
Silvestre Pacheco León
Habiendo concluido el sábado pasado el registro de los aspirantes a la coordinación estatal de los comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de Morena, como paso previo para la candidatura para gobernar la entidad, la convocatoria emitida por ese partido el 17 de junio establece que lo que sigue es la aplicación de una encuesta y/o estudio de opinión para determinar quién de los 17 registrados será la persona idónea para tal cargo, y que el resultado se conocerá hasta el próximo año, porque el 31 de diciembre apenas se publicará la lista de los candidatos aprobados.
Mientras tanto, durante los siguientes seis meses todas las personas registradas adquieren el carácter de aspirantes y, como tales, en cumplimiento de la convocatoria deberán aplicarse a recorrer el estado, casa por casa, en una promoción austera profundizando en su compromiso con el segundo piso de la cuarta transformación en el estado.
Por otra parte, la Comisión Nacional de Elecciones tendrá tiempo de sobra para evaluar a los 17 aspirantes, para “identificar a las seis con mayor reconocimiento territorial”, tres hombres y tres mujeres, como requisito de la paridad. Esas seis personas serán las consideradas para la etapa de encuesta o estudio de opinión de las cuales surgirá la o el coordinador estatal.
Con ese procedimiento contenido en la convocatoria queda cancelada aquella idea difundida en el estado de que la lista de encuestados podría ser mayor de seis. Quienes duden de esta aseveración recurran a la lectura de la base sexta de la convocatoria para confirmarlo.
Y, aunque no creo que sea el caso dado el número de participantes en esta primera fase, la convocatoria también señala que, eventualmente, la comisión de elecciones podría agregar nuevos perfiles que de acuerdo a su criterio se apeguen a los lineamientos ya establecidos, lo cual, si sucediera, solo serviría para generar tensiones innecesarias.
Para valorar los perfiles de los aspirantes registrados, la convocatoria establece que se tomará en cuenta la trayectoria política y social de cada uno, sus antecedentes y el reconocimiento que cada uno tiene en todo el territorio del estado, así como los atributos éticos y la afinidad de cada quien con los principios y valores del movimiento. Así mismo, con la documentación presentada la comisión de elecciones conocerá si los ahora aspirantes tuvieron alguna participación en actividades de formación política de Morena.
Analizando el contenido de la convocatoria, lo primero que salta a la vista son los largos seis meses que deberán transcurrir para que apenas se sepa quiénes de los aspirantes quedaron registrados y seguramente también los temas en los que fueron reprobados.
El hecho es que para cualquier observador la larga espera puede dar pie a campañas interesadas en promover la confrontación y eventualmente la división entre las y los aspirantes si Morena no controla el proceso que ha quedado abierto vigilando que se cumpla con escrupulosidad el trabajo territorial y la promoción política de los 17 sin caer en las nefastas prácticas de la guerra sucia, el uso de dinero indebido, el tráfico con los programas sociales, el apoyo indiscriminado de autoridades gubernamentales. Es decir, el mayor y principal reto en este ejercicio interior de Morena será garantizar el piso parejo para todos, el cual, de antemano, ha dado ventaja a quienes se desempeñaban como funcionarios públicos y a los representantes populares frente a tantos de a pie que deberán poner para sus gastos de sus propios recursos, sobre todo aquellos que formados aparte de quienes han aprendido a vivir de la política aspiran ahora al cargo de mayor poder en el estado.
Agregado a lo anterior, una campaña de seis meses de 17 aspirantes resultará muy costosa si no se saca provecho político de ella, y no me refiero a lo que se puede hacer para avasallar a la oposición política que en Guerrero está dividida y pulverizada, sino al propio desarrollo de Morena y la profundización en el conocimiento de la realidad del estado, su diagnóstico puntual y las propuestas programáticas para un gobierno de izquierda progresista que efectivamente se proponga sacar de la pobreza a la mitad de los guerrerenses que se encuentran en esa situación.
Por fortuna el tema que parecía interminable en Morena por la necedad del suspirante senador Félix Salgado Macedonio, quien hasta el último momento se mantuvo en el ensueño de que es indispensable para el estado y que su poder está por encima del partido y sus principios, quedó definitivamente saldado nada menos que por dos de las mujeres que integran la dirigencia nacional, y aunque no sabemos si su desvarío pueda tener fin, la izquierda guerrerense dio un gran paso en su histórica batalla contra la reelección y el nepotismo, poniendo un alto definitivo al modelo caciquil de gobierno, con lo que se abren grandes posibilidades para el futuro del estado.
Ya veremos como después de saldar esa impostura en Morena se avanza contra sus enemigos internos que forman la quinta columna con los priístas conversos quienes sin haber ajustado cuentas con su pasado, ahora quieren aparecer como activos corderos democráticos ocultando su verdadero propósito de volver por sus fueros al poder del que fueron barridos por la historia.


