9 junio,2026 8:52 am

Del México 86 al Mundial 2026: Annie Leibovitz vuelve a la cancha con una exposición en Antropología

La fotógrafa estadunidense presentó Futbol 2026 en el Museo Nacional de Antropología, una muestra con más de 130 piezas que conecta las imágenes que realizó hace 40 años con los retratos de futbolistas mexicanos en canchas llaneras. Esta vez, dijo, no buscó a modelos, “me interesa la gente”. Guillermo Ochoa, Edson Álvarez, Israel Reyes y Julián Quiñones son algunos de los jugadores que posaron lejos de los grandes estadios, en espacios donde millones de personas descubren el juego desde la infancia

El Sur / Ciudad de México, 9 de junio de 2026. Entre empujones, carreras y fotógrafos subiéndose a las bancas para conseguir una mejor toma, la fotógrafa estadunidense Annie Leibovitz reapareció en México con una sonrisa y una frase que provocó las primeras risas de la jornada. “Yo habría hecho lo mismo que ustedes”, comentó ante la prensa reunida en el Museo Nacional de Antropología, donde este lunes presentó Futbol 2026, una exposición que reúne más de 130 piezas y que enlaza las imágenes creadas para el Mundial de México 1986 con una nueva serie concebida para celebrar la Copa del Mundo de este año.

La visita marca el regreso de Leibovitz a México una década después de su última estancia y también significa un reencuentro con una historia que comenzó hace 40 años, cuando fue la encargada de realizar la campaña visual del Mundial de 1986, lo que la convirtió en la primera fotógrafa en asumir esa tarea.

La presentación de Futbol 2026 contó con representantes de Fundación Televisa, Fundación Coppel y Fundación Diez Morodo, instituciones promotoras de la muestra, así como con la participación del director del Museo Nacional de Antropología, Antonio Saborit, quien destacó la importancia de recibir la obra de una de las fotógrafas más influyentes de las últimas cinco décadas.

“Es un honor para el Museo de Antropología albergar su obra. Es parte de mi vida y sé que para muchos también”, expresó el historiador y escritor.

Una vez terminados los mensajes institucionales, los reflectores se concentraron en la propia Leibovitz, quien recordó el impacto que le produjo descubrir la pasión con la que se vive el futbol en México.

“México, qué cosa tan increíble para una persona joven viajar por este país y ver cuánto ama este país el futbol. No había un pueblo ni un lugar que no tuviera un campo de futbol, ya fuera en un lecho de río, un campo de tierra o incluso en un volcán”, recordó.

Aquella impresión, explicó, permaneció con ella durante años. Por eso, cuando volvió a trabajar en un proyecto relacionado con una Copa del Mundo, decidió alejarse del glamour y de las producciones que suelen acompañar las páginas de revistas como Vogue o Vanity Fair.

Esta vez quería otra cosa. “No me interesan los modelos, me interesa la gente”, afirmó. La fotógrafa relató que uno de sus principales objetivos fue retratar a futbolistas reales y no recurrir a modelos. Así comenzaron las búsquedas por carreteras y comunidades hasta encontrar las canchas llaneras que terminarían dándole identidad a la nueva serie. Guillermo Ochoa, Edson Álvarez, Israel Reyes y Julián Quiñones fueron algunos de los jugadores que pasaron por su lente, lejos de los grandes estadios y mucho más cerca de los espacios donde millones de personas descubren el juego la infancia.

Guerreros, héroes y poetas

Leibovitz reconoció que el proyecto todavía está en construcción. Incluso confesó sentirse “un poco avergonzada” porque aún le faltan jugadores por fotografiar y porque la serie no ha alcanzado el resultado que imagina.

“Batallamos para rastrear a los jugadores, así que regresaremos”, comentó. La fotógrafa confesó que, conforme avanzaba el trabajo, comenzó a mirar a los futbolistas desde una perspectiva distinta.

“Son guerreros, héroes, hermanos de armas y poetas. Son un conjunto increíble de seres humanos”, dijo.

Y adelantó que su interés no termina con los protagonistas dentro de la cancha. También le gustaría asistir a partidos para fotografiar a los aficionados y documentar el ambiente que poco a poco se va formando rumbo al Mundial de 2026.

“Puedes sentir la emoción que va creciendo en esta ciudad y es algo muy poderoso”, aseguró. Leibovitz tampoco ocultó la emoción que le produjo presentar su obra en uno de los recintos culturales más emblemáticos del país.

“No puedo creer que esté en este extraordinario Museo Nacional de Antropología. Estoy muy orgullosa de estar aquí hoy”, festejó.

