15 octubre,2019 9:49 am

Denuncian negligencia médica en el Hospital de la Madre y el Niño Guerrerense en la capital

Un bebé murió por un problema causado por una bacteria que sólo se localiza en baños públicos y en los tubos de respiración de los hospitales, relata la mamá. Han muerto 10 niños en un mes, informan.
Chilpancingo, Guerrero, 15 de octubre de 2019. El padre de una usuaria del Hospital de la Madre y el Niño Guerrerense denunció negligencia médica que puso en riesgo la vida de su nieta recién nacida, y una mamá joven advirtió de una posible infección en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales en el mismo lugar, donde ha sabido del  fallecimiento de unos 10 niños en un mes.
De 18 años, la joven María Azucena Visoso Molina, vecina de Zumpango, municipio de Eduardo Neri, informó que ingresó el 10 de septiembre al hospital especializado de la capital del estado por complicaciones de preeclampsia con un embarazo de siete meses, y tuvo dos niños que se quedaron internados en el hospital por su condición prematura y delicada. Uno murió este sábado y aún no tiene claridad de la causa de la muerte.
Por separado, el señor Urbano Mayo Ramírez indicó que el jueves en la mañana trasladó a su hija de 15 años con síntomas de preeclampsia, de la localidad del Pericón, municipio de Tecoanapa, al hospital de especialidades en Chilpancingo, a las 6 de la tarde del mismo día le practicaron una cesárea y el sábado a las 4:30 de la tarde fue dada de alta con una niña recién nacida.
Enseguida regresaron a su comunidad, “estábamos muy contentos de que todo había salido bien”.
Señaló que al poco tiempo no había forma de consolar el llanto de la bebé, y el domingo cuando su esposa la bañó se percató de una malformación, el ano no estaba abierto y la bebé no podría defecar adecuadamente.
Un doctor de la región les dijo que volvieran de inmediato al hospital donde fue atendida. La recién nacida fue ingresada a las 10 de la noche el domingo de nueva cuenta al hospital, después de 48 horas de nacida.
Ya en el hospital, sin revisar a la infante, una doctora reclamó a la abuela haber reingresado a la recién nacida porque ya estaba defecando, ni siquiera se percató que la pequeña estaba liberando el excremento por la vagina, recriminó.
Ayer les informaron que ahora la niña tenía problemas del corazón y, según entendió, le colocaron un catéter en el pecho para apoyar su respiración.
Casi a las 2 de la tarde, después de que Mayo Ramírez llamó a reporteros para denunciar la deficiente atención en el hospital, indicó que el director administrativo Omar Salazar le dijo que la bebé estaba siendo atendida, se buscaba la posibilidad de trasladarla a un hospital de la Ciudad de México, y que las autoridades estatales se encargarían de los gastos.
Añadió que el director justificó los inconvenientes de la atención por la carga de trabajo. Dijo que tenían 30 niños hospitalizados.
Por otro lado, también denunció que  buscó que su hija fuera recibida en el albergue del hospital, y ahí la obligaron a hacer limpieza porque son las reglas del lugar, pese a su conducción física, a cuatro días de una operación delicada.
Asimismo, señaló la mala atención del hospital de Ayutla de los Libres, donde su hija estuvo internada 10 días antes del alumbramiento, donde un ginecólogo de apellido López maltrataba a las pacientes.
Demandó al secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos que revise la actuación del personal, y separe a quienes no tienen ganas de trabajar y coloque a personas con ética y profesionalismo.
“Hay muchos campesinos sin recursos suficientes, y allá te cobran todo, el traslado en ambulancia del servicio público a Chilpancingo, la Ciudad de México o Acapulco cuesta mínimo 2 mil 800 pesos, más 400 pesos para al chofer y 800 para el médico que supervisa el viaje. Dicen que debe hacer la denuncia por escrito, espero que esta sea suficiente para que hagan algo”.  Aclaró que él viajó  con su familia con sus propios medios.
Cuando se trató de consultar al director, los guardias de seguridad en la reja entrada del hospital indicaron que ya se había retirado. El turno del personal administrativo termina a las 3 de la tarde.
Por separado, un doctor explicó que la revisión de rutina de recién nacidos incluye la revisión del ano, después de las maniobras para determinar su condición física y neurológica.
Tras el alumbramiento el pediatra o médico general debe revisar que el recién nacido respire bien, sus ojos, los dedos, el cordón umbilical, si hay displacía de cadera y de ahí, el  ano, luego, lo pesa, mide su cabeza, estómago, el largo de las piernas, y toma una huella del pie para evitar confusiones.
Después, en la enfermería lo limpian y lo bañan, y en esa revisión también tienen que revisar que el ano no esté imperforado, antes de entregarlo a su mamá.
Probable infección en el nosocomio
Ahí mismo, María azucena Visoso Molina denunció la poca información que se ofrece a los familiares sobre los recién nacidos que están en atención en el hospital. Explicó que el 10 de septiembre le realizaron una cesárea para extraer a dos niños, aunque sabe que tiene derecho a información clara y puntual, “no dan ni diario ni completo, no sabemos como tal las causas que tiene el bebé, la raíz de la enfermedad o el problema que presenta”.
El sábado 12 de octubre cuando se suponía que uno de los bebés, el que estaba más delicado había logrado estabilizarse, le avisaron que falleció a las 8:40 de la mañana, “ahí la complicación es más grave, porque no es el único que le ha pasado así”.
Les dijeron que el bebé murió por un problema causado por una bacteria que estaba consumiendo las plaquetas (sus defensas). En consulta de otras opiniones médica, supieron que ese tipo de  contaminación no es normal en recién nacidos. No es a consecuencia del  embarazo ni del seno de la madre.
Aclaró que anotó el nombre de la bacteria que les dio un médico y descubrió en internet que sólo se localiza en baños públicos y en los tubos de respiración de los hospitales.
También se percató que los enfermeros cambian los aparatos de respiración de un bebé a otro y no lavan el equipo con el que alimentan a los bebés, sólo lo colocan en un un vaso del segundo bebé, indicó que está hospitalizado en un área aislada de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, junto a otra bebé.
Para la atención de los dos bebes la mamá sólo podía verlos 2 horas al día, una por la mañana y otra en la tarde, y le habían pedido 20 donadores de sangre.
Se turna con sus familiares para permanece afuera de las instalaciones en espera de cualquier comunicación.
En 2015 transcendió el fallecimiento de ocho bebés en el Hospital de la Madre y el Niño Indígena Guerrerense de Tlapa, por una infección que negaron las autoridades estatales, y derivó en una investigación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Texto: Lourdes Chávez / Foto: Jesús Eduardo Guerrero