24 julio,2019 8:24 am

Debe promover el gobierno un cambio cultural para reducir el uso de plásticos: Greenpeace

La Ley Número 593 de Aprovechamiento y Gestión Integral de los Residuos del Estado de Guerrero es de las más avanzadas en el país, porque la industria no la influyó como en Puebla, dice el integrante de la ONG internacional y doctor en biología por la UNAM, Miguel Rivas.
Acapulco, Guerrero, 24 de julio de 2019. La ley que prohíbe el plástico debe generar un cambio cultural en la población para que vea ese producto como un daño al medio ambiente, destacó el coordinador de la campaña de Océanos sin Plástico de Greenpeace México, Miguel Rivas.
Este cambio debe ser promovido por el gobierno con la meta de reducir la generación de basura a través de nuevas prácticas como el que cada persona cargue con sus propios recipientes para comprar alimentos o bebidas, consideró.
El 19 de marzo pasado el Congreso local aprobó la reforma promovida por Morena y apoyada por Greenpeace y organizaciones locales como AcaEco y Habla Bien de Aca a la Ley Número 593 de Aprovechamiento y Gestión Integral de los Residuos del Estado de Guerrero que prohíbe a los establecimientos industriales, comerciales y de servicios entregar bolsas de plástico, envases de unicel y popotes de plástico.
En entrevista telefónica, el doctor en biología por la UNAM, Miguel Rivas calificó la ley de plástico del estado “muy buena en algunos sentidos. El hecho de que prohíba algunos plásticos que no van a ser reciclados o con porcentaje de reciclado muy bajo como las bolsas de plástico, el unicel, claramente son iniciativas que promueven el cambio cultural,” el cual sucede cuando la población entiende “que los productos desechables o mal llamados desechables contribuyen a la contaminación de la naturaleza y en este caso agravan el sector turístico que tienen las zonas de Guerrero.”
Reflexionó que hoy se ve como una buena forma de tratar al cliente dar una bolsa de plástico, ofrecer una charola de unicel. Es parte de la comodidad de “comprar algo en la calle e irlo consumiendo en el camino, eso es lo que vamos a tener que cambiar para buscar alternativas sostenibles. Eso quiere decir que yo pueda cargar en mi mochila, en el carro, en la bicicleta, un vaso, una bolsa reusable, y que yo entienda que ésa es mi responsabilidad y no de quien ofrece un servicio que me está ofreciendo un alimento, no un envase.”
Agregó que este cambio necesita de un apoyo de la Secretaría de Educación, de Medio Ambiente, compartir información, sensibilizar a la población del impacto.
El informe de Greenpeace Reciclar, la falacia de la industria en la lucha contra la contaminación plástica. Estado de reciclaje en México expone que en 2012, último año del que se tiene cifras oficiales, Guerrero generó 1.01 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos que provienen de los hogares. En todo el país fueron 42.1 millones, de los cuales el 39.57 por ciento son residuos susceptibles a aprovecharse, entre los que se encuentran el plástico, producto que generó 3 millones de toneladas, 7.2 por ciento del total.
Otro dato del estado es que sólo un municipio, del cual no se especifica, tiene un centro de acopio donde se almacenaron 292 toneladas de residuos reciclables en 2016, de las cuales 256 fueron de papel y cartón, y 37 toneladas de vidrio.
El panorama nacional es de 24 leyes estatales para restringir el plástico, algunas más duras, otras más flexibles, consideró Miguel Rivas. Las sanciones no son iguales y han sido moldeadas por la industria plástica como en Puebla, lamentó, al contrario de lo que pasó en Guerrero que no cuenta con una industria que haya influido en la ley, la cual es una de las más avanzadas en el país porque, entre otras cosas, estableció la incapacidad del gobierno para adquirir estos productos desechables de plástico y unicel, “esto es muy bueno porque habla de cómo la autoridad debe de poner el ejemplo y no solamente legislar y olvidarse de los temas.”
Greenpeace cabildea actualmente con el Senado para cambiar la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos con el fin de establecer lo mínimo indispensable para cada legislación local, “pero sobre todo hacer entender que son los municipios los dueños finales de los residuos, y son ellos los que deben tener no sólo las herramientas, sino los recursos y los incentivos para generar cada vez menos residuos.”
Los transitorios de la ley de Guerrero dan un plazo a los gobiernos estatal y municipales de 90 días naturales posteriores a la entrada en vigor del decreto para que realicen reglamentos o modifiquen los ya existentes, periodo que se cumplió el 1 de julio.
El entrevistado indicó que el reglamento municipal “tiene que generar los mecanismos mediante los cuales se va prohibir (el uso del plástico), se va fiscalizar y se van a aplicar las sanciones o multas. Cada municipio tiene sus propias realidades. (Los ayuntamientos) tienen que ver si tienen la instrumentalización y los recursos idóneos para hacer esta fiscalización, para ver si se va a cumplir la ley.”
La ley también establece un plazo de adaptación de hasta seis meses para supermercados, tiendas de autoservicios, farmacias, tiendas de conveniencia, mercados, restaurantes y similares y otro periodo de 12 meses para establecimientos dedicados a la venta de mayoreo y menudeo de bolsas y popotes de plástico.
–Algunos de los grandes supermercados ya dejaron de dar bolsas de plásticos, pero los pequeños negocios siguen utilizando productos de unicel. ¿Cómo se sustituye esos productos que parecen tan prácticos?
–Dentro del pequeño negocio formal se espera que el periodo mayor de adaptación les permita a ellos deshacerse de esto y hacer una concientización con sus clientes de que en el futuro ya no va ser posible: la bolsa como dádiva o como regalo. Sobre el comercio informal, que es una forma de mucha gente para subsistir, nosotros sabemos que es un problema grave que se tiene que atender con la participación de todos, no sólo de ellos, sino con la participación del gobierno y con el incentivo de la población al cambio cultural porque la gente va a ser propensa a exigir esto.
Yo quiero resaltar que esto no se trata de cambiar la basura que hoy existe derivada del petróleo por una basura ecológica. Muchas veces la industria dice que se van a perjudicar estos pequeños negocios porque para lo que a ellos les cuesta un peso producir ahora, como tiene que ser ecológico, les va a costar dos pesos. Nosotros contestamos que no se trata de producir para cambiar un derivado de petróleo por una basura ecológica que nos haga sentir tranquilos en nuestra conciencia.
–¿No es la meta empezar a usar los productos biodegradables?
–No, justo porque eso nos va a traer otro problema que desconocemos. Gran parte de estos productos se hacen con cultivos de maíz, de aguacate. Es otra problemática de cambio de uso de suelo, la deforestación, desplazamiento de comunidades. Se trata de un cambio cultural: la gente debe entender que debe cargar con sus utensilios para que el cambio real ocurra y no se genere basura.
 
Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Archivo