Concluida la rueda de prensa y las fotografías oficiales, se abrió el acceso a las salas. Ahí, la fotógrafa volvió a tomar la batuta para conducir un recorrido privado –con representantes de medios y el director del museo– en el que las historias detrás de las imágenes terminaron por convertirse en otro de los grandes atractivos de esta exhibición que reúne más de 130 piezas.

El recorrido permitió comprobar que Futbol 2026 juega varios partidos al mismo tiempo. Por un lado, reúne las imágenes que Leibovitz realizó para el Mundial de México 1986; por otro, que no se limita al balompié: incorpora una nueva serie creada cuatro décadas después y, además, abre una ventana hacia más de 50 años de trayectoria de quien ha retratado a muchas de las figuras más reconocidas del mundo.

En una de las salas, las imágenes relacionadas con el futbol ocupan el centro de la conversación. En otra, aparecen retratos de actores, músicos, escritores y personajes anónimos que también han pasado frente a su lente.

Una vez dentro del recorrido, Leibovitz fue desgranando las historias detrás de las fotografías más significativas de la exposición, una especie de narración en primera persona en la que los recuerdos de 1986 se mezclaron con los trabajos realizados en los últimos meses.

Del México 86 a las canchas llaneras

La serie creada para el Mundial de México 1986 marcó un antes y un después. Por primera vez, una fotógrafa estuvo al frente de la campaña visual del torneo y el resultado fueron imágenes que colocaron a modelos y balones frente a escenarios como Teotihuacán, Chichén Itzá, Tula y Kabah.

Cuarenta años después, el enfoque es distinto. Leibovitz dejó atrás los escenarios monumentales para buscar una mirada más cercana y más humana. Para esta nueva etapa decidió retratar a futbolistas profesionales en espacios alejados de los reflectores y más próximos al origen del juego.

Así, es posible ver a Guillermo Ochoa, Edson Álvarez, Israel Reyes y Obed Vargas, entre otros jugadores, retratados en campos de tierra y canchas encontradas durante recorridos por distintas comunidades.

Leibovitz explicó que no quería fotografiar en estadios, sino en lugares que reflejaran la esencia del futbol que conoció cuando visitó México por primera vez.

Ese cambio también se aprecia en el tono de las imágenes. Si las fotografías de 1986 apostaban por la monumentalidad, la nueva serie se inclina por la cercanía, los rostros y los detalles cotidianos.

También hay retratos de figuras internacionales y leyendas del deporte, desde Cristiano Ronaldo y Kylian Mbappé hasta integrantes de la selección de Estados Unidos, formando un mosaico que agrupa distintas generaciones y maneras de vivir el futbol.

Pelé, sus pies y una historia de hace 44 años

Uno de los momentos más comentados durante el recorrido fue cuando Annie Leibovitz se detuvo frente a una imagen cargada de historia: son unos pies desnudos, cubiertos de lodo. Son los pies del rey Pelé.

La fotógrafa estadunidense Annie Leibovitz captó en 1981 los pies de Pelé, durante un campamento de futbol organizado por el astro brasileño en Nueva York. Foto: INAH

La escena fue captada en 1981, durante un campamento de futbol organizado por el astro brasileño en Nueva York. Leibovitz recordó que originalmente buscaba hacer un retrato convencional, pero el patrocinador deportivo del exfutbolista insistía en que apareciera con unos zapatos nuevos.

La solución llegó del propio Pelé. “Cuando era niño jugaba descalzo”, le dijo el brasileño antes de quitarse los zapatos y posar de una manera inesperada. Para Leibovitz, aquella imagen siempre fue un retrato, aunque en algún momento incluso hubo quien cuestionó esa idea.

La anécdota terminó por convertirse en una de las claves de la exposición: encontrar la esencia de las personas más allá de las convenciones.

Un extenso universo creativo con o sin balón

La exposición rebasa al deporte del esférico igual que el extenso universo creativo de la fotógrafa. Aporta imágenes que recuerdan por qué Annie Leibovitz se convirtió en una de las artistas visuales más influyentes de las últimas cinco décadas.

Y aunque las series de 1986 y 2026 son el eje de la muestra, el verdadero hilo conductor parece ser otro: la capacidad de la fotografía para capturar historias y conservarlas en el tiempo.

Cuatro décadas después de haber descubierto un país en el que, según sus palabras, siempre había un campo de futbol a la vista, Annie Leibovitz volvió a México para comprobar que aquella pasión sigue intacta. Y, de paso, para dejar listo otro álbum de imágenes que acompañará la cuenta regresiva hacia el silbatazo inaugural del la Copa del Mundo 2026.

Guillermo Rivera