7 junio,2025 8:50 am

Desafían prestadores de servicios en playa Condesa la fuerza del mar de fondo

Acapulco, Guerrero, a 7 de junio de 2025.- En un tramo de 500 metros se condensa todo el impacto que tiene el fenómeno mar de fondo en la actividad turística de Acapulco, en la zona de la Condesa.

En un recorrido el jueves por esa playa, desde el recientemente remodelado acceso a playa ubicado entre el restaurante Bambú y el condominio Torre Azul hasta el acceso que está junto al hotel Fiesta Americana se encuentran todas las experiencias del mar de fondo.

Los prestadores de servicios y su persistencia contra la naturaleza, pese a la fuerza del oleaje instalan mesas, sillas y sombrillas donde calculan que el oleaje no llega, turistas aunque escasos, presentes desafiando el oleaje.

El tramo de playa en esta zona es irregular, el fuerte oleaje ha provocado dunas y socavones, las dunas sepultan lo que antes eran las palapas y carcome donde están los cimientos de los restaurantes que se presentan con distintos nombres sobre la avenida Costera.

La Condesa es una zona de playa donde se evidencia el crecimiento anárquico de la actividad turística en Acapulco, los restaurantes que dan a la avenida Costera están cimentados sobre la arena en una zona que debía ser playa. Con el mar de fondo, el oleaje choca contra los pilares que se construyeron a nivel de playa para poder instalar un bar a nivel de la principal avenida de la ciudad, la Costera, pero la fuerza del mar es tal que en unos tramos descubre esos cimientos y muestra la vulnerabilidad en que se encuentran esos restaurantes, también desde la playa se puede ver el deterioro de las estructuras de metal sobre las que descansan esos restaurantes, fierros oxidados y corroídos por la salinidad del mar y el escaso mantenimiento que han recibido.

Por el alto oleaje los visitantes a esas playas tienen que caminar bajo esas estructuras que desde la playa se ven abandonadas, pero que desde la Costera presumen diversas marquesinas.

En la playa hay basura, el mar la ha expulsado con el oleaje, a las 11 de la mañana una cuadrilla de Fonatur descansa mientras otros de sus compañeros cargan una camioneta con trozos de madera que ha expulsado el mar.

Sobre la arena, con la basura, se dibuja un margen que muestra hasta donde llega el oleaje, las formas circulares que dejan las olas en la playa también se distinguen por el color, donde el amarillo es más intenso significa que hubo una ola reciente y donde la arena es casi blanca significa que hasta allá no ha llegado la fuerza del mar. Los residuos son pequeños trozos de plástico, restos de plantas y conchas de mar erosionadas.

Un prestador de servicios contó que el oleaje llega hasta los muros y cimientos de los restaurantes, que esta vez el fenómeno de mar de fondo ha sido más intenso en el número de días que se ha presentado y en la fuerza del oleaje, los techados de las palapas fueron aglutinados en una zona de playa donde esperan que el oleaje no se los quite, los postes que sostenían la palapas están sepultados por la arena que expulsó el mar.

Contó que sus compañeros prestadores de servicios no fueron a trabajar porque “no se puede”, debido al oleaje, indicó que él mismo ha tenido que decirles a algunos vacacionistas que van con niños que es mejor retirarse de esa zona de playa porque el oleaje es peligroso.

Ayer, valoró, la fuerza de las olas habían disminuido en comparación con días anteriores, pero para un vacacionista “el mar está bravo”, pese a eso instaló seis mesas, con sus sillas y se quejó “no hay turismo”, pero confía en que con la toma de mando del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) haya más turistas en Acapulco.

Sobre esta zona de playa hay dos parianes, ambos en forma circular, la parte de abajo es de concreto y el techado es de palapas, en ellos se albergan a los comerciantes de playa, uno está totalmente cerrado y la parte que da frente al mar completamente sepultada de arena, al menos un metro sobre el nivel del piso, un comerciante contó que las olas del mar de fondo reventaban en los muros del parián y circundaban la construcción.

El otro parián, el que está en el acceso a playa donde se cayó la ceiba, los comerciantes trabajan para expulsar la arena, también fue afectado por el mar de fondo, pero los vendedores buscan que el piso del parián no esté cubierto de arena.

Texto: Daniel Velázquez / Foto: Carlos Carbajal