
También le transfiere la regularización de las tierras de las comunidades afrodescendientes… y dice que dice que el Ejército será “un obstáculo” para los que “quieran usurpar el poder”.
Brasil, Brasilia, 2 de enero de 2019. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha concedido al Ministerio de Agricultura el poder para identificar y delimitarlas tierras indígenas brasileñas y de afrodescendientes, una importante victoria para la industria agraria que los activistas observan con temor.
Bolsonaro, quien asumió la Presidencia este martes, dictó poco después una orden ejecutiva por la cual despoja a la Fundación Nacional de Indígenas (FUNAI), que se ocupaba de todos los asuntos relacionados con las comunidades nativas, de la tarea de localizar y delimitar estas tierras.
Ahora, las funciones de FUNAI recaerán sobre un consejo interministerial integrado por las carteras de Agricultura, Defensa, Medio Ambiente, Derechos Humanos y Seguridad Institucional, si bien la cuestión de la tierra se desgajará a favor del primer Ministerio.
También ha transferido al Ministerio de Agricultura la regularización de las tierras quilombolas, como se conocen popularmente en Brasil los terrenos de las comunidades afrodescendientes, que correspondía al Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra).
Bolsonaro ha comenzado así a cumplir sus promesas. Durante la campaña electoral, ya anunció su intención de abrir estos terrenos a la actividad comercial, en un claro gesto hacia el sector agrario, uno de los poderes fácticos de Brasil.
“Más de un 15 por ciento del territorio nacional está demarcado como tierra indígena y quilombola. Menos de un millón de personas viven en estos lugares aislados del Brasil de verdad, exploradas y manipuladas por las ONG. Vamos a integrar estas ciudades y revalorizarlas para todos los brasileños”, ha escrito en Twitter.
En la misma línea, la ministra de Agricultura, Tereza Cristina Dias, ha utilizado su discurso inaugural para defender a la industria agraria de quienes la acusan de crecer a costa del medio ambiente y de los derechos de indígenas y afrodescendientes.
“Brasil es un país con una legislación medioambiental extremadamente avanzada y es más que capaz de preservar sus bosques nativos. Nuestro país es un modelo a seguir, no un trasgresor al que castigar”, ha dicho Dias al tomar posesión del cargo.
Además, ha alabado a los empresarios del campo brasileño porque su innovación tecnológica –que “infunde miedo” a sus competidores– les ha permitido crecer “prácticamente sin aumentar el área” de explotación. Les ha prometido ayudar eliminando las barreras burocráticas.
El ex militar ha proclamado a Brasil “libre del socialismo y de la corrección política”. Su ‘hoja de ruta’, similar a la de Donald Trump en Estados Unidos, contempla un giro proteccionista en lo comercial, una vuelta a “las tradiciones judeo-cristianas” en lo social y una guerra contra la corrupción y la violencia.
Ejército de Brasil será “un obstáculo”
para los que “quieran usurpar el poder”
El presidente de Brasil también señaló este miércoles que las Fuerzas Armadas del país son “un obstáculo” para aquellas personas “que quieran usurpar el poder”, en el marco de la toma de posesión del nuevo ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva.
“La situación en Brasil demuestra que el pueblo quiere respeto, orden y progresos”, dijo, antes de agregar que el Ejército del país “sufrió un gran desgaste por parte de la clase política, pero no por parte del pueblo, que sigue confiando”.
Por su parte, Azevedo e Silva ha resaltado que entre sus prioridades figuran reducir los costos operacionales de las Fuerzas Armadas, respetar la Constitución y trabajar con las autoridades civiles.
Bolsonaro prometió durante su discurso de investidura “proteger” la democracia brasileña liberándola de las “amarras ideológicas”, al tiempo que ratificó algunas de sus promesas electorales, como “combatir la ideología de género” y “poner en valor las tradiciones judeo-cristianas”.
En sus primeras palabras como jefe de Estado, indicó que su prioridad será “proteger y dar vigor a la democracia brasileña”, después de una serie de gobiernos que calificó de “irresponsables” porque –a su juicio– condujeron al gigante sudamericano “a la mayor crisis ética, moral y económica de su historia”.
Texto: Europa Press
Foto: O Globo / GDA via ZUMA Wire GDA via ZUMA Wire / DPA


