
Chilpancingo, Guerrero, a 16 de agosto de 2025.- El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, instó a las instituciones de gobierno a ejercer su función de seguridad y de impartición de justicia, para que los ciudadanos no la tomen, como ocurrió con las autodefensas.
Consultado después de la misa en la catedral de la Asunción de María, señaló que las autoridades tienen los recursos y la capacitación para evitar que haya más muertos y para perseguir el delito.
Y dio su voto de confianza al gobierno de Evelyn Salgado, no obstante los resultados en materia de seguridad que presentó el Inegi de 2024.
De acuerdo con el censo de Seguridad Pública federal y estatal, en 2024 se registraron en Guerrero tres de cada diez robos y asaltos en carreteras y puentes del país; es la segunda entidad con más agentes de seguridad asesinados, y el que tiene menor número de puestas a disposición ante el Ministerio Público de personas detenidas por las corporaciones, lo que significa que hay altos niveles de impunidad de los delitos que se cometen en el estado.
Opinó que estos resultados “son síntomas de que nos hace falta tener cultura de protección; primero a los ciudadanos, nos debemos respeto unos de otros”.
Añadió que confía en las autoridades y en el Estado de derecho, que deberían aplicar otras estrategias para que la población esté segura. “Si hay algún delito, que se persiga, y dar seguridad de qué habrá justicia”, subrayó.
La postura de la Iglesia es animar a las autoridades a ejercer su función, porque tienen los recursos y están preparados.
“No podemos dejarle la defensa a los civiles, que busquemos la justicia por nuestra propias manos, como las autodefensas, que no pase eso nunca”.
De las defunciones de agentes de seguridad, tres en accidentes y diez por homicidio doloso el año pasado, el obispo señaló que espera que la pérdidas de vidas hayan sido producto de la búsqueda de la justicia.
Si es el caso, indicó que son mártires y son la esperanza, pero no se puede aceptar que mueran quienes deben proteger a la población.
“Instamos a las autoridades a ejercer, a que confíen en ellos mismos, en sus recursos, y (decirles) que confiamos en ellos”, reiteró.
Reconoció que las cifras de 2024 no muestran avances en materia de seguridad, pero insistió en la necesidad de confiar y animar a los funcionarios y a los poderes estatales a disminuir el delito, que no haya más muertos, en ningún lado y en ningún sector.
Sin embargo, la Iglesia recomienda a los sacerdotes y a sus feligreses no viajar solos, avisar a sus familias cuando salen y cuando llegan a un lugar. “Por si algo pasara, pronto se dará el rescate, se dará una persecución. Sería bueno que nos apoyemos, la sociedad, la familia, instituciones como nosotros”.
Indicó que la iglesia ofrece la mediación, a través de diálogos pastorales de paz, a los alcaldes.
Aclaró que las autoridades municipales y estatales tienen sus estrategias, pero la iglesia puede tener una aportación.
Sin embargo, “no nos conocemos, no conocemos las acciones que tienen las dependencias, ni el gobierno conoce las instancias de paz que tiene la iglesia. Hace falta dialogar, para conocernos, para construir esa paz que tanto nos hace falta”.
Del taller que convocó el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Melo, a sacerdotes para construir una metodología de diálogo que permita el acercamiento con integrantes del crimen organizado, en julio pasado, explicó que todos los sacerdotes debían aprender a dialogar para construir la paz.
“Es bueno que muchos hablen pero no tanto, y quienes no escuchan que escuchemos, es un ABC de los diálogos de paz”.
Aunque es escandaloso cuando se habla de dialogar con grupos criminales, explicó que el evangelio de Jesucristo, los llama a ir por las ovejas pérdidas.
“El buen pastor, deja a las 99, y va por la descarriada, tiene que abrazarla y quererla. Es para todos los descarrilados, aún sean delincuentes, la iglesia tiene que ir con ellos, para ofrecerles el cambio, una conversión, el mensaje de salvación”.
Advirtió que por norma, el gobierno no puede, pero en la iglesia la norma es amar incluso a quien te hace daño y perdonar. Todos los fieles tenemos este mandamiento”.
Texto: Lourdes Chávez / Foto: Jesús Eduardo Guerrero


