25 marzo,2026 5:10 am

Defensores del Jardín del Puerto rechazan el cambio de nombre; se pierde identidad, dicen

El Jardín del Puerto en dónde se realizan los últimos trabajos de remodelación, y en cuyo mural se lee Bienvenidos al Jardín Vicente Guerrero. Foto: Carlos Carbajal

 

Acapulco, Guerrero, a 25 de marzo de 2026.- El integrante del Colectivo Ciudadano de Recuperación del Jardín del Puerto, Manuel Ruz Vargas, lamentó el cambio de nombre a Jardín Vicente Guerrero y consideró que es un “atentado” al sentido de identidad porque representaba que era de la ciudad, de la gente nativa, incluso desde los años 30, un espacio de convivencia que queda en el imaginario de la localidad porque se borra parte de la historia, de los recuerdos, y que también es una manera de imponer una forma o un destino, lo que es rechazado por la comunidad.

“En lo personal lo ves como una agresión, una forma de pérdida de memoria, pérdida de identidad, es: olvidemos el Jardín del Puerto, olvidemos el movimiento social, vamos a generar una nueva visión”, señaló, y expuso que hay lineamientos a seguir para hacer el cambio de nombre, que no se respetó el porcentaje de área verde, sino que es una simulación de una escenografía que no cumple con temas ambientales, que no será un espacio público al tener horario ni permitirá la vista al mar y será para privilegiados por los locales comerciales.

Consultado vía telefónica, el también vicepresidente regional del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), asociado con la UNESCO, agregó que está bien ponerle el nombre de un prócer tan importante como Vicente Guerrero, pero acentuó que ante la nomenclatura oficial para designar calles, parques, colonias y espacios públicos existe una normatividad, la Ley 444 para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural. Dijo que ignora si se pasó por ese proceso, se aprobó por Cabildo o mediante la Secretaría de Cultura, como parte de los lineamientos a seguir para ver si la comunidad está de acuerdo.

Sobre la apertura del sitio con el nuevo nombre antes de Semana Santa, expresó que son sentimientos encontrados porque es bueno que se abra un espacio público porque no los hay en Acapulco, que el gobierno ha hecho mucho en seguridad construyendo nuevos cuarteles –en clara referencia a la Guardia Nacional–, pero no en espacios o centros de convivencia: “si bien nos va se rehabilitan algunos”, aunque no como la sociedad sugiere, como ocurrió en este lugar histórico e icónico del centro citadino porque no se recuperó la vista al mar.

El profesor investigador de la UAG y arquitecto recordó que no se respetó el 80 por ciento de área verde y transparencia que solicitaban los ambientalistas, que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó (en una visita el 24 de agosto) que sería del 90, y criticó que al último resultó el 40 o 30.

Afirmó que se quitaron algunos locales comerciales, pero se incluyeron otros como una planta de subestación y una caseta, y lo que reclamaban era lo visual, que la gente pudiera caminar por la Costera y viera el mar, que en el tema del área verde se hablaba de que fuera permeable, que pudiera consumir la lluvia para efectos climáticos, ya que no es lo mismo una maceta que un jardín, pasto, planta o árbol.

“Sería una cuestión estética, nada más, estás haciendo una simulación de una escenografía, pero que no está cumpliendo con temas ambientales que es lo que nos está exigiendo el objetivo de desarrollo sustentable y lo que dice ONU-Hábitat”, subrayó.

También opinó que el jardín tendrá un problema por el control de horario, que, al limitar, eso ya no es un espacio público, además de que “va a ser solamente para privilegiados” porque se están concesionando los locales comerciales, que el valor paisajista de Acapulco es lo que lo hace importante y no se tiene por qué pagar para acceder a estas vistas como marca la Constitución.

Yee Trujillo

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