemente se publicará así, inconcluso, a manera de homenaje, para recordar que estuvo trabajando hasta el último momento”, dijo Muñiz-Huberman.
“Era una persona muy agradable, muy cordial. Hará falta en las reuniones de la Academia, porque siempre hacía intervenciones muy cariñosas y muy finas”, expresó la escritora Margo Glantz.
“Era destacada en la ciencia, pero al mismo tiempo muy interesada en difundir una ciencia tan difícil como la astronomía. Muchos de sus compañeros astrónomos no se han preocupado por hacerlo y ella se preocupó enormemente por hacerlo”, puntualizó Glantz.
Ese espíritu lúdico, precisamente, le permitió comunicar a la población temas que a veces son muy complejos de comprender, destacó el dramaturgo Flavio González Mello
“Eso es, de hecho, la figura de un buen maestro: el que es capaz de interesar desde otra perspectiva a cualquier joven o cualquier persona sobre temas que parecen muy complejos y ella era capaz de plantearlos de una manera simple”.
Castañón coincidió:
“Tenía una capacidad de saltar de lo complejo y lo abismal a lo suave, lo rítmico y lo poético. Le devolvía a uno su alma de niño”.
Destacó también la elegancia no solo física, sino también intelectual de la científica.
“Siempre irradiaba esta fragancia de la persona que está bien consigo misma”, añadió. Además, fue una personalidad “enormemente política”.
“Pero Política con ‘p’ mayúscula, porque era capaz de ciudadanizar los temas menos fáciles de manejar.
“He estado revisando los medios de comunicación y creo que no había habido, desde Carlos Monsiváis o antes Agustín Lara, Pedro Infante o María Félix, una persona que tuviera esta capacidad de crear unanimidad. Desde la Presidenta de la República, el rector, sus alumnos, compañeros, etcétera, hay un espectro de unanimidad en torno de ella”, enfatizó Castañón.


