
Es sacada del lugar a las 4 de la madrugada, concluido el periodo básico de atención, y sin empleo, que es uno de sus ofrecimientos, señala
Chilpancingo, Guerrero, 27 de agosto de 2022. Una de las usuarias del Refugio de Mujeres Víctimas de Violencia, que se quejaron de maltrato de la directora anterior, fue recientemente sacada del lugar a las 4 de la madrugada, concluido el periodo básico de atención, sin empleo, que es una de las condiciones de apoyo que le ofrecieron.
En denuncia virtual, demandó que cambien las condiciones de estancia en el espacio de apoyo para las mujeres y sus hijos, que sea adecuado y vuelvan a sus espacios cotidianos, con mejores herramientas y sin riesgos.
La mujer, quien pidió mantener su nombre anónimo, porque continúa el procedimiento judicial contra su agresor, explicó que cuando llegó al refugio, al principio todo iba bien, hasta que la entonces directora comenzó a mandar a sus hijos a trabajos forzados.
“A mi hijo de 12 años lo ponen a trabajar cosas pesadas, a fregar el piso de la bodega, un día me dijo que tenía dolor en el hombro y de su bracito. Le pregunté que porqué lo hizo, si nadie podía pedirles eso, ‘es que nos prometió una pizza la directora’, dijo el niño. Creo que no debía aprovecharse de la necesidad que uno tiene”.
Aclaró que le pidió entonces que dejara en paz a su hijo, pero continuó tratando de manera abusiva a los demás.
Por un juego con lápiz y papel de niños y adolescentes, llamado Charlie, Charlie, llamó a una reunión a todas las usuarias con sus hijos, donde trató a los niños de peleles, “diciéndoles que se trataban de cosas de diablo”, recriminó.
Indicó que en junio, la procuradora de la Mujer, Yuridia Melchor, visitó el refugio y le entregaron sus quejas en cartas.
Enseguida la ex directora las encaró, “me dijo, ‘¿qué creen que estás haciendo? Ya me enteré de lo que están haciendo con sus cartitas. Por su bien, no anden poniendo quejas porque no me van hacer nada’”.
Desde entonces, dijo que les tomaban fotos, videos de sus actividades y “por cualquier cosa nos gritaba”.
La directora se separó del cargo después de que se denunció el despido de varias trabajadoras, así como por acusaciones de las usuarias, el 20 de julio.
La fuente indicó que, cuando despidieron a las trabajadores, algunas usuarias dijeron que se irían con ellas, pero les cerraron las puertas en la cara. Les advirtieron que “por ese escándalo que hicieron, también se van a ir de ahí”.
Aclaró que después, volvió la procuradora y más tranquila les informó que la Comisión Estatal de Derechos Humanos iba a realizar las investigaciones y que la directora de entonces, Susana Castro, se iba a ir.
Indicó que llegó una nueva responsable, que no se presentó como directora, pero los trabajadores se dirigían a ella como la encargada del centro, y comenzaron a recibir más insumos de uso personal, como desodorante y toallas sanitarias.
Sin embargo, consideró que, en general, la estancia en el refugio no fue lo que le habían dicho.
Después de los incidentes, la sacaron a las 4 de la mañana, con el chofer, para llegar a las 9 de la mañana a su municipio de origen, porque era el único horario para recibirla.
Aclaró que la entregaron a su red de apoyo, pero le avisaron que se iría de un día para otro.
Aclaró que se quedó un poco más de tres meses, porque no llegaban sus medidas cautelares, para que su agresor no se le acercara. Por salir de prisa, no se llevó el documento el día del traslado, “traía mal los apellidos del agresor, lo iban a corregir, y en la madrugada me entregaron unos sobres. Pensé que eran mis medidas pero no me las dieron, porque no estaban listas. Les urgía que me fuera”.
“Al final lo solucionaron, me comuniqué con la trabajadora social y enviaron el oficio”, pero no sabía si para ese momento habían notificado al agresor.
Texto: Lourdes Chávez


