16 abril,2022 5:09 am

Dedican la representación del viacrucis en el Kilómetro 30 a los muertos por Covid-19

Participan 150 actores ante un nutrido auditorio, aunque no como en otros años quizá por temor al contagio o tal vez por falta de difusión, dicen

Acapulco, Guerrero, 16 de abril de 2022. La representación de la crucifixión de Jesús en el poblado de El Kilómetro 30, fue dedicada a los participantes que fallecieron por Covid-19 y que desde el 2020 cuando la celebración fue suspendida por la pandemia, ya habían estado ensayando durante cuatro meses.

El aplauso de un minuto en el corral de toros de la colonia Plan de Ayutla, recordó a los vecinos que durante muchos años interpretaron y participaron en los montajes y que fallecieron víctimas del coronavirus. Alfredo Fernández Mondragón fue recordado por representar a Jesús; Daniel Ontiveros Torres interpretaba a Judas, así como Mario Fernando Torres Palacios y Juan Torres Rentería que eran parte del elenco de 150 personajes.

Segundos después de los aplausos, un silencio abrazó a los presentes. Un sentimiento de luto y tristeza los contagió, dos años después de que el virus obligara a suspender la representación que lleva 55 años haciéndose.

Pasado el mediodía, la representación comenzó. Unas 500 personas acudieron a observar la actuación que culminó alrededor de las 4 de la tarde, bajo un ardiente sol, y los latigazos marcados en la espalda de los actores que fueron crucificados.

Franco Uriel Miranda Valdés, un adolescente de 17 años, era parte de los 150 actores y del equipo de producción que participó en el montaje. Desde 2020 iba a hacer su primera aparición como soldado romano.

Sin embargo, la pandemia pausó todo. En casa ya tenía lista la indumentaria que usaría. Había también ensayado arduamente durante cuatro meses para poder representar el papel de soldado. Pero durante dos años tuvo que guardarse con sus padres para evitar contagiarse de Covid-19.

El adolescente expresó su alegría de que por fin podía mostrar ante su comunidad lo que ensayó.

Su presencia en la representación obedece a su inquietud de participar, una parte de su familia es de otra religión, y aun con esto respetaron su decisión debido a que desde muy pequeño cuando veía la representación ansiaba con algún día participar.

Pero la pandemia provocó en él desesperación y que se desanimara, porque cuando se acercaba la fecha, en dos ocasiones le avisaron que la representación sería suspendida. Pero este viernes cumplió su sueño.

La escenificación no aglomeró a la multitud de otros años, según los propios pobladores. Algunos indicaron que pudo ser por temor a la gran cantidad de gente que se juntó, y por miedo a que pudieran contagiarse de Covid-19, otros indicaron que muchos no se enteraron que sí se haría la actividad.

En los costados y en las calles aledañas por donde pasó la procesión se instalaron decenas de puestos de agua de sabores, comida, frituras y hasta cervezas para mitigar el intenso calor.

Sin actores, con el Cristo de la parroquia, la ceremonia en Santa Cruz

Luego de dos años suspendido, el viacrucis de la colonia Santa Cruz regresó para reunir a casi un millar de personas que con él buscan renovar su fe.

No obstante, no hubo escenificación, se prescindió de los actores, y se tomó al Cristo de la parroquia para recorrer las 14 estaciones ubicadas en el circuito armado exprofeso para el viacrucis y que incluyó un tramo de la avenida Constituyentes.

Esto, según los organizadores, debido a la pandemia por lo que decidieron que sería más seguro.

En su mayoría la gente usó cubrebocas durante el recorrido.

Así, y justo al mediodía, un grupo de jóvenes ataviados con camisa blanca y pantalón negro se armó de fuerza para levantar al Cristo y cargarlo en sus hombros e iniciar el recorrido por las tradicionales estaciones que dan cuenta de un paso o episodio de la pasión del hijo de Dios.

Acompañados primero por decenas y después por cientos, el grupo avanzó en medio de la calle, abriéndose paso entre puestos de comida y de diversos artículos religiosos y otros que en esta ocasión resultaron pocos.

Fue en la quinta estación donde el Cristo fue alcanzado por la figura de su madre, María, cargada por un grupo de mujeres vestidas de túnicas negras. Juntos recorrerían el resto del camino.

A la par, cientos de personas; adultos mayores rezando, niños vestidos con túnicas moradas y jóvenes.

Todos, y en algún momento, meditando, contemplando o sólo caminando y deteniéndose en las estaciones, siendo observados por decenas de curiosos desde los balcones de sus casas.

Por su parte, el párroco de la iglesia, Serafín Casiano Salado, celebró el retorno de los feligreses y comentó que su retorno es la representación de la confianza que se le tiene a Dios.

Añadió, “representa un encuentro del pueblo con el Señor para pedirle ante tantas necesidades que tenemos, sobre todo la pandemia, la cuestión de la violencia y la guerra”.

Poco después de las 2 de la tarde, las imágenes del Cristo y la virgen, su madre, llegaron a su iglesia para una última misa.

Texto: Jacob Morales Antonio / Foto: Jesús Trigo