27 mayo,2026 4:37 am

Denuncian que el drenaje en la barranca Alpuyeca enferma a los niños de un kínder

Chilpancingo, Guerrero, a 27 de mayo de 2026.- Padres de familia denunciaron que los alumnos del jardín de niños Robert Owen, ubicado en la colonia Vista Hermosa, se enferman de manera constante debido a que están expuestos a olores fétidos y escurrimiento de aguas negras en la barranca Alpuyeca.

De acuerdo con los padres de familia, el drenaje a un costado del plantel, ubicado cerca del Sexto Batallón de Ingenieros de Combate, colapsó durante el huracán John, pero a la fecha no ha sido reparado.

El presidente del Comité de Padres de Familia, Israel Loeza Ojéndiz, informó que “es un problema delicado”, que ya se solicitó la intervención del Ayuntamiento de Chilpancingo, pero “no vemos avances”.

Además, “hay veces en que los vecinos no colaboran, tiran su basura, se tapa el drenaje y todo ese problema ha venido desde hace tiempo atrás. Es preocupante, porque los niños están expuestos a enfermedades y queremos que nos apoyen para evitar problemas”.

Puntualizó que, en ocasiones, se suspenden las clases por esta situación y ante la próxima temporada de lluvias, reiteró el llamado a las autoridades a que se repare el drenaje y se construya un puente para facilitar el acceso al jardín de niños.

“Hay que ser conscientes, hay que hacer uso de conciencia de que esta es la situación de un jardín de niños”, lamentó que las autoridades, lejos de resolver sus demandas, “nos llevan dando largas, largas y largas. La verdad no hay avances”.

Señaló que funcionarios “vienen a dar la vuelta, observan, pero todo queda igual”. Puntualizó que la matrícula es de 105 alumnos, que ya han contraído enfermedades gastrointestinales y dengue, aunque no precisó cuántos casos llevan registrados.

“Vamos a seguir insistiendo, ojalá, esperemos y tengamos respuestas muy pronto y podamos gestionar el puente, les pido a las autoridades que nos apoyen”, expresó.

Otra madre de familia afirmó que ha habido alumnos hospitalizados, “la preocupación de nosotros es que cuando venimos por los niños, tenemos que hacer maroma y teatro para poder pasar al lado de la barranca. Incluso, nos hemos caído algunas veces”.

Añadió que se repararon las ollas del drenaje, “nos dijeron que ya había quedado, pero volvieron a brotar las aguas negras, con olores fétidos muy fuertes”.

Texto: Alina Navarrete Fernández